
La Escuela de Formación Política del Partido Justicialista de La Pampa (EFPPJ) dio a conocer un breve análisis de las estadísticas que tanto alegraron a los referentes de Cambiemos ¿Cómo se explica la disminución en un contexto de ajuste?
El resumen publicado por la Escuela de Formación Política del Partido Justicialista indica que se parte de un error: la disminución de la pobreza registrada en el segundo semestre de 2017 no corresponde a un período de ajuste, sino a un período de relativa expansión económica”, producto del aumento del presupuesto destinado a la inversión social en un año electoral.
El escrito publicado por la EFPPJ, dice:
Lejos aún de representar un insumo objetivo para el análisis, las estadísticas públicas continúan siendo en nuestro país parte de la lucha política.
Sin detenernos en el debate sobre las metodologías de medición, analicemos el dato que indica que la pobreza en Argentina es del 25,7 %.
Antes, 2 aclaraciones sobre las estadísticas del INDEC Argentina
- a) una persona no es indigente si su ingreso le permite adquirir una determinada canasta básica de alimentos que equivale a 2.150 pesos.
- b) una persona no es pobre si su ingreso equivale a 5.347 pesos que representa la suma de los 2.150 pesos (de alimentos) más otros gastos como transporte, servicios, esparcimiento, vivienda, etc.
También es necesario señalar el momento de la medición actual (segundo semestre de 2017) y el período con el que se compara (segundo semestre de 2016), para entender la ‘disminución’ de la pobreza el #INDEC indica que para el segundo semestre de 2016 la pobreza representó un 30,3 % y para el segundo semestre de 2017 un 25,7 %.
Cuando se conoció el dato del 25,7 %, algunos sectores de la oposición lo cuestionaron, se preguntaron: ¿cómo era posible que disminuyese la pobreza en un contexto de ajuste y recesión?
Y aquí está el error, la disminución de la pobreza registrada en el segundo semestre de 2017 no corresponde a un período de ajuste, sino a un período de relativa expansión económica.
Si el número de pobres depende del ingreso necesario para adquirir una determinada canasta, al aumentar el ingreso disminuyen la indigencia y la pobreza (ambas dependen en gran medida del ciclo económico).
El gobierno de Macri se inició en 2015 con devaluación, ajustes tarifarios y aceleración del proceso inflacionario. El resultado fue una baja del consumo por caída de ingresos y, en consecuencia, un aumento de la indigencia y la pobreza (recesión). El proceso recesivo, con el consecuente deterioro de los indicadores sociales, continuó hasta los primeros meses de 2017 (por ello en el segundo semestre de 2016 la pobreza llegó al 30,3 %).
En economía nada es mágico: liberales y keynesianos saben que la única manera de incentivar el consumo para promover una expansión económica es estimular la demanda (aumentar el consumo).
A mediados de 2017, y con el objetivo de ganar las elecciones, el gobierno cambió su estrategia: aumentó el gasto social para promover un momento de expansión económica y un aumento del consumo. Así, amplió el gasto público, contuvo el dólar, promovió el crédito y puso en pausa los aumentos tarifarios. El resultado fue que la economía llegó a las elecciones de medio término en plena expansión y con plata en el bolsillo de la mayoría de la población, y el gobierno ganó las elecciones. Entonces, la cifra de disminución de la pobreza del segundo semestre (25,7 %) expresa esta fase de expansión, no del ajuste.
Ahora bien, el problema es que desde fines de 2017 el gobierno volvió a cambiar la dirección del ciclo económico: recortó el gasto, dejó devaluar la moneda y provocó un nuevo shock tarifario (que continuará en los próximos meses) que ya se manifiesta en una inflación que, sólo en el primer trimestre de 2018, es casi del 7 % (ya se comió 40 puntos de la ‘meta salarial’ del 15 %).
De aquí en más, la economía se estancará progresivamente con el pasar de los meses y el número de pobreza por ingresos del segundo semestre de 2018 volverá a estar por encima de este ‘milagroso’ 25,7%.

