
En octubre del año pasado había celebrado la recuperación de la identidad de su sobrina nacida en cautiverio durante la dictadura. Tenía 63 años y era hermano de Lucía, desaparecida pampeana.
Este jueves a la madrugada falleció de un infarto al corazón Aldo «Lalo» Tartaglia, hermano de la desaparecida pampeana Lucía Tartaglia. Aldo estaba enfermo desde hace unos meses. Sus allegados confirmaron la triste noticia. Tenía 63 años y había acompañado durante parte de su vida la lucha de su madre en la búsqueda de la hija y la nieta. Sus restos serán velados en la sala 5 de la Cooperativa Popular de Electricidad.
El 26 de octubre pasado, durante la conmemoración de los 40 años de vida de las Abuelas de Plaza de Mayo, informaron que encontraron a la nieta 125. “Abuelas de Plaza de Mayo tiene la inmensa alegría de comunicar la restitución de la hija de Lucía Rosalinda Victoria Tartaglia”, dijo Estela Carlotto. Lucía militaba en La Plata, fue secuestrada el 27 de noviembre de 1977, a los 24 años.
Lucía militaba en La Plata, fue secuestrada el 27 de noviembre de 1977, a los 24 años. Desde que su familia supo que estaba embarazada empezaron la búsqueda del niño o niña nacido en cautiverio. Las muestras que aportaron al Banco Nacional de Datos Genéticos permitió la identificación 38 años después.
Lucía nació el 6 de junio de 1953 en Santa Rosa, La Pampa. Su familia la llamaba “La Flaca”. Se mudó a la ciudad de La Plata donde estudiaba Derecho y militaba en la Juventud Universitaria Peronista. “Durante un año fueron en vano los esfuerzos por localizar a Lucía por parte de su familia, no tuvieron ninguna noticia de ella hasta que en noviembre de 1978, un año después de su desaparición, su hermano, Aldo Tartaglia, recibió una primera carta de Lucía donde relataba que se encontraba detenida. En otra carta contó que estaba embarazada y que esperaba dar a luz a principios de 1979”, detalla el comunicado que Estela de Carlotto acaba de leer al anunciar “Hoy encontramos otra nieta”.
En democracia, su familia su familia pudo reconstruir gracias al testimonio de sobrevivientes que Lucía estuvo secuestrada en el centro clandestino de detención conocido como “Atlético-Banco-Olimpo”. la conocían con el apodo de “anteojito”. Los sobrevivientes contaron que estaba embarazada y que fue llevada a dar a luz mientras estaba en cautiverio.
El Tribunal Oral en lo Criminal Federal Número 2 condenó a catorce represores, entre ellos Samuel Miara, el 22 de marzo del 2011, por la desaparición de Lucía.
Aldo Tartaglia había brindado en octubre del año pasado una conferencia de prensa junto al gobernador Carlos Verna y el militante de derechos humanos Pinky Pumilla, para anuncia la recuperación de la identidad de su sobrina. Recordó en esa oportunidad que su hermana había sido compañera de estudios de Néstor y Cristina Kirchner. El expresidente había inaugurado una calle con el nombre de Lucía cuando fue presidente.
La hermana de Aldo, Lucía Rosalinda Victoria Tartaglia, militaba en La Plata, y el 27 de noviembre de 1977 fue secuestrada. Durante su cautiverio tuvo a la niña, que encontró su verdadera identidad 38 años después. Lucía tenía 24 años cuando fue secuestrada. Su familia supo que estaba embarazada y fue por ello que además de la intensa búsqueda, aportaron las muestras de ADN al Banco Nacional de Datos Genético.
«Nuestra familia no sabía si Lucia había tenido un varón o una nena y toda la etapa desde 1977, con su desaparición, fue horrible; vivir con esa incertidumbre, pensar en una madre que pierde así a su hija y a su nieta o nieto», describió Aldo y contó que desde que Lucía desapareció, nunca más había festejado su cumpleaños. «Siempre lo festejábamos juntos, porque Lucía cumplía los años el 6 de junio y yo el 7», explicó.
En enero de este año Aldo había contado durante un acto en una escuela que hacía pocas horas se había concretado el reencuentro de la nieta aparecida con el núcleo familiar. “Victoria ha conocido a sus tíos y primos, ha consolidado por propia iniciativa un vínculo inexpugnable que se acrecentará a medida que transcurra el tiempo. Victoria es encantadora, digna heredera de su madre. Su sonrisa es encantadora y la empatía manifiesta desde las primeras conversaciones ha convertido al encuentro en una celebración de vida”, reveló en una carta en aquel momento.

