
En la reanudación de las audiencias por el juicio Subzona 1.4 II, declaró Victor Hugo Orostizaga, otra de las víctimas que da cuenta de la actuación de los grupos de tareas policiales y militares previo al golpe de Estado del 24 de marzo de 1976.
Cuando fue perseguido y detenido tenía 20 años. Participaba del movimiento Humanista. Permaneció privado de su libertad durante dos semanas en la Seccional Primera de Santa Rosa, en donde fue sometido a interrogatorios. Las consecuencias de aquello fueron muy perjudiciales. Fue estigmatizado, perseguido, perdió el trabajo y las personas de su entorno se alejaron.
Durante su testimonio dijo haber visto al ex jefe de Policía, Luis Enrique Baraldini, en la Primera, tiempo después al comisario Oscar Yorio, en la calle.
“Era joven y no tenía idea de lo que estaba sucediendo. Tuvo que pasar tiempo para poder hacer alguna reconstrucción. Hoy pienso que fui víctima de lo que yo entiendo como la legitimación de la violencia institucional, que la reconozco en este momento por las consecuencias que tuvo eso en mi vida”, explicó la víctima.
“En febrero del 75, veo que hay gente que me observa, personas y autos que circulan, lo que me lleva a preguntarme que sucede y consultar con amistades. Sabía que había personas perseguidas, pero no en La Pampa”, declaró.
Orostizaga recordó que avisó a su familia que iba a ausentarse de su casa, y que hubo un allanamiento en casa de su madre, a quien contó que atormentaron con interrogatorios.
«Gente del movimiento siloista estaba siendo detenida, tomé la prevención de ocultarme. Yo me iba enterando que se iba deteniendo gente», relató.
“Recuerdo que había el dr. Ongaro estaba intentando presentar un habeas corpus para todos, que todas las familias reclamaran. No se quien lo contrató, pero recuerdo que hablabamos de no abandonar la situación de reclamo por las personas detenidas. Por suerte salió bien, y fuimos blanqueados, aparecimos en un papel”, contó.
Estuvo oculto en una casa abandonada de los abuelos de Mario Loriga. «Me estaba moviendo con otra persona que era Juan Carlos Suarez», del cual dijo que perdió el contacto y no sabe donde está.
El 5 de marzo se presentó en la Jefatura de Policía de la ciudad aconsejado por Ongaro para que “la causa avance”, y fue detenido, «varios policías me apuntan con armas y me llevaron a un calabozo”, dijo Orostizaga y agregó que permaneció al menos dos días detenido en ese lugar.
Luego fue trasladado a la Seccional Primera, en donde estima que permaneció privado de su libertad por dos semanas. Fue sometido a un interrogatorio en la planta alta con presencia de varias personas. Allí dijo haber visto personas con uniforme del ejército. “Yo no sabía el motivo de detención, años después me entero que estaba imputado en una causa caratulada como “Mabel Ochoa y otros”, en donde se investigaba la desaparición de un arma”.
“Las preguntas del interrogatorio eran totalmente incoherentes, si creía en dios, si había leído «El Capital» de Marx, si conocía a determinadas personas o si había participado de un campamento. Yo no sentí que cometiera algún delito en ningún momento, se me interrogaba intentando encontrar incorrecciones. Hubo un intento de involucrarnos no se con que intenciones”, contó la víctima y aclaró que no tuvo “ningún desempeño o actividad política”.
Orostizaga dijo que leyendo las actas encontró que los datos de su presentación a la comisaría y de su detención habían sido falseados. “Nunca me notificaron de nada”, agregó.
“En prisión cantábamos, se relajaron las presiones y los controles, pero una persona se sentaba delante nuestro y nos hacía las mismas preguntas, pretendiendo que cometamos errores, y así por un tiempo, yo no sabía que iba a pasar después”, comentó.
De su paso por la Seccional Primera dijo haber visto al ex jefe de Policía, Luis Enrique Baraldini, con su uniforme militar y que tenía ascendencia sobre el resto de los oficiales.
“Yo no sabía quien era el que me interrogaba, pero en un desfile patrio, pasó en un auto un uniformado con muchas condecoraciones, y cruzamos vistas y quedamos congelados, era Yorio”, rememoró.
Como parte de las consecuencias Orostizaga dijo que fue “estigmatizado”, que quedó “enfrentado con su familia” a raíz de su detención y que cree que “la sociedad no fue lo suficientemente solidaria”.
Además, recordó que su difunto padre trabajaba en ENTEL, y que luego de su muerte le correspondía acceder a ese puesto de trabajo, y que “hicieron todo lo imposible para que no ingresara”. “Ese fue el primer impacto cuando me dejaron en libertad”, añadió.
Otra de las circunstancias, relató la víctima, fue “no encontrar el apoyo que necesitaba, la idea de poderme insertar y reconciliar se hizo todo muy difícil, producto de esto mi pareja empezó a tener problemas, perdió su trabajo, como consecuencia nos alejamos, ella se fue a Buenos Aires intimidada y yo me quedé porque mi madre estaba atravesando una enfermedad psiquiátrica y estaba sola”.
“Un dato muy curioso fue que quedamos totalmente incomunicados, esa relación se perdió, no hubo forma de que volvieramos a estar en contacto, y luego sucede que hay un concurso en el Hospital, me presento y empiezo a trabajar. Allí me entero que estaba la posibilidad de estudiar mientras trabajaba y me recibí de enfermero”, dijo Orostizaga y recordó que “circulaban personas que no eran del ambiente y que hacían preguntas del tipo ¿que está haciendo ud?, llegaba a fichar y no encontraba mi ficha, empecé a sentir diferentes presiones, esto hacía que yo viviera angustiado”.
En el Hospital le hicieron firmar un papel, que no leyó seguido de la amenaza “te conviene irte”. “En esas circunstancias trato de organizar mis cosas y me voy a Mar del Plata, con la decisión de no trabajar más en el Estado y con la idea de no volver nunca más”, recordó.
En 2008, con el advenimiento de los resarcimientos para las personas víctimas del terrorismo de Estado, lo busca su ex pareja Alicia Sorodujin, y retomaron nuevamente la relación que había quedado trunca cuando eran jóvenes y volvieron a vivir a Santa Rosa.
“Se que si me hubiera quedado acá podría haber sufrido otras consecuencias”, expresó.
«Puedo decir que estos señores estaban realizando una práctica, para legitimar la violencia institucional, pero como eso no se puede, porque es una pretensión estúpida, después lo impusieron. Mintieron, robaron, y mataron de muchas formas, no solo quitando la vida, no solo se roba lo material, también otras cosas, y hoy siguen mintiendo y nadie quiere hacerse responsable. Pero lo que más me sorprende es que no hayan podido ser fieles, a los valores humanos, a lo que juraron. Y mientras sucedía esto a algunas personas no les fue tan mal, recibieron reconocimientos, continuaron ganando dinero. Espero que se reconozca todo aquello», finalizó.

