
El ex diputado provincial por el FreJuli, Erberto Ángel Cuevas (86), revivió hoy los hechos de su detención por el grupo de tareas que actuaba bajo el comando de la Subzona 1.4 en La Pampa. Estuvo preso ilegalmente alrededor de 15 días entre la Seccional Primera y la Colonia Penal.
Fue detenido después del Golpe del 24 de marzo de 1976 en la Legislatura Provincial. No lo interrogaron ni lo torturaron. Tras recuperar su libertad se exilio en Paraguay por cinco años.
“Aguilera dijo que el diputado Cuevas estaba robando pertenencias”, recordó sobre el motivo de detención.
Sobre el decreto de Luder que ponía a disposición a las policías bajo el mando de las Fuerzas Armadas y que anticipaba el golpe de Estado, expresó que “era bien visto por algunos sectores” pero no dio ningún nombre.
Manifestó que “no esperaba” que lo detuvieran y lo encarcelara “porque conozco a todos los involucrados”, manifestó Cuevas y mencionó que algunos de los represores fueron compañeros de él en el Colegio, aunque evitó todo el tiempo dar los nombres.
Además, dijo que “fui invitado varias veces por el general Ramon Camps, era al único que conocía” y añadió que cuando volvió del exilio se encontró con un sobre en su casa “con una foto nuestra, que decía para el diputado Cuevas”.
El testigo manifestó estar muy familizarizado tanto con la institución policía y ejercito, y con la Iglesia, “yo fui de Acción Católica”, dijo y añadió que “siempre iba a ver a monseñor Arana, a comer chocolates”.
De su relación con Camps, dijo que “nunca le había hecho ninguna pregunta sobre la posibilidad de alguna guerrilla”.
“En cierto modo yo también estaba vinculado a la Policía, porque mi hermana, que falleció, estuvo 33 años, un primo mío y mi esposa también fue Policía”, dijo el ex diputado y diferenció que “había gente buena, como también quienes comenzar con el cargo más bajo y alcanzaron un rango más alto, y esto limitaba el trato con la gente común”.
Sobre estos policías, dijo que “si uno los ve actuar, uno sabe quien es el Policía bueno y el malo, pero de los que he visto en la lista, honestamente no los recuerdo”.
En aquellos años tomo conocimiento por parte de un colega diputado en Buenos Aires que “estaban pasando cosas raras”, y que cuando volvió a Santa Rosa “ocurrió el golpe de Estado”.
Estando en la Cámara de Diputados, junto a un tal Capello y la jefa de Bienes Patrimoniales, en búsqueda de sus pertenencias dijo que «nos avisan de la guardia de la Cámara que un señor desde la Seccional Primera estaba observando con unos prismáticos todos los movimientos que se producían en la Cámara».
“Se apareció un subteniente, un sargento y un soldado, me dice “está detenido”, con las itacas en la espalda y las esposas. Me hicieron caminar hasta Casa de Gobierno y me tuvieron una hora esposado. Este señor que me observaba desde la Primera es quien me sube al Patrullero y me puso el arma entre las piernas, era Aguilera”, manifestó Cuevas.
Una vez en la Comisaría, contó que uno de los oficiales le pegó una patada y lo metieron a la celda. “Al rato trajeron a un señor muy humilde, que estaba un poco tomado, y comenzó a hacer sus necesidades. En un momento se me sube la presión y caí”, recordó.
De ese momento dijo que lo contuvo un médico de apellido Mendía Ochoa, y que llamaron al médico “Picho” Savioli para que lo atienda. “Me subieron arriba, me acostaron en un sofá y me dieron un medicamento. Cuando se termina el episodio, les dice que me dejen dormir ahí esa noche, y cuando salió el médico del despacho, me sacaron como perdiz al calabozo”, expresó.
Del médico Mendía Ochoa contó que se suicidó tirándose de un puente al río.
Tras su paso por la Seccional Primera, Cuevas fue llevado a la Colonia Penal. “Una noche entró un señor, que me dijo que era subdirector de la Cárcel, pero charlando luego con el director me dijo que era un teniente de inteligencia”, relató.
No recuerda cuanto tiempo pasó hasta que lo llevaron a Tribunales, en donde contó que recuperó su libertad.
“Mi esposa siguió trabajando en la Policía. Una tarde no recuerdo si el ingeniero De Dios Herrero le habían dado la licitación del camino de la residencia del Gobernador y me vino a ver para que le haga los estudios del suelo, yo estaba sin trabajo”, recordó y aclaró que le faltan pocas materias para recibirse de ingeniero civil.
“Me había llegado la información que el contador de Vialidad había dicho que obra que yo certificara en La Pampa, no la iban a aprobar”, dijo Cuevas.
Cuando fue liberado se quedó sin trabajo, “porque nadie le dio trabajo a un Guerrillero”, expresó.
Una vez realizando los trabajos que le encargaron, manifestó que había “unos soldaditos” que gritaban “guerrilleros mi general, llamenlo al señor Baraldini”, contó.
Luego llegó Baraldini en el lugar y les dijo “levanten todo y vayanse, ustedes no tienen que hacer nada acá”.
Además de el ex jefe de Policía, el testigo mencionó el nombre del ex militar Greppi, quien lo entrevistó y le gritó “vayase de acá usted no lo quiero ni ver”, contó.

