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Subzona 1.4 II: mujeres víctimas denunciaron el acoso de Yorio en los interrogatorios

21 febrero, 2018
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En la reanudación de las audiencias por el juicio a los represores declararon más víctimas pertenencientes al siloísmo, detenidos en marzo de 1975. Las mujeres revelaron que Yorio las acosó sexualmente en los interrogatorios.

Previo a la ronda de testimonios, el Tribunal Oral Federal informó que desistió en la citación a declaración solicitada por la querella de Patricia Zolecio y Olga Riquet, esposa del ex jefe de Policía, Luis Enrique Baraldini.

Por otro lado, hizo el lugar a la citación a la especialista Laura Dolores Sobredo, Perito Psiquiatra de juicios por crímenes de lesa humanidad, acompaña a victimas por la Procuraduría General de la Nación.

El inicio de la audiencia se demoró por más de una hora y continuó con las declaraciones de las víctimas siloístas de la represión ilegal que se había puesto en funcionamiento previo al golpe de Estado del 24 de marzo de 1976.

La primera en contar su historia fue María Elena Montepaone. Era menor de edad, había cumplido 17 años hacía 2 meses cuando la detuvieron una noche de marzo de 1975.

Estuvo presa menos días que el resto de sus compañeros porque su madre conocía al ex gobernador interventor de la provincia Ismael Amit.

“Yo no me conformaba con lo que nos brindaba esta sociedad. La iglesia a la que me llevaba mi madre no me daba lo que buscaba” recordó de aquellos años y contó que fue en ese momento cuando conoció el siloísmo. “Me hablaban de un Dios Interno, que era lo que yo buscaba la paz, de eliminar el sufrimiento a través de sentir, pensar y actuar en la misma dirección”, dijo con la voz angustiada

“Me ayudó a ser mejor persona. Nunca tuvimos otro objetivo que encontrar la paz interior y el sentido de la vida”, agregó.

“Lo que me pasó me cambió la vida”, remarcó la víctima al compararlo con alguien que olvida las llaves en su casa, vuelve a buscarlas, toma el siguiente colectivo y muere en un siniestro vial.

Una noche de verano, en la quinta de sus abuelos, entraron a la casa, encendieron la luz de su habitación y le apoyaron un arma en la panza “yo estaba desnuda acostada en la cama, sentí un caño frío, y había un señor uniformado que me gritaban “¿donde están las armas?”, mientras me golpeaba con el arma en la panza, y mi madre a los gritos desde la puerta de la habitación diciendo “¿nena que hiciste?”, no terminaba de comprender lo que estaba sucediendo”, revivió de aquel instante.

“Me levantaron de los pelos, me llevaron a la rastra y me subieron a un patrullero. Veo que todo el barrio estaba en la vereda, después me enteré que cuando fueron a buscarme ellos se equivocaron de casa, y la vecina les avisó al resto. Mi madre quedó sola con otros uniformados que buscaban armas en al casa”, rememoró.

Fue trasladada a la Seccional Primera en donde quedó encerrada en un calabozo. De ese momento solo recuerda cuando entró y salió porque tuvo un shock. “Solo se que tomaba helado, creo que le traían a Alicia Milner y ella me convidaba. Después me llevaron a la jefatura para sacarme fotos, me dijeron que iba a quedar marcada para toda la vida”, relató Montepavone.

“Nunca entendí que pasaba, ni porque nos hacían esto, en ese momento mi mente era incapaz de comprender. No sabían por que nos atacaron de esa manera”, manifestó.

Contó que estuvo menos tiempo detenida que sus compañeros porque su madre era amiga del ex gobernador interventor de la provincia, Ismael Amit. “Máximo habré estado una semana”, trató de recordar.

Mencionó que tuvo que concurrir varios días después de su detención “para firmar o para que me tomen las huellas dactilares, no recuerdo”, señaló.

“Mi madre me dijo que tuvieron que hablar con Yorio y muchas personas. Se sintieron avergonzados. Mi mamá nunca me perdonó, mi familia tampoco. Mi abuela se enfermó y se murió de pena. Mi tío me dijo que fue por culpa mía. La gente en la calle me señalaba, los vecinos de la cuadra no me hablaban”, lamentó.

“Yo le reclamé porque no se puso de mi lado. Se quedó atendiendo a los policías que allanaron la casa”, recordó.

“Mi madre tiene 87 años, nunca viaja ni va a ningún lado. Yo llegué a Santa Rosa y se fue de viaje. Nos cambiaron la vida”, dijo angustiada.

