
Unas 40 mil personas de diferentes organizaciones sociales, políticas, gremiales, estudiantiles y de Derechos Humanos se encolumnaron en más de siete cuadras de movilización en el centro de Mar del Plata para repudiar la prisión domiciliaria que el represor está cumpliendo en el Bosque Peralta Ramos. Una de esas columnas hizo un escrache frente al domicilio en el que pasa sus días gracias al beneficio judicial.
Una extensa columna de militantes, estimada por los convocantes en 40 mil, de decenas de organizaciones sociales, gremiales, políticas y de Derechos Humanos recorrió en estos momentos las calles del centro de la ciudad con una consigna unificada: repudiar la prisión domiciliaria que el represor Miguel Etchecolatz está cumpliendo en Mar del Plata, dentro del Bosque Peralta Ramos y exigir “que todos los genocidas estén en la cárcel”.
Frente a al a vivienda del genocida hicieron un escrache en repudio a su detención domiciliaria concedida el 27 de diciembre por un tribunal debido a su edad avanzada y a problemas de salud que adujo su defensa.
Etchecolatz fue director de Investigaciones de la entonces temible policía de la provincia de Buenos Aires entre marzo de 1976 y fines de 1977 y estuvo a cargo de las 21 cárceles clandestinas que funcionaron en ese distrito, el más grande del país.

Télam 05/01/2017
Mar del Plata: Organismos de derechos humanos y vecinos encabezaron hoy un repudio a la prisión domiciliaria otorgada al genocida Miguel Etchecolatz, en un concurrido acto realizado en el Concejo Deliberante. foto diego Izquierdo/JCP
«Fuera Etchecolatz» gritaron los manifestantes que llevaban caretas blancas con la leyenda Julio López.
Etchecolatz está señalado por la desaparición en 2006 de López, un albañil de 77 años que era un testigo clave en un juicio en su contra. López salió de su casa hacia tribunales y nunca llegó; jamás se supo qué pasó con él.
Etchecolatz acumuló cinco condenas a prisión perpetua desde 2006 tras la anulación de las leyes de amnistía.
A solo 400 metros de su casa está la residencia de una de las víctimas a las que secuestró y torturó.
Vecinos se sumaron a la manifestación de repudio con aplausos y gritos contra el represor, según testigos.
Las manifestaciones, impulsadas por organizaciones defensoras de los derechos humanos, comenzaron el viernes con una marcha y seguirán «hasta que se vaya», dijo a la AFP Ernesto, uno de los organizadores que pide para el represor «cárcel común, perpetua y efectiva».
Bajo la consigna «Ni un minuto de paz para los genocidas», fueron convocadas varias marchas este fin de semana en Mar del Plata, principal punto turístico de la costa atlántica de la provincia de Buenos Aires y en plena temporada de vacaciones.
En Argentina, los presos mayores de 70 años tienen derecho a prisión domiciliaria pero no se aplica automáticamente sino a criterio de los jueces en cada caso.
El mismo tribunal que benefició a Etchecolatz, también autorizó a otro represor, el médico Norberto Bianco, a vacacionar en otra playa de Buenos Aires, Mar de Ajó.
Bianco era el exjefe de la maternidad clandestina del centro de tortura de Campo de Mayo en la capital argentina, donde las prisioneras daban a luz amarradas a sus camas y los bebés eran robados y entregados en adopciones ilegales.
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Un caso que toca La Pampa. En la marcha de ayer se vieron carteles que reclaman por la restitución de Clara Anahí, nieta de María Isabel “Chicha” de Mariani, fundadora de Abuelas de Plaza de Mayo y viuda de Enrique José Mariani, el vioinista pampeano que se casó con la histórica militante por los derechos humanos 11 años después de la desaparición de la beba.
El 24 de noviembre de 1976 la casa de la familia fue allanada y tiroteada por fuerzas de seguridad. Diana Teruggi, la hija de Chica, intentó escapar con su pequeña hija pero fue asesinada en el operativo. A partir de ese día, Clara Anahí permanece desaparecida. Su padre fue asesinado el 1° de agosto de 1977 en ciudad de La Plata. Hasta el momento, los restos de Diana y Daniel no pudieron ser recuperados por sus familiares.
Diana nació el 3 de diciembre de 1950 en la ciudad de La Plata. Daniel el 11 de enero de 1948 en la provincia de Mendoza. Su familia lo llamaba «Posky». El 12 de agosto de 1976 nació su hija, Clara Anahí. Ambos pertenecían a la organización Montoneros. A la joven sus compañeros le decían «Didi» y a él «Cacho», Rocha» o «Esteban».
El represor con prisión domiciliaria dijo en un juicio que presenció el momento en que atacan la casa la hija de Mariani. Reconoció que Clara Anahí fue secuestrada y desaparecida, luego de un operativo que supervisó personalmente Miguel Ángel Etchecolatz, por entonces director de investigaciones de la Policía Bonaerense.
“Él sabe dónde está”, dijo su abuela, Chicha Mariani, fundadora de Abuelas de Plaza de Mayo y protagonista de una búsqueda incansable que ya lleva más de 40 años. Chicha recuerda en una entrevista con “La Vaca”, que Etchecolatz, ante el Tribunal Oral Nª 1 de La Plata, aseguró: “Podría aportar datos y elementos de prueba sobre el destino de Anahí Mariani a quien pueda estar necesitándolo, porque fui testigo presencial”.
Fue el 3 de octubre de 2011 y fue una amenaza. “Es un perverso. Sabía cómo me iba a afectar y por eso dijo eso. Etchecolatz es el culpable de los sufrimientos que he padecido todos estos años”.

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