
El dirigente de ATE La Pampa y de Patria Grande, Federico Ignaszewski, se presentó en la Fiscalía de Investigaciones Administrativas para que se investigue el accionar policial el pasado 8 de agosto, cuando organizaciones sociales y feministas ornamentaban con pañuelos verdes Santa Rosa y General Pico. Entre detenidos y demorados, los uniformados identificaron a unas 16 personas, en su mayoría, menores de edad.
En la madrugada del 8 de agosto, cuando el Senado se aprestaba a debatir la media sanción del proyecto de ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo, varias organizaciones feministas y políticas, entre las que se encontraban Patria Grande, Mala Junta y el Partido Comunista, salieron a colgar pañuelos, telas verdes y realizar pintadas políticas en paredes donde habitualmente se hacen esas expresiones.
Lo mismo hicieron otras organizaciones, como el Movimiento Socialista de los Trabajadores, al que pertenece la joven detenida Carolina Riveros en General Pico. En la localidad norteña demoraron además a 4 menores que fueron trasladados a la seccional Cuarta.
En la capital pampeana, también identificaron a otra docena de menores, la mayoría mujeres, mientras realizaban la actividad militante en la Plaza San Martín y en el ministerio de Salud de La Pampa. En este último lugar, militantes de Mala Junta que habían acudido a la seccional Segunda a exigir la liberación de Federico Ignaszewski, se encontraron cerca de las 3 de la mañana con otro operativo policial de hostigamiento a quienes pedían por la legalización del aborto.
Al ver que habían demorado a media docena de mujeres menores de edad, se bajaron y demandaron que las dejaran seguir su camino. Tras una discusión, en la que un uniformado amenaza con detener a todos, logran que el conflicto se resuelva con diálogo y todas pudieron regresar a sus casas. Parte de esta discusión fue grabada en un video que se reproduce en este medio.
¿Razia policial contra militantes que piden la legalización del aborto?
La denuncia. En el escrito presentado en la Fiscalía de Investigaciones Administrativas Ignaszewski relató que “A las 00:30 hs aproximadamente del día 8 de agosto del corriente oportunidad en la que yo me encontraba en la vereda del Hospital Lucio Molas, en la calle Raúl B. Díaz a la altura de la parada del colectivo es que lega un patrullero con tres polcáis, 2 hombres y una mujer, me solicitan mi DNI yo se lo doy y me dijeron que estaban respondiendo a un llamado del 101; le digo que estoy haciendo una intervención a favor del aborto y que es una intervención que en la época de la campaña se hace de manera habitual”, señala en la denuncia.
“Estaba pintando una pared que estaba todo derruido y que estaba pintado de verde” y agrega que “la decisión era de no pintar lugar privado ni espacios públicos en buen estado. Esto se lo explico al agente y lo pregunto si me puedo retirar porque ya me habían tomado los datos y el me dice que tengo que esperar que el Jefe del Operativo ‘para ver que hacían conmigo’: Ahí nomás llega una camioneta Hilux de color gris sin identificación policial con vidrios polarizados, de donde se bajan 2 personas y el que manejaba que dice ser el Jefe del Operativo me dice que por qué ando pintando esas pelotudeces; qué él con sus impuestos tiene que pagar eso y que soy un ‘zurdo de mierda’ Le dice adelante mío a los otros agentes que me lleven detenido y me esposen”, añade.
“Me esposan y me suben arriba de la camioneta. Yo en ningún momento me opongo o me resisto y me llevan a la Seccional Segunda. Cuando me bajan en la Seccional Segunda, el Jefe del Operativo me hostiga, me dice que lo miraba mal, tenía una actitud corporal como que iba a pegar (por ejemplo, me ponía en peligro mío y me decía ‘que me las miras’. Me incitaba a que le respondiera, que le insultara y yo le digo que no le voy a faltar el respeto y que ellos no me lo falten a mí», cuenta.
González recibió a Federico Ignaszewski por su detención previa al tratamiento del aborto
«Ahí le digo que quiero hacer una llamada para avisar a mis compañeros que estaba detenido en la Seccional Segunda y también llamar a un abogado. Yo le pedí 3 veces que se identificara pero se negó. Él me dijo que no tengo derecho a llamar y tampoco al abogado y que he visto muchas películas. Me llevaron a una oficina donde una persona empieza a pedirme mis pertenencias de los bolsillos, me sacaron el cinturón de los cordones de las zapatillas (me quedé en calzoncillos y medias), supuestamente es el ingreso para meterme en su calabozo», finaliza el relato de los hechos.

