
Esta mañana se desarrolló una nueva audiencia del juicio Subzona 14 II, declararon víctimas de la represión en Santa Rosa, entre ellos dos integrantes de la popular familia del Barrio Zona Norte, los «Veco» Rodriguez y civiles del sector empresario de obras de la provincia.
También declaró el represor Hugo Roberto Marenchino, cuya estrategia fue decir que en su declaración anterior, Ramón Rodriguez no lo mencionó pero ante los jueces acababa de decir su nombre, y que los testigos que han pasado por por la sala no lo han mencionado.
Ante las pegunta de la querella y la fiscalía, Marenchino, no pudo esconder que el departamento de «Información» en el que se desempeñaba espiaba a distintas organizaciones de la sociedad civil, aunque buscó minimizar que se trataba de un pedido del Gobierno provincial.
«Trabajé durante 14 años en la Jefatura de Policía, de lunes a viernes en horario de mañana y tarde», dijo el ex policía y agregó que en ese lugar, «no había ningún tipo de información que no sea pública”.

Además, buscó excusarse al decir que “nunca hubo acopio de información sobre la lucha contra la subversión”, y que en el departamento de Información, guardaban ficheros con información de las personas que integraban las distintas organizaciones de la provincia. Pero negó que espiaran a «las organizaciones políticas».
Por otro lado dijo que “la primer fuente de inteligencia que había acá era la Policía Federal, y en segundo lugar el Ejercito. Pero la policía de la provincia no porque no tenía presupuesto”.
“Además, hasta donde yo sé, la inteligencia se compra, no se hace”, argumentó Marenchino.
Por último, Marenchino pidió aclarar que se lo menciona en la requisitoria de elevación a juicio, y que él “nunca” formó parte de la Subzona 14.

Luego de la defensa que ensayó el ex policía Marenchino, declaró otro de los hermanos Rodriguez, Arturo.
Tenía 18 años cuando fue detenido en un monte, a donde había escapado luego de que se llevaran presa a toda su familia. La fecha en que lo detuvieron es cercana al 24 de marzo de 1976, aunque no recordó en que mes.
“Me agarraron en el Monte, me subieron a una estanciera y me llevaron”, dijo Rodriguez, pero no rocordó el nombre de los policías que lo detuvieron.
Mencionó que en la Seccional Primera estaban Fiorucci, Baraldini, Reta, Lopez, Gatica y otros.
Fue sometido a una sesión de tortura con patadas y golpes de puño. “Estaba tirado boca abajo, con las manos atadas y me pisaban y me golpeaban”, contó.
Estuvo detenido en la Primera, luego fue llevado a la Unidad 4 y también a la Unidad 13. “También nos llevaron a la aviación. Nos subieron arriba de un avión de la Fuerza Arrea, y nos pegaban con ametralladoras, nos pisaban, y nos amenazaban con que nos iban a tirar”, relató.
“Sufrimos la peor humillación. La familia estaba toda presa, si me pregunta por qué no lo se, solo estos genocidas lo saben”, declaró.
Dijo que fue revisado por un médico, “el dr. Fernández, que era quien nos ponía las inyecciones de agua en la Unidad 4. Era muy doloroso. Había otro médico grandote”, agregó.
También contó que en la Seccional Primera escuchaba los gritos de las torturas a otros detenidos.
Sobre las consecuencias de aquellos hechos, dijo que “psicológimante quedé mal de salud. Hoy me descompuse, y no estoy en condiciones de seguir hablando, pero responderé las preguntas que me hagan”, expresó Rodriguez.

