
El Instituto de Estudios de Consumo Masivo (INDECOM) atribuyó la crítica situación a un cambio de hábitos de los consumidores y a una caída del consumo del orden del 30 %
En un estudio realizado entre el 1 de enero hasta el 28 de marzo pasado inclusive, sobre un total de 1022 casos, determinaron que el 90 % de los argentinos modificó sus hábitos de consumo, arrojando los cambios porcentuales más elevados de los últimos dieciséis años.
En ese informe también se detalla que la baja en el consumo de más del 30 % se ve acompañada por una importante modificación en el comportamiento de los argentinos, que han comenzado a mostrar una conducta de sustitución de productos y de lugares de compras.
Se evaluaron los volúmenes de venta de 253 productos de la canasta básica (incluyendo alimentos, bebidas, higiene personal y artículos de limpieza). Se abarcó un total de 655 comercios, entre los que se destacan los autoservicios de proximidad, las ferias barriales, los grandes supermercados y las principales superficies mayoristas (Yaguar, Makro, Vital, Maxiconsumo y Diarco) en el ámbito geográfico de la Ciudad de Bs As, Gran Bs As (primer y segundo cordón), Rosario, Córdoba, Mar del Plata, Salta, Mendoza, San Juan y Neuquén.
En primer termino, el sondeo arrojó una suba en los volúmenes de ventas de los feriantes de barrio, que va entre el 15,7 y el 20,4 %, dependiendo del tipo de producto comercializado y de la ubicación geográfica de cada puesto. Estos puntos de venta aparecen para la gente consultada “como una herramienta que permite acortar la cadena de intermediación y frenar la inflación”.
En segundo lugar, el relevamiento señala que en los últimos 48 meses trepó un 30 % la venta mayorista a compradores particulares en los canales mayoristas para la adquisición de productos de consumo masivo. En ese sentido, confirmó que “la penetración de los consumidores finales en los puntos de venta mayoristas trepó al 29,5% del total de las ventas de esas superficies, cifra que casi iguala el porcentaje de todas las operaciones minoristas que ostenta el canal de hipermercados, que obtuvo durante el mismo período el 32,5% de las ventas”.
Al respecto, el estudio de INDECOM determinó que “la diferencia en la cantidad de hogares compradores en cadenas de supermercados en comparación con las superficies mayoristas se achicó considerablemente, pasando de 12 puntos a favor de la superficie minorista, a los actuales 3 puntos de diferencia”.
Según Calvete, “ese cambio en la conducta de los consumidores obedece a la notable contracción que sufren las cadenas de supermercados desde hace más de 3 años, como consecuencia de sus elevados precios y de sus no tan reales promociones”. “Como contrapunto, las superficies mayoristas ofrecen precios más bajos y una mayor oferta de productos de segundas y terceras marcas”, añadió.
En ese sentido, agregó que “los cambios más significativos se observan en los sectores más vulnerables del conurbano bonaerense y el interior del país, en donde 9,2 de cada 10 encuestados manifestó haber cambiado sus costumbres, «dado que obtienen un importante ahorro con esta modalidad de compra”. En el caso del segmento de clase alta, en Capital Federal hay 6,4 promedio de cada 10 y en el caso de la clase media alta y baja de la población urbana se reconocen cambios en 7,1 de cada 10 casos.
En cuanto a las compras específicas, el informe refleja claramente que “hay mucha gente que está optando por marcas sustitutas en distintas categorías de productos como limpieza, derivados de harinas y gaseosas”. Desde los estadístico, 6 de cada diez reconocen que modificaron sus hábitos en en todos los productos y el resto afirmó que lo hizo sólo en algunos.
En cuanto al contenido de las compras de consumidores finales en el canal mayorista, INDECOM estudió cuáles son las categorías de mayor demanda en ese medio, y el resultado ubicó en primer lugar al aceite, con el 34% de la demanda, seguido por las galletitas dulces, en un 19%, el arroz, con el 16%, azúcar ,con el 14%, las gaseosas, con un 12% y los fideos secos, con el 5% de las ventas. A su vez, el informe destacó que en otros rubros como puré y salsas de tomate, conservas y pastas frescas, las ventas mayoristas crecieron entre el 4 y el 13,4 porciento en los canales mayoristas, mientras decrecieron en porcentajes similares en los grandes supermercados”.
Por su parte, en el caso de la carne, el 72,5 % de la gente reconoce que “ya no compra igual que antes”. En ese rubro, las mermas en las ventas fueron de entre el 16 y el 23 % en CABA, de entre el 15 y el 19,2 % en GBA y del 17 al 21,4 en el interior del país.
El informe destaca que si se analizan los cortes cárnicos de manera individual, se observa un claro cambio en los hábitos de consumo, demostrando, por ejemplo, que los compradores reemplazaron el Peceto por Falda, la Milanesa de Peceto o Bola de lomo por Cuadrada. También se observó una mayor venta de Churrasco de Paleta, en detrimento de Bifes con Hueso, y que se duplicó el consumo de Carne Picada.
El estudio también señala que se observa una notoria baja en el consumo de bebidas gaseosas que se ubica en un descenso del 27,8% promedio, emparentado con un aumento del mismo porcentual en el consumo de los jugos en polvo diluibles.
En tanto, los panificados tipo Facturas fueron los productos que más bajaron en sus ventas, registrando una caída del 36,4 %. Sin embargo, el resto de los productos farináceos (derivados de la harina) mantuvieron sus ventas y “el único rubro en el que hubo un incremento en el consumo es en el de “fideos secos”, tanto en primeras como en segundas marcas, en donde se observó una suba de entre el 11% y el 16 %, según el tipo de punto de venta”.
Tomando el sondeo, Miguel Calvete explicó que “si se establece una comparativa de cambios de hábitos, la situación actual sólo es superada por los cambios reflejados durante el primer semestre de 2002, donde la variable se ubicó en un promedio de 9,3 de cada 10 casos”. En tanto, recordó que “los cambios de conductas actuales superan en más de cuatro puntos los de la crisis del año 2009, cuando la variable llegó a un promedio de 5,1 sobre cada 10 encuestados”.
Además, dijo que «con los mayoristas se está dando un fenómeno similar al de los autoservicios de proximidad” porque explicó que “ahora las compras de productos no perecederos se hacen por reposición y no por stock” y que “eso se debe, en primer término, a que la gente esta tendiendo a comprar sólo para reponer lo que le falta en la alacena, y, en segundo lugar, por otros factores como lo son la falta de tiempo, la comodidad por cercanía, los precios más bajos y la mayor oferta de productos de segundas y terceras marcas”.
También destacó que “la proyección indica que cada vez más personas se irán volcando hacia esos reductos comerciales”, algo que consideró “congruente con una tendencia que se esta consolidando a nivel mundial, dado que, por ejemplo, las ferias barriales ya constituyen un aceitado mecanismo de comercialización de todo tipo de productos en países como Italia, Francia y España, entre otros”.
Por todo esto, finalmente, el especialista señaló que “es de esperar que si los hipermercados no moderan los precios y si no se cuida a los consumidores, todas las superficies se verán obligadas también a readaptar sus puntos de ventas y el caso Carrefour será el primer indicio de una conducta empresaria irresponsable que podría hacerse viral hacia el resto de las grandes cadenas».

