
El diputado de Propuesta Federal, Maximiliano Aliaga, justificó la represión que el Gobierno Nacional desató contra la las organizaciones que se movilizaron al Congreso de la Nación para rechazar el ajuste previsional que pretendían aprobar en un trámite exprés en la sesión del pasado jueves.
Tras la represión de las fuerzas de seguridad en las inmediaciones del Congreso, el máximo referente de Cambiemos en La Pampa, Carlos Javier Mac Allister, juntó a los referentes de los distintos espacios integrantes de la alianza para dar una conferencia de apoyo al presidente Mauricio Macri, en la que endilgaron la responsabilidad de los hechos a los manifestantes y justificaron el accionar represivo de Gendarmería y Policía Federal.
Aliaga estuvo presente en el Congreso el jueves pasado y señaló que en los alrededores «había gente que no parecía militante de ningún partido ni sindicato, robustas, de metro noventa, con gomeras que tiraban bulones que pegaban fuerte contra las vallas».
El diputado responsabilizó a los manifestantes por la represión que desató la Gendarmería y la Policía Federal «no se podía cruzar del anexo a la Cámara, prendieron fuego 13 autos, saquearon locales comerciales, la verdad que distaba muchísimo de ser un reclamo lógico y genuino».
«Hay un límite, y es esa violencia, inclusive te digo que fueron pocos gendarmes. Porque el desastre que hicieron vallas para afuera se vio pocas veces, y si no hubieran estado estas personas protegiendo a quienes fueron elegído por el pueblo por amplia mayoría, no se que hubiera pasado», justificó Aliaga.
Los medios informaron que el operativo contaba con 900 gendarmes, además de las Policías, aunque a simple vista se podía ver que ese número era superado ampliamente.
El Gobierno montó un operativo de seguridad desmedido que rodeó el Congreso, con el objetivo de asegurarse que nadie entrara ni saliera del edificio hasta que no saliera la ley. Jubilados y manifestantes de organizaciones sociales, sindicales y políticas, y hasta algunos diputados, fueron reprimidos con balas de goma, gases lacrimógenos y gas pimienta.
Gendarmería y Policía Federal continuaron reprimiendo aun cuando ya no quedaba gente en los alrededores. Se llevaron detenidas al rededor de 40 personas, algunas al voleo, de las cuales solo recuperaron su libertad la mitad. Todo el arco opositor y los medios que callan muchas de las canalladas del Gobierno repudiaron el hecho y coincidieron en señalar que se trató de un operativo excesivo que no era necesario.

