
Maitén Figueroa y Gisela López, de la Feria de la Alimentación Sana, defendieron el espacio conquistado en el Parque Oliver y aseguraron que no se retirarán del lugar. Proponen armar en conjunto con la comuna normativas acordes a las producciones familiares.
Maitén Figueroa y Gisela López, integrantes de la Feria de la Alimentación Sana, se refirieron a la decisión del ejecutivo comunal de erradicar la Feria del Parque Oliver y manifestaron su negativa ante los intentos de la gestión de Altolaguirre de trasladarlos a los terrenos del ferrocarril.
Figueroa y López defendieron el espacio conquistado en el Parque Oliver que, desde hace seis años, ofrece alimentos cultivados sin agroquímicos, conservas, panificados de elaboración propia y hasta cuenta con una biblioteca agroecológica, para quienes quieran sumarse a producir alimentos en su casa.
“Hubo un acercamiento y ya el año pasado hubo intentos para regular la cuestión bromatológica en la Feria. Fueron a visitar a varios compañeros y compañeras feriantes, pero a ninguna se le dio la habilitación para vender conservas o panificados y huevos”, dijo Maitén Figueroa.
“Luego, este año, nos llamaron, nos pidieron una lista de las personas que participan como productoras o que venden algún tipo de alimento. Es una lista que hemos pasado unas cuatro veces al municipio, entre esta gestión y la anterior. Fuimos a esa reunión y allí se mostraron dispuestos a dialogar y demás”, agregó.
“Nos volvieron a decir de la habilitación bromatológica y les dijimos que habíamos pasado por esa situación y que a nadie se les había dado. Nos dijeron que había que empezar de nuevo. Para ellos es empezar de nuevo, pero hace seis años que estamos funcionando y necesitamos una propuesta”, agregó Maitén Figueroa.
“La propuesta fue armar una mesa con pautas para la habilitación, es decir qué cosas están en las posibilidades para pedirle a una persona que hace conservas o panificados y cuáles no, de acuerdo a la escala que tenemos de producción”, expresó.
“Ante eso, no nos respondieron y ahí, muy al pasar, nos dijeron que la idea era que nos fuéramos del Parque Oliver, al predio de las vías, pero era algo que si no lo preguntábamos no nos decían”, indicó.
“Nuestra respuesta fue que no nos íbamos del Parque Oliver porque el parque es parte de la identidad de la Feria y que era la única respuesta que podíamos dar en nombre del conjunto, invitándolos a que se acerquen un sábado a la Feria, para charlar con todo el conjunto, pero no lo hicieron”, dijo Maitén.

“Luego empezaron a llegar rumores que iban a ir a decomisar mercadería o labrar actas. Hasta ahora, no han ido, pero esto genera incertidumbre. Por eso, el sábado hicimos una asamblea abierta con vecinos, vecinas y feriantes, contando esta situación y recibimos un apoyo muy grande por parte de las personas que participaron en la asamblea”, indicó.
Por su parte, Gisela López precisó que la Feria además de un espacio de comercialización, es un espacio político. “Promovemos un tipo de alimentación, que es la alimentación sana y promovemos la venta de productos agroecológicos. En la Feria se comercializan verduras y esporádicamente frutas que se cultivan sin ningún tipo de químico, además de que hay un contacto directo del productor y la productora con los consumidores”, dijo.
López añadió que además se venden panificados de elaboración propia, hay una línea de cosmética natural, dulces y conservas. “Antiguamente había un acuerdo de no vender conservas de origen animal y de morrones, que tienen ciertos riesgos para la salud, si el proceso no está correctamente realizado”, aclaró en declaraciones televisivas al programa “La Mañana con Vos” que se emite de lunes a viernes de 8 a 10 por el canal 2 Somos La Pampa de Cablevision.
Gisela recordó que además funciona en el Parque una biblioteca agroecológica. “El material se presta y los textos que integran la biblioteca, tienen que ver con lo que promovemos en la Feria, desde cómo iniciar una huerta en tu casa, analizar conceptos de soberanía alimentaria y eso es parte de la Feria, haciendo a la identidad del espacio”, dijo.
Ante la consulta sobre la forma de elaboración de los productos, Maitén Figueroa dijo entender la obligación del Estado, de velar por la salud. “Pero no se tiene en cuenta que las normas que se piden para elaborar una conserva casera, no tienen que ver con tu tipo de producción. Los requisitos tienen que ver con producciones a gran escala o industrial. Inclusive nos pasa, con las compañeras que hacen cosmética natural, que no pueden encuadrarse, porque son normativas hechas para laboratorio”, aclaró.
“Por eso, era nuestra propuesta, la de sentarnos en conjunto para armar una propuesta acorde. Además, la garantía de esos productos, somos nosotros mismos, ya que todos consumimos esos productos y hay clientes que van todos los sábados y avalan lo realizado”, dijo.
“Para nosotros lo principal es que cada producto tiene un rostro, una forma, una historia y cualquiera que se acerque a la Feria, puede conocerlo”, dijo.
