
La delegada de AFADA en La Pampa, Cecilia Domínguez, presentó una denuncia penal ante el Ministerio Publico Fiscal, alegando la comisión de “maltrato animal, incumplimiento de los deberes de funcionario público e infracción a la ley de Conservación de la Fauna Silvestre” entre otros delitos. Solicitan en la denuncia investigar a funcionarios y policías.
El martes pasado, unos transeúntes divisaron un puma en la Laguna Don Tomás. Al lugar llegó la policía, como el Grupo Especial de Operaciones y funcionarios municipales y provinciales.
Desde AFADA sostuvieron que “entre las personas que llegaron estuvo el Médico Veterinario Rodolfo Casal, donde el galeno dejo entrever que “pudo fotografiar la cabeza y un ojo de la puma, que se encontraba escondida tras unos juncos. El animal, dada la posición de sus orejas colocadas para atrás, se encontraba realmente asustado, pero ‘no tenía la intención de atacar’. Que sabía, no obstante que de todas formas la captura podía implicar un riesgo, pero que este podría haber sido subsanado mediante la utilización de una red, de una trampa relativamente chica y dura, sogas o lazo perrero, y dardos tranquilizantes”.
Continuaron indicando que “Fue entonces que el galeno, por pedido a la Directora de Recursos Naturales Fernanda González, se fue hasta su veterinaria a buscar los elementos de captura, pero cuando volvió al lugar, la puma ya estaba muerta”.
Desde la ONG remarcaron que “A raíz de las enormes ‘negligencias funcionales’ que circundaron la actuación de los funcionarios municipales y provinciales sobre este hecho, la delegada de AFADA, reconocida en todo el país por defender a los animales que han sido victimas de maltrato y actos de crueldad, Dra. Cecilia Domínguez, presento en la mañana de este martes una denuncia penal ante el Ministerio Publico Fiscal, alegando la comisión de ‘maltrato animal, incumplimiento de los deberes de funcionario público e infracción a la ley de Conservación de la Fauna Silvestre’ entre otros delitos”.
La presentación da cuenta, que “los funcionarios municipales y provinciales que participaron de la captura del felino, no habrían concurrido al lugar de los hechos con los recursos humanos y materiales necesarios y adecuados para capturar vivo al felino, y evitar su sacrificio, siendo su deber como ‘funcionarios públicos’ contar con esos elementos en las dependencias en las que prestan servicios y llevarlos al lugar para afrontar estos sucesos, demostrando con ello, la falta de experticia, inoperancia y negligencia, en el proceder de esos Organismos”.
La letrada sostuvo, por el contrario, que los Funcionarios actuantes, lisa y llanamente “quisieron dar muerte al animal”, sin esperar a que el Médico Veterinario Rodolfo Casal arribara al lugar con los elementos de rescate -sogas, trampas o redes de contención, arma y dardos tranquilizantes, etc.- (habiendo sido incluso previamente requerido por la directora a de Recursos Naturales Fernanda González en ese sentido) y sin que exista riesgo alguno para la población, que pudiera dar lugar a la implementación de medidas de ultima ratio, como la “matanza” del felino.
La presentación también da cuenta que “las conductas reprochables a los funcionarios y uniformados del Gobierno Provincial, resultaron doblemente agravadas ya que, luego de la ejecución a sangre fría del felino (de un tiro en la cabeza), existió un manifiesto e impune acuerdo pergeñado desde los distintos Operadores y Organismos Municipales y Provinciales para invocar falsamente ante los Medios de Prensa ‘que la presencia del Puma en el lugar implicaba un serio riesgo para la población civil que se encontraba en la zona y que por tal motivo se decidió sacrificarlo’, cuando en la realidad de los hechos, no existió, en ningún momento, tal riesgo, el que solo fue ‘imaginado’ (sin prueba científica ni experticia alguna), en la mente de los funcionarios y uniformados que participaron del trágico suceso, quienes además, invocaron aquel falso argumento ‘mediático’, para salir indemnes de las críticas que estaban recibiendo de la opinión pública por la ‘solución letal’ adoptada”.
Además, en la presentación aseveran que “la utilización de sogas, redes de contención y dardos somníferos, tuvo que haber sido la ‘opción primaria’ que debieron haber adoptado las autoridades, en la posición de garante en la que se encontraban, para poder capturar con vida al animal y luego reinsertarlo a su hábitat natural, dado que no existió peligro alguno de que el puma pudiese encarar para la ciudad o atacar a alguna persona. Que la ‘posición’ en la que se encontraba el felino (agazapado y con las orejas hacia atrás) demostrando una actitud temerosa (y no ‘agresiva’ como se dijo en los medios), como el ‘lugar’ en el que fue hallado y luego sacrificado, fueron claros indicios de la veracidad de estas afirmaciones”.
Sin dejar nada al azar, la letrada también denunció que “el temor que tenía el Médico Veterinario Rodolfo Casal era que ‘el animal se ahogara’ (no que huyera hacia la ciudad o atacara a alguien) dado que se encontraba entre el cerco perimetral que habían construido los miembros del grupo de las fuerzas especiales y la laguna, no teniendo posibilidad alguna para escapar o atacar, como dejaron entrever los funcionarios involucrados a los medios de prensa locales para ‘despegarse’ de sus responsabilidades funcionales”.
“Por el contrario, de los hechos sucedidos, pudimos advertir que el personal y funcionarios que acudieron al lugar donde se encontraba el felino, no se encontraba capacitado para poder actuar en situaciones como la descripta, ni contaban con los elementos necesarios e idóneos para brindar una solución ‘no letal’ respecto al animal abatido”.
Finalizan expresando que “No hay dudas de que la concurrencia al lugar con una ‘Escopeta 12/70, un FAL y un fusil de francotirador’, en lugar de los elementos de captura y contención del felino que debieron llevar para hacer frente a dicha situación, demuestra claramente cuales eran las previas y verdaderas intenciones que tuvieron los uniformados desde el ‘minuto cero’ en que arribaron al lugar del hecho, demostrándose con ello la incursión de los mismos en los tipos delictivos enrostrados”.

