
La elección en uno de los sindicatos pampeanos pone en escena un debate pendiente: la participación de las mujeres en los espacios de decisión de las organizaciones de trabajadores. Algunos sindicatos, como el de Correos, tiene a una abrumadora mayoría de hombres en la plantilla de trabajadores.
El marinista Ricardo Gómez fue reelegido al frente del Sindicato de Obreros y Empleados de Correo y Telecomunicaciones hasta el año 2022. La lista está conformada por 36 cargos, de los cuales, solo 3, fueron para mujeres.
Una de las respuestas posibles está en que las tareas en el Correo son realizadas en su mayoría, por hombres. Algo similar ocurre en el Sindicato de Camioneros, de Taxis, o de Colectivos, donde los trabajos han sido históricamente llevados a cabo por el género masculino.
Al debate, también debe sumarse el por qué de la preferencia de las patronales a la hora de contratar personal. La respuesta se cae de madura: el patriarcado se expresa en los dos lados del mostrador laboral.
El sindicato del correo es un botón de muestra de lo que ocurre en la mayoría de las organizaciones sindicales tradicionales. Solo en las CTA y en el llamado sindicalismo combativo se avizora un principio de cambio, pero que incluso en esos gremios, es incipiente.
El país, en la política tradicional, también tiene una deuda: a fines de 2017 se celebró con bombos y platillos la paridad, 50 – 50, para los cargos legislativos nacionales, pero no se fijó ningún parámetro similar para los cargos ejecutivos.

