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Chumbita: «fuimos sometidos a violencia física y psicológica, de alguna manera torcieron nuestras vidas»

13 diciembre, 2017
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El historiador, escritor, abogado y periodista, Hugo Horacio Chumbita (77), declaró hoy en el segundo tramo del juicio a los represores de la Subzona 1.4. Lo persiguieron y detuvieron a finales de 1975 en la Ciudad de Buenos Aires, en el marco de una serie de operativos contra otros referentes sociales, políticos y sindicales de Santa Rosa. Estuvo encerrado durante 3 años y lo exiliaron a España.

Fue secretario académico en la UNLPam y director del Instituto de Estudios Regionales. Era afiliado al PJ y se identificaba con el peronismo e incluso mencionó que tenía amigos en Montoneros, pero no estaba de acuerdo con la vía de la lucha armada, aunque aclaró que “como decía Perón, la violencia desde arriba genera la violencia de abajo”.

En la reanudación de las audiencias del juicio que se le sigue a los represores por los delitos de lesa humanidad cometidos entre 1975 y 1982, Chumbita declaró por videoconferencia, desde la Ciudad de Buenos Aires. Contó como fue secuestrado y torturado cuando estaba alojado transitoriamiente junto a su compañera de ese entonces, Ana María Martinez Roca, en el departamento de su amigo, el psicólogo Esteban Tancof, de donde se los llevaron a los tres. Se había ido de Santa Rosa cuando supo que lo buscaban para detenerlo.




“El responsable de todo es Camps. Es uno de los personajes más siniestros de la historia política de nuestro país”, declaró hoy Chumbita.

“Yo fui secuestrado en diciembre de 1975, por un grupo de tareas que nunca se identificaron y que nos tuvieron desaparecidos durante unos días», dijo y aclaró que luego pasaron a estar a disposición de comando de la Subzona 1.4.

A partir del 13 de noviembre del 75, en Santa Rosa, lo había ido a buscar el grupo de tareas a su casa. “En ese tiempo fueron detenidos una cantidad impresionante de personas. A mi me fueron a buscar como ex secretario de la UNLPam, bajo la orden del jefe de la Subzona 1.4, Ramón Camps, que tenía a su cargo todos los operativos de seguridad”, recordó.

Chumbita fue director del Instituto de Estudios Regionales, además de ser secretario académico de la UNLPam, cargo que cesó en agosto del 75.

El escritor contó que su madre había interpuesto un habeas corpus al juez federal Uncal, “lo que si sabemos es que este nunca se tramitó”.

Sobre el interrogatorio dijo que fue interrogado con los ojos vendados, “creo que por Baraldini, a quien yo había conocido fugazmente, pero sabía quien era, y aunque yo estaba con los ojos vendados, el me dio a entender quien era”.

“Me hizo preguntas bastante banales y me dio noticias de mi compañera Martinez Roca, que había sido internada por un tema de salud”, contó.

“Ella tenía un embarazo que perdió por las hemorragias a causa de las torturas. Había terminado mal, como nosotros”, dijo la víctima y aclaró que supo esta información “tiempo después, a través de uno de los guardiacarceles, que ella había sido trasladada al Hospital para ser asistida”.

“Me preguntó si había escrito sobre Bairoletto, dije lo único que me falta es que me acusen de crímenes de escribir sobre Bairoletto. Ahí le pregunté porque me mantenían detenido, no me dijo nada, pero si que era una persona con ideas subversivas”, relató Chumbita.

Privación de la libertad

“En Buenos Aires nos capturó y maltrató un grupo que nos tuvo siempre con los ojos vendados, nos trasladaron a 2 o 3 lugares distintos, aunque yo creo que estuvimos la mayor parte del tiempo en el departamento central de la Policía Federal en la calle Moreno”.

Luego fue llevado a Santa Rosa. “Nos trasladaron en una furgoneta en un viaje nocturno. Pasamos por el Regimiento 13, en donde hubo un momento de tensión en el vehículo sin hacernos bajar, y luego nos llevaron a la Colonia Penal, el resto del tiempo estuvimos en esas celdas”.

Contó que fue interrogado antes de que lo subieran a un avión y lo llevaran al penal de Rawson. En los 3 años que estuvo preso también fue llevado a la cárcel de Devoto, con un paso breve por la Unidad 9 de La Plata.

Chumbita había pedido salir del país cuando le comunicaron que quedaba detenido a disposición del PEN, “me denegaron esa opción, pero después en el penal de La Plata me enteré que me la dieron, cambiaron de opinión”.

“Antes de que pudiera cumplirse la salida del país, teníamos que cumplir el reglamento de visa en un país”, contó la víctima. “Prácticamente me desterraron”, expresó ante los jueces.

En ese marco, manifestó que nunca intervino la justicia. “Tiempo después supe que estuve detenido sin causa, sin acusación ni delito”, añadió.

“Los tres detenidos, durante un interrogatorio totalmente absurdo, nos torturaron, con picana, a los tres. Más que un interrogatorio para averiguar datos era un castigo”, dijo Chumbita y esgrimió que “eran todos procedimientos acordados entre las distintas reparticiones”.

“Me pusieron en un avión a Madrid el 8 de diciembre de 1978”, describió Chumbita sobre el momento de su exilio.

Cuando volvió de España a Argentina presentó una denuncia en el año 1984 ante el juez Lema, que no tuvo efecto. “Por lo que supe esa denuncia no arrojó resultados. Volví alguna vez a preguntar que curso se le había dado, yo viajaba de Buenos Aires a Santa Rosa, y me informaban de algún paso que había dado, pero esa causa no se convirtió en una actuación formal del juzgado”, precisó.

Consecuencias

Sobre las secuelas que le siguieron los años posteriores a su secuestro y tortura por parte de los represores, dijo que “es imposible describir todas las consecuencias psicológicas que puede tener en la vida de uno, algo semejante. Para mi haberse interrumpido una relación que yo tenía con Ana María” con quién iba a casarse y estaba embarazada.

“Fuimos sometidos a violencia física y psicológica, maltrataron a nuestros familiares. De alguna manera torcieron nuestras vidas”, expresó.

“Me alegro de haber sobrevivido a esa experiencia, pero es una carga pesada para todos quienes fuimos víctimas de estos episodios que llevaremos para siempre”, manifestó.

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