Abraham es un santarroseño que desde pequeño tuvo una vida difícil. Fue adicto y estuvo varias veces preso, hasta que con ayuda del actual Director de Capellanía de la provincia y su congregación, pudo rehabilitarse. Ahora trabaja en la construcción y predica en las cárceles.
Plan B, dialogó con Abraham, después de su visita a la Unidad 4, él ya no ingresa como un preso sino va como un capellán auxiliar para predicar la palabra de Dios, buscando que los internos puedan rehabilitarse.
-¿Cómo llegaste a la cárcel?
-Lo que me llevó a la cárcel son las adicciones, el alcohol y las drogas, las dos hacen mucho daño.
-¿Desde cuándo iniciaron tus problemas?
-Lo mío es un proceso de chico, venía con problemas de la casa, en la escuela y uno arranca mal. Ya desde los ocho años me trataban los jueces de menores y pasaba por los programas INAUN. Cuando uno va creciendo con todas esas cosas te empiezan a marcar la vida y te desvías del camino. Luego uno se aísla de la sociedad y busca un lugar para sentirse más cómodo y ahí comienzan aparecer los vicios como la droga y el alcohol.
-¿Me comentabas que eso te llevó a la cárcel?
-Sí, después uno anda en el vicio o la borrachera, por lo tanto no se trabaja, y cuando hace falta el alcohol o la droga y no hay dinero, uno empieza a robar y va cayendo preso constantemente. Estuve muchas veces dentro de las comisarías o alcaidía.
-¿Cuándo fue que comenzaste a cambiar para rehabilitarte?
-Fue cuando conocí al pastor Villegas en la alcaidía. Yo estaba detenido y él fue con otros hermanos que visitaban la unidad y aparecieron con una guitarra. Siempre recuerdo ese día porque fue algo muy bueno haberlos visto a ellos y de mucha ayuda, ya que la cárcel es un lugar difícil y cuesta mucho rehabilitarse. La verdad, mi familia y mis padres me apoyaron mucho y yo no escuchaba sus consejos, pero ellos no se dieron por vencido y me alentaron a buscar la salida en Jesús.
-¿A qué edad conociste a Héctor Villegas?
-Como a los 23 años tuve la primera charla con él. Uno busca rehabilitarse y muchas veces no lo logras. A mí me atendieron desde los ocho años y siempre me llevaron al psicólogo, sirve, pero nunca pude mejorar completamente, pero cuando vino el pastor Villegas comencé a escuchar más atento la palabra de Dios y ya cuando salgo de la cárcel, tengo el deseo de cambiar. Si hubiese seguido por el mal camino ahora estaría preso o muerto.
-¿Ahí comenzaste a trabajar en las cárceles?
-No, primero me voy a Neuquén y empiezo a ir una iglesia. Después vuelvo a La Pampa y conozco a la que es mi señora y mis hijos. Luego yendo a la iglesia sentí el llamado de ir a contarle a los presos lo que me había pasado en mi vida. Lo primero que les habló es sobre las adicciones, les contaba cual fue el problema mío, y les decía que hoy en día vos podes estar con gente muy buena, pero cuando se toma y se droga se pierden, entonces les cuento que cuando empecé a orar y pedirle a Dios en contra de esos vicios, de a poco sentí que me iba ayudando, y que fue preparando mi vida para lo que soy ahora en la unidad, soy capellán auxiliar y llevó tres años predicando dentro de la cárcel.
-En la predica te sientes más cercano, porque conoces la realidad de un adicto y de alguien que está en la cárcel
-Sí, la persona se encuentra atrapada en los vicios justo hablaba de eso este sábado en la Unidad 4, yo le decía cuando vos salís de la cárcel todavía tenes esa maldad o ese gusto por los vicios, entonces seguís encerrado y para mí, la verdadera libertad viene cuando uno recibe a Dios en su corazón, es ahí cuando uno realmente puede ser libre, no importa la cárcel donde este o en cualquier parte del mundo. Nosotros tenemos una linda congregación dentro del penal y creemos que va a restaurar mucha gente, así como Dios restauró la mía.
-¿En qué trabajas?
-Yo laburo en la construcción, trabajo por mi cuenta, y tengo unos muchachos que me acompañan. También hago fletes con la camioneta así que más o menos me la rebusco.
-¿Esta semana estuviste haciendo unas charlas afuera de la provincia?
-Si en San Juan compartimos el testimonio en el Congreso de ASPACARA 2017. Había mucha gente como yo que ha cambiado. Todos compartieron un poco su testimonio de vida.

