
El Tribunal Oran Federal N° 2 condenó a perpetua al ex policía Juan Carlos Mario Chacra por crímenes de lesa humanidad cometidos contra 352 víctimas. Fue uno de los represores del circuito Atletico-Banco-Olimpo (ABO).
Tras 14 meses de juicio oral y público, por el que pasaron 186 testigos, el TOF 2 condenó a perpetua al genocida Juan Carlos Mario Chacra. La pampeana Lucía Tartaglia es una de sus víctimas. Desaparecida en noviembre de 1977, fue madre en cautiverio de una niña, que en octubre pasado recuperó su identidad.
Chacra tiene 74 años y esta preso en Campo de Mayo por sentencias anteriores. Fue condenado por participar en 284 casos de torturas, 285 casos de privaciones ilegítimas de la libertad, y 18 homicidios con alevosía.
En la causa se investigan la privación ilegal de la libertad y el sometimiento a tormentos de 352 víctimas, y el homicidio agravado de 19 de ellas. Durante el debate oral y público, cuyo inicio tuvo lugar el 20 de septiembre de 2016, se recibieron 186 declaraciones testimoniales.
Adempas, condenaron a perpetua al ex gendarme Juan Miguel Méndez, quien había estado prófugo hasta 2010. En tanto, los ex policías federales Juan Carlos Cruz, Gerardo Arráez, Carlos Lorenzatti y el ex agente del Servicio Penitenciario Federal Héctor Marc fueron condenados a 25 años de prisión.

Lucía nació el 6 de junio de 1953 en Santa Rosa, La Pampa. Su familia la llamaba “La Flaca”. Se mudó a la ciudad de La Plata donde estudiaba Derecho y militaba en la Juventud Universitaria Peronista.
Durante un año fueron en vano los esfuerzos por localizar a Lucía por parte de su familia, no tuvieron ninguna noticia de ella hasta que en noviembre de 1978, un año después de su desaparición, su hermano, Aldo Tartaglia, recibió una primera carta de Lucía donde relataba que se encontraba detenida. En otra carta contó que estaba embarazada y que esperaba dar a luz a principios de 1979.
En democracia, su familia su familia pudo reconstruir gracias al testimonio de sobrevivientes que Lucía estuvo secuestrada en el centro clandestino de detención conocido como “Atlético-Banco-Olimpo”. la conocían con el apodo de “anteojito”. Los sobrevivientes contaron que estaba embarazada y que fue llevada a dar a luz mientras estaba en cautiverio.
“Gracias a la perseverancia de nuestra búsqueda y de todo el movimiento de Derechos Humanos, hoy la nieta 125 puede conocer la verdad sobre su origen”, había destacado Abuelas de Plaza de Mayo tras anunciar la restitución de la identidad de la hija apropiada de Lucía Tartaglia.
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