
Francia con su prodigio Kylian Mbappé y Croacia con el cerebral Luka Modric irán por la gloria en la final del Mundial de Rusia en Moscú, con los Bleus amparados en su favoritismo y los Vatreni dispuestos a dar otra sorpresa.
El seleccionado dirigido por Didier Deschamps busca acabar con 20 años sin un título mundial en uno de los mejores momentos futbolísticos de ese país, gracias a una generación de oro con Antoine Griezmann como abanderado y Mbappé en su papel de revelación de la temporada.
Croacia, en su quinta participación mundialista tras la independencia del país en 1991, tiene en el dúo Modric-Ivan Rakitic a una de las mejores parejas de armado del torneo, y a ella se suma en ataque el guerrero Mario Mandzukic para desquiciar a cuanto defensa enfrenta.
Pero no todo concluirá con el título mundial, sino que se entregarán también los premios a los mejores del torneo, incluyendo a la figura. Tres nombres destacan entre los 736 que llegaron a Rusia. ¿Será el Balón de Oro para la inteligencia del croata Modric? ¿O para la explosión juvenil de Mbappé o la solvencia Griezmann de Francia?
Las apuestas apuntan sobre todo a un duelo entre Modric y Mbappé, con todos los ojos pendientes aún de lo que pueda ocurrir el domingo en el estadio Luzhniki. Es un duelo apasionante y multifacético: juventud contra experiencia, velocidad contra sabiduría, atacante contra mediocampista.
«Nadie sería más feliz que yo si lo eligen», dice el seleccionador croata, Zlatko Dalic, sobre la posible elección de su experimentado capitán.
«Cuando dice que quiere ganar trofeos no es por presumido. Lo quiere porque tiene el talento y el derecho de decirlo», comenta por su parte el volante galo Paul Pogba sobre Mbappé.
El tercer candidato, el también delantero francés Griezmann, asegura que no piensa en el Balón de Oro. «No me interesa en lo más mínimo. Quiero ganar el Mundial», resume el futbolista del Atlético de Madrid.
Las tres candidaturas suenan lógicas, pero no dejan de sorprender teniendo en cuenta que en el camino quedaron auténticos monstruos como el portugués Cristiano Ronaldo, que fue de más a menos en tierras rusas, o Lionel Messi, que pasó casi desapercibido por este Mundial.
Fuente y foto: Ambito.com

