

Otra de las víctimas de la dictadura militar en nuestra provincia que declaró hoy es María Alejandra Naunchuk. Fue cesanteada de su trabajo y sufrió la persecución de los servicios. Era compañera de militancia de Julio Mata en el Partido Comunista, detenido junto a Pedro Sapia, también militante del partido.
Tras la detención de Maya y Sapia, se movieron con el abogado Lito Cuadrillero para presentar el habes corpus. El hecho ocurrió después del aniversario de bodas del secretario del partido, León Nicanof. “Esto podía presentar un presedente terrible para la militancia”, contó.
Ambos estaban incomunicados y lograron que sean puestos a disposición del PEN para blanquear la detención y no pasaran a formar parte de la lista de desaparecidos.
“Nos avisaron que la manzana estaba rodeada, que el operativo estaba a cargo de Baraldini y que nos teníamos que retirar. Las mujeres a las casas y los varones a la Seccional Primera. Terminamos en lo de León Nicanof. Esto contribuyó a la persecusión y la vigilancia de la militancia”, recordó y agregó que fue Reinhart quien le dio la comunicación del operativo.
“Todos estábamos vigilados, vivíamos en un estado de vigilancia”, remarcó Naunchuk.
Tras la detención, Sapia fue llevado al Hospital por problemas de salud y luego lo volvieron a llevar a la Seccional Primera.
El rol de ATE
Mata era ademas miembro directivo de ATE. “El gremio trabajó para que hubiera una reacción fuerte para evitar estas circunstancias, se hicieron reuniones, asambleas, y por supuesto que teníamos guardia policial”, agregó.
Naunchuk también era delegada de ATE en la Dirección de Asuntos Municipales. Fue cesanteada en la durante el gobierno de Onganía, y luego lograron su reincorporación.
“Nos cesantearon porque decían que había que sanear la administración pública porque estaba superpoblada, pero en el 74 ya estaba vigente el decreto 712 que decía que había que sanearla de todos los agitadores, revoltosos y subversivos”, declaró.
Destacó que cuando se quedó sin trabajo en ATE consiguió un trabajo administrativo, porque «como perseguidos sufrimos todas las consecuencias de una muerte civil, la gente no saludaba, nos ignoraban”, recordó.
Durante ese periodo contó que estaban vigilados por agentes de la SIDE. “Montaron una campaña intimidatoria muy fuerte”, expresó y agregó que como parte de esa persecusión fue citada a la Jefatura de Policía, donde le tomaron sus huellas dactilares y fotos, sin motivo.
“Había un trabajo de inteligencia, no solo para controlar que pasaba, sino quienes trabajaban y participaban en la vida del sindicato”, advirtió.
Naunchuk contó que al igual que La Arena, “que en ese entonces daba mucho lugar a los hechos vinculadas al movimiento sindical” a ATE “también le pusieron una bomba, pero solo afectó un poco la fachada” del local de la calle Quitana.
Además, se armó una multipartidaria en defensa de los derechos humanos y los despidos de los trabajadores, en donde el gremio contribuyó mucho, declaró la testigo.
«Con el advenimiento de la democracia, nosotros conformamos una comisión de prescindidos, relevamos un total de 400 personas. Entre ellas estaba toda la gente que trabajó en el proyecto del Ente Provincial del Río Colorado. Esa gente se quedó únicamente con lo puesto, para lo único que les alcanzaba era para comer. En mi caso, mi madre hipotecó la casa, y después la perdimos. Muchos de estos casos se repitieron en La Pampa», recordó.