Fortunato Andreatta, trabajaba en la construcción. Tiempo después formó la empresa constructora “Tierno y Andreatta”, hoy constructora Andreatta.
Fue detenido en el 77 y llevado a la Seccional Primera sin ninguna explicación, en donde permaneció incomunicadio varias horas. Contó que allí lo interrogó el ex jefe de Policía, Luis Enrique Baraldini, con quién tuvo un entredicho.
“Me hizo subir al primer piso. Me habló, y me dijo que estaba estafando a la provincia, lo que me tocó el honor, y me quise levantar para hacer no se qué, y Fiorucci que estaba atrás me dijo “gringo que estás haciendo” y luego cambió de tono”, contó. “No me hicieron nada”, añadió.
Baraldini le dijo que “no se podía ir de Santa Rosa”, aunque le respondió que “no era posible” porque tenía que ir a ver a sus hijos fuera de la provincia.
Luego de ese hecho, Andreatta contó que fue atendido en la Primera por el médico Savioli, quien lo revisó a pedido del represor Baraldini
Otro de los testigos que declaró durante la audiencia de este lunes fue Rubito Argentino Radal. Trabajaba en una empresa que hacía tendidos eléctricos.
Fue detenido en el 77, en su casa, en Alpachiri. “Vino el comisario y me dijo que me tenía que detener, no me dijo por qué. No recuerdo si tenía o no una orden”, acotó. Estuvo privado de su libertad por 45 días.
Luego de ser detenido, fue llevado a Santa Rosa. “Era un lugar de la policía, creo que en la calle Raúl, B. Díaz”, mencionó.
Paso toda la noche encerrado. Además fue interrogado sobre que hacía en la empresa y posibles “negociados” con las obras, “coimas y contrataciones con el Gobierno”, contó.
Tras eso fue llevado a la Seccional Primera y luego a la Unidad Penal 4, en donde pasó el resto de los días en que estuvo preso.
“Cuando uno está en un momento difícil, si uno concentra la menta en otra cosa, no tiene miedo, no siente dolor, ni ninguna cosa. Igual no me hicieron nada”, dijo.
También declaró Arturo Babivalle, tenía una empresa con el ingeniero Salvadori que se dedicaba a obras eléctricas. Es parte del grupo de empresarios que fue detenido después del golpe de Estado de marzo del 76.
“Hace tanto tiempo que pasó, lo he ido superando pero ya no quiero ni recordarlo”, manifestó el testigo.
“Había llevado a mi familia a Córdoba y regresé a Santa Rosa porque me quedaron una serie de cosas pendientes, administraba campos propiedad de mi familia, y cuando volví, me avisaron que la Policía quería que vaya a la seccional”, relató.
“Me hicieron sacar el cinto, los cordones, me esposaron, no me dijeron el motivo de la detención y me metieron en un calabozo”, contó.
Permaneció detenido al rededor de 5 días. Luego fue puesto en libertad bajo “libertad vigilada”. Debía presentarse a la Seccional a “dar el presente”. Caundo viajó a Carlos Paz a ver a su familia, también tuvo que presentarse en la Comisaría.
Mencionó que fue Fiorucci quien le informó que no se podía ir de Santa Rosa y que debía hacerse presente a dar aviso en la comisaría.
Las condiciones de encierro eran malas. “Dormía sobre una tarima de madera, la comida era agua con algo de fideos”, dijo. Durante ese periodo no pudo comunicarse con nadie hasta que no lo liberaron.
“Pase las noches con las manos esposadas y también me encapuchaban”, dijo la víctima y relató que una de las noches fue sometido a un interrogatorio y torturado con golpes.
“Me pegaban con algo en la cabeza, parte de la sordera que tengo es por los golpes que me pegaban en la cabeza”, recordó.
Contó que lo interrogaron tres veces, en las tres esposado y encapuchado. En todas las oportunidades lo torturaron con golpes. Contó que escuchó al menos 3 voces, pero no pudo relacionarlas con ninguna persona porque no los vio y no los conocía.
Durante el interrogatorio le preguntaron por una obra que dirigían para la empresa García Hermanos, “detalles técnicos, y otra vez me dijeron que porque había vuelto a Santa Rosa, le dije que por el campo, y me dijeron que tenía campo porque había robado tanto, deberían preguntarle a mi bisabuelo, esa tierra me fue heredada”, relató.

En último lugar declaró Jorge Roberto Santajuliana, hijo de una de las víctimas de la represión en La Pampa. Su padre era militante del MoFePa y trabajaba en Casa de Gobierno.
Vivía solo con su padre, tras un accidente cerebro-vascular que sufrió su madre y por el que quedó internada en el Hospital de General Acha.
Tenía 10 años cuando a su padre se lo llevaron y quedó solo en su casa. “Yo era chico, fui a la Escuela, volví, y mi padre no estaba. Comi, estuve con los animales, me acosté, al otro día volví a ir a la Escuela y mi padre no estaba. Hasta que vino a buscarme una tía y me llevaron a lo de mi abuela. Yo me había quedado hablando solo con los perros y las palomas mensajeras que teníamos”, recordó.
“Yo no guardo ningún rencor ni nada, pero los otros chicos del barrio no los dejaban jugar conmigo, porque para los padres yo era hijo de un delincuente, un subversivo”, expresó.
Su padre quedó detenido en el 76. Permaneció detenido 3 meses. Dijo que no quería contar a su familia lo que pasó para que no sufriera, pero él, apenas un pibe de 10 años, escuchó que mencionaban a Reta, uno de los represores.
“Fue una situación traumática”, manifestó el testigo y agregó que fue muy difícil la vida de la familia en términos económicos, porque su padre no tenía trabajo. “Pagábamos un alquiler, no pudo pagarlo más y nos quedamos sin casa”, dijo.
Contó que cuando su padre estuvo detenido, fue a visitarlo y no lo trataron bien. Con apenas 10 años lo hicieron desnudarse en un baño y lo revisaron, sin presencia de un familiar.

