
Desde el Comité Capital del radicalismo, rechazaron las expresiones de autoridades y funcionarios que han criticado la actual gestión municipal frente a los problemas que tiene por los sistemas de desagües cloacales. Piden un trabajo mancomunado entre autoridades nacionales, provinciales y municipales.
En un comunicado de prensa del Comité Capital de la UCR, salieron a responder las críticas por el estado de Santa Rosa que han expresado en este último tiempo autoridades y funcionarios. Son principalmente dirigidas a la gestión de Leandro Altolaguirre.
Recordaron que la emergencia sanitaria fue aprobada por la anterior gestión. Piden superar la crisis con el esfuerzo de todos: “autoridades nacionales, provinciales y municipales se traduzca en los resultados concretos que esperan y merecen todos los vecinos”
Textualmente este es el comunicado:
Rechazamos las expresiones de algunas autoridades y funcionarios que pretenden desmerecer la figura del Intendente Municipal o que introducen análisis que atribuyen a la actual administración comunal la total responsabilidad por la situación de colapso que presenta la infraestructura urbana, particularmente los sistemas de desagües cloacales y agua potable.
Esos desarrollos omiten mencionar un dato central: la Emergencia Sanitaria de los servicios de cloacas y agua potable atribuible a la falta de inversiones en tiempo y forma fue declarada por la anterior gestión a través de la ordenanza 5322, aprobada con fecha 13 de Noviembre de 2015. Es decir, semanas antes de que asuma el actual gobierno el estado de deterioro de las redes era tan manifiesto que ya se preveía la necesidad de emprender reformas estructurales de enorme magnitud.
Por otra parte, se encuentra documentado que la degradación de la infraestructura capitalina se agravó en forma sostenida a partir de la entrada en funcionamiento del “Acueducto del Río Colorado” sin que se hayan tomado las precauciones ni ejecutado las obras que la situación exigía. Así lo revela el informe elevado en enero de 2000 a la Dirección de Aprovechamientos Hidráulicos por el Ingeniero Gerardo Enrique Pepe que precisa que al Estudio de Impacto Ambiental realizado en 1998 le faltó analizar “el impacto (que presumo puede ser importante) que provocará el ingreso de agua importada de otra cuenca” en magnitudes considerables.
Aquél documento prevenía que “el destino final del agua importada, por carecer la provincia de vías de escurrimiento superficiales, será la disposición en el terreno donde el agua se infiltrará y evaporará”.
Resultaba evidente para el Estado Nacional, y así lo advirtió a la Provincia, el desbalance hídrico que originaría el abastecimiento importador de volúmenes significativos de caudales a partir del Acueducto del Río Colorado, así como su inevitable impacto en la degradación de la infraestructura urbana.
Tal delicado contexto imponía la necesidad de emprender con urgencia un conjunto de obras de envergadura nunca iniciadas.
Como es sabido la consultora contratada para la elaboración de un nuevo Plan Director presentó días atrás un informe de diagnóstico con respecto a los servicios de redes de agua, cloacas, napas freáticas y desagϋes pluviales. Viene bien recordar que el antecedente de Plan Director elaborado a comienzos de los 80´ contenía una proyección de 50 años e instruía expresamente el mandato de que “cada decenio o quinquenio había que comparar las hipótesis y propuestas asumidas con la realidad a fin de introducir los ajustes, correcciones y modificaciones que las circunstancias impriman al Plan Director”. De haberse respetado la tarea omitida, hubiera permitido un abordaje progresivo de los distintos problemas que hoy enfrenta la ciudad.
Para superar la crisis de enormes dimensiones que afecta a Santa Rosa es indispensable que todos colaboremos sin egoísmos, y que el esfuerzo mancomunado de las autoridades nacionales, provinciales y municipales se traduzca en los resultados concretos que esperan y merecen todos los vecinos.
Finalmente resaltamos lo importante que resulta para la convivencia en democracia alentar los comportamientos que inviten al diálogo e instar a que las opiniones, aún cuando existan divergencias o criterios contrapuestos, se expresen siempre en un marco de respeto por el otro.

