
Una serie de decisiones políticas ponen al presidente del bloque del PJ, Espartaco Marín, en la necesidad de sondear y revisar los acuerdos políticos que le permitieron al oficialismo no tener que recurrir al desempate de presidencia en el tratamiento de las leyes fundamentales que envió el Ejecutivo Provincial desde diciembre de 2015.
Las últimas elecciones provinciales partieron en mitades iguales al oficialismo y la oposición: el PJ obtuvo 15 bancas y las otras fuerzas, Propuesta Federal (FrePam – Cambiemos) 12, Pueblo Nuevo 2, Frente Pampeano para la Victoria, 1. A priori, con esa diferencia, la mayoría estaba garantizada por el vicegobernador y presidente de la Cámara de Diputados, Mariano Fernández, que con su doble voto inclinaría la balanza hacia el justicialismo.
Pero no fue necesario. Los diputados Daniel Robledo y Darío Hernández, que ingresaron en la boleta de Pueblo Nuevo y que luego se distanciaron porque Hernández decidió construir el Frente Renovador de Sergio Massa en La Pampa, actuaron como una suerte de apéndice del oficialismo, ya que los dos se definen peronistas que se tuvieron que ir del PJ por diferencias en la construcción política.
En los dos años y medio de gestión, el gobernador Carlos Vena se erigió en el principal vocero de la oposición provincial al gobierno de Mauricio Macri, aunque muchas veces sus dichos contrastaran con lo que hacían los legisladores nacionales, quienes acompañaron todas las leyes durante el primer año y medio y comenzaron a diferenciarse con la reforma previsional, la ley anti despidos y la aplicación asimétrica de los tarifazos en los servicios públicos.
Esa clara postura de Verna hizo que Daniel Robledo y Darío Hernández pasaran en los hechos a votar todas, o casi todas, las iniciativas del Ejecutivo. Pero, el jueves pasado la votación de los diputados nacionales por La Pampa, celebrada por el movimiento feminista y los sectores que apoyan la lucha por la igualdad plena de derechos entre los géneros, encendió una luz de alarma en el segundo piso del edificio de la calle Corrientes.
Es que Daniel Robledo había dado al menos dos alertas: por un lado dijo que el acuerdo de octubre de 2017 fue programático y terminó el día posterior a las legislativas que el PJ ganó por menos de 80 votos; por otro, la definición sobre el aborto puede romper el endeble acuerdo y condicionar las negociaciones para las elecciones generales de 2019.
Y finalmente, eso ocurrió. Para Pueblo Nuevo la diputada Melina Delú y el diputado Ariel Rauschenberger rompieron parte del pacto al levantar la mano a favor de la legalización del aborto. El cuestionamiento llega a Ziliotto en términos morales o religiosos, pero no programáticos porque PN no compartió lista con él en 2015 cuando obtuvo el respaldo electoral para llegar a la Cámara de Diputados de la Nación.
El acercamiento del crítico. En el último tiempo el diputado del Frente Pampeano para la Victoria, Eduardo Tindiglia, comenzó a mostrar coincidencias en algunos proyectos con el peronismo ampliado.
Si bien fue el mayor crítico de la gestión de Juan Carlos Tierno en el Ministerio de Seguridad por el aumento de denuncias de apremios ilegales y hasta el homicidio del cazador Garialdi, la coyuntura nacional lo acerca al PJ. De los movimientos de Nuevo Encuentro y de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, inclinada a reunificar el peronismo, depende parte de su quehacer en la provincia. Y además, Tierno ya no es ministro.
Un escenario de unidad nacional lo volvería a dejar como en octubre pasado, cuando Nuevo Encuentro no presentó su propia lista por interpretar que el adversario principal era Mauricio Macri y que mostrar a la sociedad candidatos propios podría morigerar el caudal electoral del peronismo y permitir un triunfo de Cambiemos.
Y lo cierto es que ese escenario político no empeoró. Incluso NE puede ahora acercarse con mayor comodidad, ya que ni siquiera tienen que “tragarse el sapo” de Tierno. Claro, que de hacerlo, romperá con sus aliados del Partido Humanista y el Partido Comunista con los que compartió la boleta en 2015 y pudo llegar a su banca de diputado. O al menos, eso se puede afirmar a priori. Verna, que no es de izquierda, también tensiona con argumentos similares, a los partidos que pretenden impedir que Macri, o Mac Allister en La Pampa, lleguen a un triunfo.
En la cabeza de Espartaco Marín, el poroteo le da empate: perdemos a Robledo, ganamos a Tindiglia, podría estar pensando el hijo del 4 veces gobernador.
El tercer problema a resolver también es político. El despido de su marido en la cartera de Seguridad convierte a Sandra Fonseca en una incógnita para el bloque oficialista. Nada ha dicho de manera pública. Ni Tierno ha criticado a Verna abiertamente, pero tienen el antecedente de haber formado un partido propio y haberse presentado a elecciones por fuera del PJ.
La salida del ex ministro de Seguridad del gabinete de Carlos Vena se dio en medio de duras acusaciones de Tierno a parte del entramado político que armó el gobernador. Antes de que se le pidiera la renuncia, el Superior Tribunal de Justicia le asestó dos reveses consecutivos: le ratificaron la condena por abuso de autoridad y le negaron el recurso extraordinario de apelación a la Corte, dejándole solo una alternativa: la de llegar al máximo tribunal “en queja”.
En simultáneo a esas decisiones judiciales, el ex ministro vio la mano invisible de Rubén Marín y aprovechó la realización de la segunda etapa del Juicio a los ex represores que actuaron en el marco de la Subzona 14 durante la última dictadura militar para poner en duda su lealtad, sugerir delación y hasta complicidad con el gobierno antidemocrático.
Verna lo sostuvo hasta que no pudo más. Una diferencia con el Jefe de la Policía en un procedimiento administrativo, fue la excusa. Desde entonces, el 1 de junio pasado, está fuera del gobierno. Pero no hizo lo que muchos esperaban: disparar toda su diatriba contra Verna.
Lo hizo contra los mismos que venía criticando ¿Espera un acuerdo político para la continuidad de Comunidad Organizada como aliada del PJ en un espacio que solo podría ocupar su esposa? ¿Orejea el interés de Cambiemos en su figura?
Especulaciones al margen, el presidente del bloque del PJ sabe que tiene tiempo para recomponer consensos. Sobre todo de cara a las leyes principales que suelen tratarse sobre fines de año: la ley impositiva y el presupuesto provincial para 2019.
Hoy por hoy, ninguno hizo movimiento de piezas en el ajedrez público de la política, pero las jugadas, están siendo pensadas por los distintos actores. Coherencia política e ideológica, o sacar el mejor partido del hervidero, es la cuestión.
JJB

