
Los ex policías acusados
El que era el segundo Jefe del CECOM de la Policía de La Pampa, Luis Icuza, lamentó los hechos de diciembre de 2013 cuando un grupo de integrantes de la fuerza se acuartelaron en la Jefatura de Policía.
“Yo era Comisario Inspector y segundo jefe del CECOM. Esta tarde noche era también el oficial de guardia entre las 18 y la 24 del edificio contiguo a la Jefatura, donde funcionaba antes el control y monitoreo de cámaras y el 101”, contó a Daniel Lucchelli, periodista de Radio Nacional Santa Rosa.
Esta mañana se desarrolló la segunda jornada del juicio contra Fernando Alberto Rolhaiser, Diego Hernán López, Guillermo Julián Giménez, Daniel Narciso López, Carlos Daniel Gatica, Luis Horacio Bruno, Carlos Aníbal Mendibe, José Luis Furriol, Marcelo Ormaldo Cisneros, Jeremías Martín Salvatierra, Luis Rodrigo Wiggenhauser, Roberto Germán Mora Bartolomé, Pablo Orlando Montes y Silvio Norberto Rojas. A éstos dos últimos, además, se los acusa también de daño y coacción.
“El objetivo de ellos era un reclamo de un incremento salarial pero creo que fue un efecto dominó de algo que había ocurrido en otras provincias. Los miembros de la policía que se sumaron de acá hicieron el mismo reclamo. Fue muy angustiante, una mezcla de sensaciones raras y es una lástima porque se trataba de camaradas peleándonos entre nosotros”, añadió.
En su testimonio ante el tribunal que juzga a 14 policías por sedición dijo que Rolhaiser y “dos o tres personas más” quisieron tomar la oficina, pero que entre él y Rodríguez discutieron y los convencieron de que se fueran. Ello ocurrió luego que oyera por un handy “una voz masculina, que no se identificó” diciendo que a partir de ese momento la actividad dejaría de ser normal.
A posteriori Icuza trabó la puerta de la oficina “con el barral grueso de una cortina” y Rodríguez se dirigió al portón de ingreso a la Jefatura.
“Oí a Rodríguez discutir airadamente, escuché golpes hacia él y voces de mujeres que pedían que dejaran de pegarle –expresó–. Resistimos como pudimos, hasta que destrabé el barral y en un instante entraron 30 o 40 personas en la sala de monitoreo. Querían apagar todos los equipos. Pregunté quién se haría cargo si había una urgencia en la que podía estar en juego la vida de alguna persona. Empezaron a decir que había que sacarme, me resistí, pero alguien me agarró del cuello, otro de los brazos y además me pegaron una cachetada a la altura de la nuca”.
Identificó a Bruno y Giménez como quienes llevaron “la voz cantante” en la protesta y a Diego López como quien le dijo que si no abría la puerta del CECOM igual entrarían.

