
El segundo testigo citado a prestar testimonio fue Arturo Etchevarría, otra víctima de la represión en La Pampa entre 1975 y 1982.
Era cazador de liebres. La madrugada del 2 de julio de 1977, uniformados del Ejército se los llevaron detenidos sin notificación ni motivo alguno.
Contó que después de un tiempo, el encargado de la Barraca, Pogoz, le dijo que el Ejército estaba en la localidad porque “había pasado algo”.
“Volvíamos de Macachín y vimos que estaba el Ejército en la Comisaría, paramos a preguntar y nos detuvieron”, contó.
Lo trasladaron a Santa Rosa a la Seccional Primera, previo paso por la comisaría de Macachín. “Nosotros no hacíamos nada, solo cazábamos”, dijo. Permaneció 21 días presos junto a otros tres amigos con los que estaba cazando.
Fue interrogado por integrantes del grupo de tareas que actuaba bajo el comando de la Subzona 14. “Nos hicieron preguntas generales, en una oficina, frente al pabellón”, respondió ante la consulta de la fiscalía.
“Estaban de civil, pero eran policías, porque entraban otros muchachos uniformados que les preguntaban y estos los habilitaban”, relató Etchevarría. En algún momento oyó que un policía a otro le dijo que “eran unos zurdos”.
“Estuve incomunicado. Al segundo día entraron tres oficiales jóvenes del Ejército, me miraron y les pregunté porqué me tenían ahí, y uno de ellos me dijo “ahora no saben nada”, yo estaba muerto de frío y hambre”, recordó.
“Dormía sobre un catre de material y me daban de comer 2 felipes por día”, agregó.
El último día de prisión los hicieron pintar un paredón del exterior de la Seccional Primera. “Nos trajeron un tarro de pintura, pinceles, y nos dijeron hace esto, y lo hicimos”, contó.
– ¿Vio a otros presos además de uds?
– Había un muchacho que cumplió 18 años y fue trasladado al Penal. Jaimito le decían. Y dos hombres más que creo eran del campo, pero no recuerdo los apeliidos.
Cuando uno de los oficiales corrió un portón vió una “máquina de soldar” y Jaimito le dijo que era “la picana” que usaban los torturadores. Tiempo después supo que la utilizaban para aplicarla en el cuerpo de las víctimas.

Otra de las víctimas que declaró este miércoles es Enrique Ramón Fernández, quien fue detenido junto a Arturo Etchaverría la madrugada del 2 de julio de 1977, cuando el Ejército arribó a Alpachiri.
Pararon en la Comisaría porque se lo habían llevado a Pogoz, el dueño de la barraca, quien les compraba las liebres que cazaban, y los detuvieron. “Nos cargaron en un camión del Ejército y nos llevaron a Santa Rosa”, relató.
Estuvo preso en la Seccional Primera por 21 días. “Estaba solo en un calabozo, a Fabio con los varones, y a Arturo en el pabellón de mujeres. No nos dieron de comer, teníamos que comprarnos nosotros la comida”, recordó.
“Recibíamos visitas de los familiares. El papá de Fabio nos mandaba comida”, dijo Fernánez y que también les mandaron colchones y ropa.
En la Primera lo interrogaron los oficiales del grupo de tareas. “Me preguntaban que hacía, porque andaba con armas, y les dije que cazaba”, contó.
“No me hicieron firmar nada, todo era así nomás. Sabía que estábamos bajo disposición del PEN, porque mi familia quiso poner un abogado”, relató la víctima.
“Después nunca más me dediqué a eso, después de que nos largaron no agarré más una carabina”, declaró la víctima sobre el miedo que le quedó después de la detención.