Gisela López agregó que han propuesto elaborar normativas acorde a las producciones familiares. “Por ahí te piden un autoclave para esterilizar y eso es muy caro, para cuatro o cinco frascos de conservas, por eso venimos trabajando en una comisión más pequeña, donde nos estamos juntando y ver qué ocurre en el resto del país, ya que estas ferias existen en distintos puntos del país”, dijo.
“Queremos ver cómo están reguladas, qué certifican la calidad de los productos, ¿hay normativas? Trabajemos en ese sentido y elaboremos algo para Santa Rosa. Es ponerse a estudiar y ver que existen otros mercados y formas de certificar la calidad de productos y no las normas que certifican producciones a escalas industriales”, indicó.
—Sí. El concepto también tiene que ver con la alimentación sana. En los supermercados hay productos autorizados, hechos con conservantes y que a la larga, pueden producir enfermedades…
—Ése fue uno de los temas que surgió en la reunión con el municipio y la respuesta que daban era que sí, pero que estaban encuadrados en la normativa. El problema es que nosotros, para ellos, no estamos en una normativa.
Cuando nos sugirieron que fuéramos al predio del ferrocarril, la palabra que utilizaron, fue la palabra control, ahí van a ser más fáciles de controlar. Después de esa reunión, la asamblea decidió no atender a quienes visitaban a los feriantes, que elogiaban lo que hacían, pero luego enviaban un papel donde no habilitaban para vender los productos.
—¿Cómo surgió la Feria de la Alimentación Sana?
—Surgió hace seis años por el interés de un grupo de personas y productores, algunas de ellas vinculadas a la Universidad. En un primer momento fue una feria de intercambio de semillas, de plantines y otros productos, que funcionaba cada 15 días, los domingos a la tarde.
Luego se propuso un espacio de venta, a medida que los productores se fueron sumando y les pasaba que no podían comercializar sus productos, porque no podían proveer a una verdulería, por ejemplo y vendían de manera particular o casa por casa. Entonces se planteó que fuera un espacio para vender productos y se decidió cambiar el día al sábado a la mañana, que es un momento en que la gente sale a pasear y también compra.
Maitén afirmó que también es importante el lugar donde se encuentra la Feria. “El Parque Oliver permite vincularte con distintos barrios, ya que están las paradas de muchas líneas de colectivos y pasan por la Feria. Desde hace seis años, que hacemos la feria los sábados a la mañana.”
“Fue sumándose mucha gente y es un mercado necesario para los productores y consumidores, ya que es un espacio donde compran lo que eligen consumir. Muchos van a realizar la compra de toda la semana”.
Consultada sobre cómo ser parte de la Feria de la Alimentación Sana, Gisela, dijo que cuentan con acuerdos de funcionamiento. “Hay un horario de inicio y arrancamos todos juntos. También hay un funcionamiento asambleario. La gente por lo general escribe a nuestra página, preguntando si puede participar. Les mandamos un archivo que tenemos con los acuerdos de funcionamiento, que plantean que no se permite la reventa, que tienen que ser productos de elaboración casera, con una transición hacia la producción de alimentos que se hacen en la feria como por ejemplo el uso de la harina que se produce acá”.
“Siempre les planteamos que se acerquen y se queden luego a la asamblea, que cuenten lo que hacen, por qué quieren participar de la Feria. No es más que eso: que se conozcan los acuerdos, que se los respete. Obvio que no se cobra nada para ingresar”, aclaró.

—¿Cómo es lo de la harina que se produce acá?
—Hay un grupo de personas que se juntaron y empezaron con un proyecto, donde sembraron tres hectáreas de trigo, sin uso de químicos, ni nada de fertilizantes o controles de malezas. Se consiguió un molino prestado, de una cooperativa de Pico y se arrancó con la molienda. El nombre es ‘Remolino’, como la vuelta al molino, para producir a pequeña escala. Es una harina integral y agroecológica, que no está refinada y cultivada de esa manera.
Por otra parte, Maitén se refirió a la Feria como una fuente genuina de trabajo en Santa Rosa. “A veces es difícil de entender que en ciertos contextos se quiera avanzar. ¿Cuál es la idea del municipio, eliminar fuentes de trabajo? Por eso pedimos trabajar en conjunto y buscar la manera de solucionar los dos problemas que ellos plantean: habilitar el uso del espacio público y solucionar el tema de las normativas. Estamos dispuestos a adaptarnos a ciertas cuestiones, con ciertas tecnologías y llegando a ciertos resultados”, dijo.
—¿Alguien se ha quejado de que un producto les ha hecho mal?
—No, hasta ahora, no nos ha pasado que venga alguien a quejarse o por lo menos no ha trascendido. Quizás alguien compró algo y lo charló directamente, pero esas cosas tratamos de cuidarlas entre todos.
—¿La continuidad de la Feria está garantizada?
—La idea es seguir. Estamos todos los sábados desde las 10 horas en el Parque Oliver. La idea es seguir y que los funcionarios se acerquen. La invitación está abierta para que ellos puedan acercarse a conversar y nosotros vamos a seguir trabajando en este sistema de participación certificativa, que es lo que nos importa y queremos hacer, para demostrar que se puede hacer de otra forma. Por eso los invitamos a acercarse, a construir, de una manera democrática.