Al igual que el resto de las víctimas militantes del humanismo, tuvo que irse de Santa Rosa. Se fue a vivir a Buenos Aires, donde también la detuvieron y debió exiliarse en Brasil. “Viví toda mi vida fuera de mis raíces, las perdí, por lo que me paso esa noche, sin motivo”, indicó.

“Agradezco que este juicio se esté llevando adelante, que la gente sepa lo que paso y que se repare el daño que hicieron”, dijo al finalizar su testimonio.

Luego fue el turno de Elena Tolosa de Mongelos, quien declaró por videoconferencia desde Vigo, España, donde vive desde el 2000.

La llevaron detenida junto a su pareja. En ese entonces tenían una niña de dos años de edad. Dijo que el represor Yorio la acosó durante el interrogatorio en la Seccional Primera, donde permaneció incomunicada.

“En marzo de 1975 nos fueron a buscar casa por casa, nosotros vivíamos en la calle Pico, se presentaron dos agentes con la excusa de algo que había desaparecido, ni se presentaron, en principio era él y yo lo acompañe, y nos llevaron a la comisaría que muchos años después me entere que era un centro de detención ilegal”, contó hoy.

La víctima dijo que Yorio la interrogó, “sin ningún familiar ni abogado”. “Nos preguntaba cosas de que hacíamos y que no, preguntas insidiosas que tenían que ver con la intimidad de cada uno”, recordó.

“Yorio me preguntaba que hacía con mi marido y que opinaba de las relaciones extramatrimoniales, me sentí acosada y no sabía en que podía derivar todo esto, le respondí con otra pregunta”, expresó y añadió que sobre la militancia en el siloísmo “que hacíamos, de que hablábamos, porque nos reuníamos. Les dijimos la verdad, que hablábamos de cosas pacíficas, reflexionábamos, estábamos en contra de la violencia”.

En ese momento, la víctima tenía una hija de dos años de edad. Luego del interrogatorio quedó encerrada, incomunicada, junto con sus compañeras. Durante ese periodo contó que les tomaron huellas y fotos. “Nos llevaron en un camiones a varias personas. No recuerdo si era la misma comisaría o en otro lado”, recordó.

Estuvo 8 días presa hasta que fue dejada en libertad y posteriormente sobreseída en la causa inventada para detener a la mayoría de las víctimas siloístas, la desaparición del arma del padre de una de sus compañeras.

“Yo no quería estar más en Santa Rosa. Al poco tiempo con mi marido nos vinimos a Buenos Aires, trabajábamos, criamos a nuestra hija. Pero tuvo muchas consecuencias aquello, yo después me separé, y en el 2000 me vine a España”, contó sobre las posteriores consecuencias de su detención ilegal.

Por último, pidió que el proceso “sirva para que se aclaren estos hechos, fue una represión injustificada, no estábamos haciendo nada malo en contra de nadie, por el contrario, espero que se haga justicia para que esto no se vuelva a repetir”, dijo entre lagrimas.

En tercer lugar, Nely Mabel Razzini, declaró también a través de videoconferencia desde el Juzgado Federal de Rawson.

Contó como el 5 de marzo uniformados del ejercito y la policía entraron con ametralladoras en la casa en al que vivía con su familia. “Mis papas se asustaron, porque revisaron todo y me llevaron esposada sin ningún tipo de papel que diga que yo tenía que ser detenida”, recordó.

En ese momento era menor de edad, tenía 17 años. Razzini, al igual que Tolosa de Mongelos, testimonió como Yorio la acosó sexualmente. “Me dijo que cuando saliera podíamos encontrarnos”, declaró hoy.

“Me llevaron esposada arriba de un Falcon a la Seccional Primera. Me dejaron sola en una celda, y allí estuve incomunicada sin saber el por qué”, recordó.

Reconoció las voces de Mabel Ochoa, Alejandro Andrada y Americo Prasilio, mientras estuvo presa. “Se ve que estaban en celdas contiguas, pero no podíamos hablar, no podíamos ir al baño, seguía la angustia”, declaró.

La llevaron esposada a una oficina en donde estaba Yorio, “se que es él porque se presentó así, me tomó declaración, los dos a solas, yo era menor”.

“Preguntaba si teníamos armas, que hacíamos en las reuniones de nuestro grupo. Yo le conté que hacíamos experiencias de paz, de no violencia, y él estaba muy interesado en el amor libre, me dijo que él tenía esposa y yo novio, pero cuando saliera podíamos encontrarnos. Mi angustia y temor siguieron, porque nunca había sentido la falta de libertad”, recordó.

Durante el periodo de detención fue llevada a la Jefatura de Policía en donde le tomaron las huellas dactilares y le sacaron fotos.

