
Por Silvio Tejada. La bandera de Memoria, Verdad y Justicia flamea en el vereda del Colegio de Abogadxs y abriga del frío a lxs alumnxs de un colegio secundario que se prestan a entrar a vivir una jornada más de este juicio histórico de la subzona 1.4 que atraviesa ya la mitad del mismo.
En el medio del recinto colmado la pantalla muestra el artículo 275 de Falso testimonio y el corrector de word marca en rojo el comienzo de la oración dónde dice que …¨Será reprimido con enprisión de un mes a cuatro años…¨, más allá del detalle lo importante es la advertencia de falso testimonio. La pantalla coloca ahora la transmisión en video conferencia desde Morón y vemos en ella a Carlos Alberto que desanda su testimonio que nos retrotrae a un incierto 1977. Carlos Alberto era policía de Rosario, al parecer… había tenido algún problema con un disparo de ¨gatillo fácil¨, era Carlos Alberto en aquellos años de plomo, chófer custodia de un coronel en la Cámara de Diputados.
Carlos Alberto, desplazado del uniforme, se moviliza con su compañera y sus dos pequeños hijos hacia General Pico, a lo de un pariente. Desde allí comienza a trabajar en un campo en Metileo, de mecánico. Una tarde llegando en auto a la casa dónde paraban, observa que lo esperaba la policía, quienes lo abordan y lo llevan a declarar a la comisaria. Carlos Alberto cuenta que desde ese momento confuso estuvo detenido 30 días entre distintos calabozos donde depositó sus huesos. Recuerda que los traslados se hicieron en su propio auto, hasta el combustible pagó de su bolsillo. Estando detenido en la seccional primera de Santa Rosa presiente que lo irían a buscar a su calabozo de chapa y que por temor introdujo papel en la cerradura y que por ello una madrugada no pudieron entrar por él. Carlos Alberto sabía lo que estaba pasando en todo el país, conocía bien lo que sucedía con el destino de la vida de muchos y muchas, pero él, era un policía, desplazado, pero al fin policía que sabía de las puertas del infierno.
Desde su encierro ubica la forma de que un Coronel en Buenos Aires supiera de su situación, y que por diligencias entre galardones lo dejan en libertad trasladándolo a Buenos Aires.
Papeles en la cerradura del encierro, salvoconductos de un testimonio con artimañas en la cerradura de papel.


