
La marcha convocada para el 21 de febrero por Hugo Moyano cosechó adhesiones de las CTA y organizaciones sociales y políticas. Pero también dividió las aguas dentro de la CGT, en la que algunos gremios se muestran cercanos al Gobierno Nacional y buscan garantizarle a Macri un primer periodo de gestión sin conflictividad a cualquier costo.
En un análisis del escenario que se abrió en el movimiento obrero desde la llegada de Cambiemos a la Casa Rosada, Jorge Duarte, periodista especializado en temas sindicales, repasó algunos de los acontecimientos más significativos ocurridos con antelación a la irrupción de Moyano como un ahora opositor al macrismo, y los últimos desenlazados a partir de la convocatoria a la marcha del #21F.
Duarte opinó que las aguas están divididas en la mayoría de los espacios que componen los distintos nucleamientos del movimiento obrero y que de cara a la movilización practicamente está claro el panorama definitivo de quienes adhieren a la marcha y quienes se paran en la vereda del frente y critican el posicionamiento de Moyano y su regreso a la arena sindical.
Uno de los temas que más repercusión generó en los últimos días es la nueva posibilidad de una ruptura en la CGT. De hecho fue Juan Carlos Schmidt, uno de los conductores de la central, quien dijo que el triunvirato «ya no tiene sentido».
A la luz de estos hechos, Duarte señaló que «se profundizó la grieta que ya existía, de hecho la conducción tripartita es parte de la falta de consenso sobre un proyecto, un tipo de liderazgo y modelo de negociación y disputa con el Gobierno Nacional», y puntualizó que esos espacios se encolumnan en dos sectores diferenciados «los gordos independientes por un lado y el moyanismo por el otro, no es la primera vez que se separan, de hecho han pasado más tiempo en cegetes paralelas, y en el medio terciando está Barrionuevo, quien suele tener sus negociaciones propias con los gobiernos», dijo en conversaciones con el programa radial Despertando a la Trama.
En relación a los mencionados aprietes del Gobierno Nacional a los gremios para que se bajen de la marcha del próximo 21 de febrero, Duarte expresó que «el Gobierno está operando a través de los ministros y los fondos que suelen fluir hacia los gremios para que no acompañen el retorno de Moyano, además de las presiones judiciales e inspecciones del Ministerio de Trabajo, esto no es una novedad, pero si está claro que opera muy fuertemente para dividirlo, una tradición en el país desde el regreso de la democracia».
«No está en el ADN de Cambiemos tener a los sindicatos como interlocutor valido. Algunos dicen que se juntan pero la verdad que el gobierno lo único que negocia es la rendición incondicional, y parece ser así«.
Por otro lado, se abre el periodo de negociaciones paritarias en algunos sectores y el Gobierno presiona para imponer un techo salarial del 15 % sin clausula gatillo con el guiño de algunos sindicatos que ya pusieron el gancho, y por otro lado los gremios que rechazaron de plano la oferta y pujan por un incremento salarial superador del nivel inflacionario.
«Hay dos negociaciones en paralelo que tienen trascendencia y que van a empezar a definir la pauta que empiece a regir en el seno del mercado laboral , docentes y bancarios, que están en pleno desarrollo y en ambas el Gobierno opera fuertemente para imponer el 15 % sin clausula gatillo y una especie de clausula de revisión en septiembre, que es el modelo de negociación salarial que quiere para este año, y de esa batalla va a surgir el primer patrón para las negociaciones paritarias para el resto del año», expresó el periodista, aunque aclaró que todavía «no hay ningún gremio trascendente que haya firmado en esa cifra».
En relación al sostenimiento de Triaca al frente del Ministerio de Trabajo pese a los últimos hechos que podrían motivar su salida, opinó que «no solo no ha habido una unidad de los gremios para lograr sacarlo, sino por el contrario, parte del movimiento obrero cercana a Cambiemos lo sostiene porque le conviene negociar con un ministro débil que un ministro con fuerza que llegue y se los pueda llevar por delante, pero habrá que ver si estos nexos con Triaca significa un rédito para algún gremio, pero hasta ahora si uno hace un repaso rápido de los acuerdos, poco de lo que se negocia se lleva a la práctica».
«No está en el ADN de Cambiemos tener a los sindicatos como interlocutor valido. Algunos dicen que se juntan pero la verdad que el gobierno lo único que negocia es la rendición incondicional, y parece ser así», opinó Duarte.
Por último, consultado sobre la posibilidad de una reunificación de la CTA, señaló que «pareciera que se va hacia la unidad entre la CTA de los Trabajadores que conduce Yasky y la CTA Autónoma que encabeza Micheli» pero que la fracción que conduce «Cachorro» Godoy (CTA Peron) plantea que es imposible que haya una reunificación total de la central con Micheli y Yasky siendo los referentes, pero en principio para que van por ese camino hay que esperar a septiembre de este año cuando se renuevan las autoridades y hay que ver si se logra un consenso un poco más amplio para tener a todos los sectores adentro, y ir definitivamente hacia una sola CTA que es lo que se necesita en este momento y que además es lo más sano para la central que nació siendo una alternativa a la CGT y hoy está en plena dispersión», concluyó.