La madrugada siguiente fue puesta en libertad. Su padre y su tío, que era periodista, intercedieron para que la soltaran. “Sentí pánico, temor, y desconfianza porque sabía que me podían quitar la libertad, que podían disponer de el tiempo y la vida de una persona”, dijo Razzini y agregó que fue “una injusticia”.

Dijo que su compañero, Miguel Gomez, le contó que lo llevaban a la Laguna para realizarle simulacros de fusilamiento.

Recordó la intervención del abogado Ciro Ongaro, quien realizó la presentación del habeas corpus que permitió que las víctimas fueran liberadas. “Cambió totalmente nuestra vida, muchos tuvimos que irnos de Santa Rosa”, lamentó.

“Este episodio cambió nuestras vidas, y también la de allegados que no participaban del siloísmo. Fue algo que nos trastocó, nos subvirtió, porque nosotros no estábamos haciendo nada malo, y esta gente nos violentó. Nos costó mucho a algunos volver a creer en la sociedad, en las instituciones. Nos sentimos vacíos, apartados, discriminados a partir de ese momento. Costó mucho volver a salir a la calle. Espero que se haga justicia”, finalizó.

En última instancia, declaró Alicia Susana Milner, quien dijo que previo a la detención de marzo de 1975, sufrió otro episodio en Córdoba un año antes.

Aquel episodio la marcó para toda su vida. Tuvo que irse de Santa Rosa. Actualmente reside en Puerto Madryn.

Dijo que era menor de edad y que los llevaron en un patrullero de la Policía a la Seccional Primera, recién inaugurada. “Todavía tenía olor a pintura”, recordó.

Declaró que fue detenida por Cenizo y Fiorucci, quien también estuvo presente en su interrogatorio. “Si se van de La Pampa prometemos no molestarlos más”, nos dijeron. “Mi padre los conocía y a través de él yo supe quienes eran”, agregó.

«Pienso que me liberaron entre el 13 y el 15 de marzo», intentó recordar Milner.

Sobre el interrogatorio relató que fue grupal, en la dependencia de la Policía Federal. Pero que “no era un interrogatorio, sino un intento de que nos peleáramos entre nosotros, de sacarnos cosas”.

“Preguntaban que hacen, que piensan, que estábamos locos, en realidad más que preguntar nos trataban de estúpidos, delirantes, de que andábamos en alguna otra cosa. En Córdoba nos dijeron que eramos desubicados y estábamos todos loquitos. No sabían donde encuadrarnos en realidad. Nosotros teníamos un discurso pacifista y no teníamos ninguna conexión ni con ERP, ni con Montoneros, ni nada”, manifestó.

“La distancia y la desconfianza de la sociedad y la familia. Cuando yo me fui mi hermana tenía 12 años, y recién ahora después de muchos años en tomar conciencia de que no habíamos hecho nada. Ella se ocupo de todos los trámites por la causa. Pero lo que más nos afectó fue que nos desparramaron. Hasta que no aparecieron las nuevas tecnologías no teníamos contacto”, declaró como impactó posteriormente en su vida el secuestro vivido en 1975.

“Veíamos lo que le hacían a los otros presos. Escuchábamos los gemidos, traían a un hombre al lado que se quería suicidar y nosotros le hablábamos. No se quien es, pero los traían en un estado deplorable”, reveló Milner.

Al finalizar se preguntó “¿que hubiera sido de mi vida si esto no hubiera pasado? y otros interrogantes que surgieron a partir de una detención que fue una injusticia”.

Antes de finalizar la audiencia, el represor Omar Quinteros fue llevado en una ambulancia por un pico de presión.

En otro orden, el abogado defensor Máximo Pérez Flores tuvo que desistir de citar al testigo Rodolfo Conde, por que este tiene problemas de salud y presentará certificado médico. En su lugar se incorporará en el listado de testigos para mañana a Dante Luis Gaute.

El abogado de la querella, Maximiliano Corroinca, pidió citar a declarar a Ruth Manfrín, quien fue detenida durante la razia a los siloistas. La Defensa planteó su oposición.

El juicio continuará en marzo. Los días martes 6, miércoles 7, el lunes 19, martes 20 y miércoles 21. También adelantaron que las audiencias de abril están previstas para los días 3, 4, 16, 17, 18, 25, 26 y 27.

Los represores imputados son  Néstor Omar Greppi, Luis Enrique Baraldini, Roberto Oscar Fiorucci, Carlos Roberto Reinhart, Antonio Oscar Yorio, Néstor Bonifacio Cenizo, Hugo Roberto Marenchino, Oscar Alberto López, Athos Reta, Miguel Ángel Ochoa, Jorge Osvaldo Quinteros, Juan Domingo Gatica, Luis Horacio Lucero, Máximo Alfredo Pérez y Orlando Osmar Pérez.

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