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Declaró Aragones en el juicio a los represores: «el Estado de derecho era normal»

14 noviembre, 2017
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El ex gremialista y ex diputado nacional del PJ, Carlos Aragones, declaró hoy en la reanudación de las audiencias por el juicio a los represores de la Subzona 1.4. Fue señalado por las víctimas como «buchon» de los militares, aunque la Fiscalía lo citó a dar su testimonio como víctima.

Según contó hoy fue detenido en varias oportunidades, no lo torturaron, aunque dijo que fue sometido «a un interrogatorio que fue terrible psicologicamente» y también hubo «un daño causado a posterior».

Cuando lo privaron de la libertad era diputado nacional por La Pampa y delegado gremial de la CGT. Luego fue designado como secretario general de la central.

Además presidió el Partido Justicialista, hecho que destacó, porque según él «conduciendo los destinos de la Provincia junto con el entonces vicegobernador Ruben Marín, se dictó la normativo para el esclarecimiento de estos hechos».

Aragones declaró que no supo de «detenciones en La Pampa por actividades subversivas» y que nadie fue a verlo por este motivo. «El estado de Derecho era normal, aunque pasaban algunas cosas», dijo hoy.

«El 24 de marzo viajaba a Buenos Aires. Yo era diputado. Viajaba con Roberto Coronel y Raul Lopez. Paramos, como habitualmente, en Carlos Casares en una estación de servicio. En ese momento estacionó el chofer del entonces vicegobernador Ruben Hugo Marín, quien nos comenta que iba a buscar a mArin a Buenos Aires dado que podría producirse un golpe de Estado y asi lo hago. Estabamos entrando a Bs.As, había un operativo, se había producido ese golpe militar que se decía. A nosotros nos pararon para preguntarnos de donde veníamos y a donde ibamos, pero no nos requisaron.

«Nos comentó la situación que se estaban viviendo en el país y me ofreció que volviera con él a La Pampa, pero yo desistí y me quede. El 25 ya había noticias de que estaban pasando cosas que no eran menor. El 26 volvimos a La Pampa, llegamos en horas de la noche a General Pico», recordó.




«Mi familia vivía en calle 8, entre 5 y 7, como mi esposa estaba sola con mis hijos y me quedo ahí. Al otro día me levanto y voy a mi casa en la calle 10. Sentí golpes en la puerta y tenía la cuadra llena de autos del ejercito. Así me detienen, me llevan a la comisaría de General Pico y de ahí a Santa Rosa», relató.

«Me alojaron en la unidad carcelaria, después de 20 días, me trasladan al centro de la ciudad, a la comisaría de la rotonda. Me esposaron por atrás, me encapuchan y me hacen caminar y me doy cuenta que subo a un ambiente porque subo una escalera. Me hacen un interrogatorio de varias horas que fue tremendo psicológicamente y el daño causado a posterior», expresó el testigo.

Dijo que en horas de la madrugada lo sacaron y lo llevaron “a una sala con un señor vestido de policía, me saca la capucha y las esposas, me pide que firme la declaración, era un momento difícil y especial y yo firme pero no leí absolutamente nada de lo que decía”, dijo.

Paso unos días más detenido y luego fue liberado “provisoriamente”, según contó. “Quedaron secuelas en el cuerpo. Al llegar al penal, personal me reviso, ahí no tenía golpes, cuando fui a General Pico sufrí un hecho de la medicina, me decían que era común por los nervios”.

“Esto fue tremendo para mi. Yo venía de ser diputado de la nación y me estaba encontrando con necesidad laboral para mantener a mi familia. Se me cerraron las puertas, porque había un cierto miedo a quienes estaban dirigiendo estos destinos de la provincia, eso significó que tuve que deambilar hasta que alguien me dio una mano y me alquilaron un salón y me puse a cuidar coches”, contó hoy.

En ese momento, relató que “un señor que tenía una compañía de seguros me ofreció un porcentaje, por primera vez, hicimos la zona de rancul. Vuelvo, y ahí me detienen, porque estaba infrigiendo la ley, no puedo precisar cuantos días estuve preso. Me llevaron a la comisaría de la rotonda. Ahí me preguntaron por dinero, paso otro tiempo me vuelven a detener porque el sr. Videla concurre a General Pico y ese día lo panfletean y cuando vuelvo a Pico, me entero que habían detenido a otras personas, entre las que estaba el vicegobernador Marin, estaba saliendo en libertad y me deja su colchón, no recuerdo cuantos días mas estuve detenido ahí”.

Aragones dijo que el gremio de Empleados de Comercio, lo pidió como “prenda de paz y que aceptara ser el secretario general de la CGT, y acepte”, contó. Cuando ocurre el golpe de Estado del 24 de marzo del 76, era delegado de la central de trabajadores.

“Al tiempo aparecen varios uniformados me detienen en la quinta de empleados de comercio y me llevan, yo estaba con mis hijos, en ese edificio convivían varios representantes de otras organizaciones”, recordó.

Luego dijo que fue denunciado por “sustraer” un busto de Perón, motivo por lo cual volvió a ser detenido y llevado a Santa Rosa, “en el camino se detuvo un auto, entre Winifreda y Santa Rosa, tirando tiros al aire, no era la Comisaría Primera”, dijo.

“Fui llevado a un calabozo, los guardias no me atendían, por la madrugada sacaba las manos entre las rejas y una agente de policía me decía que eso no se podía hacerme y me preguntó de donde era porque me conocía por un beneficio que le había dado a su madre y me trajo agua”, recordó.

Aragones dijo que tras eso fue trasladado al Regimiento de Toay, en donde fue interrogado sobre la sustracción del busto de Perón, “esa fue la última vez que me detuvieron y al otro día me dieron la libertad, por suerte la última de la historia”, dijo.

En el lugar dijo que reconoció a Cobuta, pero que en la Seccional Primera no pudo reconocer a nadie, “es un momento especial de la vida de un ciudadano, pasaron 41 años, y en la historia de muchas familias que viven con este dolor”, reflexionó.

De su instancia de detención recordó que vio algunos detenidos que conocía como Roberto Gil a quien “lo golpearon muchísimo y me mostró sus lesiones”, dijo y agregó que “también estaban el diputado provincial Acatoli y Nicoletti”.

Consultado por la Defensa sobre la existencia del “Estado de Derecho” en nuestro país en aquellos años, Aragones dijo que “era normal” aunque reconoció que “si pasaban algunas cosas”.

Además, contó que no supo de «detenciones en La Pampa por actividades subversivas” y que «nadie» fue a verlo «por algún detenido”. No recordó quien era el Juez Federal en la Provincia y tampoco quien oficiaba de Jefe de Policía, según testimonió hoy ante Tribunal.

Aragones opinó que en La Pampa “no hubo antecedentes luctuosos, esto que digo se vio reflejado en los medios. Yo siendo presidente del PJ, conduciendo los destinos de la provincia con el dr. Marín, se dictó una normativa porque Marin tuvo valentía y fortaleza para que los pampeanos tengamos la posibilidad de llevar adelante el esclarecimiento de estos hechos que hubo en la Provincia”, respondió ante el pedido de la Defensa.

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