
El presidente del Partido Justicialista encabezó ayer una reunión en su casa de la acomodada Villa Navarro Sarmiento. Como no llegaron a un acuerdo, vuelven a juntarse hoy. “Te diría más Lichy que Taco”, afirmaron desde su entorno. “Rubén es muy caprichoso”, describieron desde el otro sector naranja.
Convergencia Peronista tuvo un quiebre. Y lo provocó Rubén Marín al no aceptar que Mariano Fernández repita en la vicegobernación, como compañero de Sergio Ziliotto. Se molestó porque el actual presidente de la Legislatura “se cortó” solo “y arregló con Verna”.
Pero no es menos cierto que el gobernador lo prefiere sobre cualquiera de los hijos del 4 veces mandatario pampeano porque “la sociedad no soportaría una fórmula con un Marín”.
Ayer convocó a una reunión de urgencia a las 10 de la mañana en su vivienda particular del barrio cercano al casino. Discutieron varias horas y no llegaron a un acuerdo. Aparentemente piensa más en su hija Varinia “Lichy” Marín que en el presidente del bloque de diputados, Espartaco Marín.
Los militantes naranjas marinistas, que no se unieron a los marianistas, pretenden que el segundo lugar en la fórmula sea para uno de los Marín: Varinia Lis o Espartaco.
“Queremos que vaya Taco o Lichy y que nuestro candidato lo elijamos nosotros, no el gobernador Verna”, contaron a Plan B Noticias.
Hoy por hoy es “un 90 % Lichy y un 10 % Taco”, describieron. Acusan a Fernández de “mandarse” solo en un arreglo personal con Carlos Verna para continuar como vicegobernador.
Además, ayer analizaron que el “desplante” tanto vernista como marianista, incluye el desplazar a Espartaco Marín de los primeros lugares de la boleta provincial: “no nos quieren dar la vice y le pretenden dar el primer lugar a Compromiso Peronista en la lista de diputados provinciales, mandando al Taco en segundo o tercer lugar”, se quejaron.
Por el otro lado, tienen a su favor que en esta como en la anterior oportunidad, Verna prefiere que siga Fernández porque los 3 años frente a la Legislatura lo convirtieron en un hombre confiable dentro del marinismo. Y eso surge del manejo que tuvo de la Cámara de Diputados.
“Está todo mal, el viejo es un caprichoso”, afirmaron los marianistas.
Ziliotto y Verna volvierona pedir por Mariano, no quieren a ninguno de los dos (Varinia o Espartaco) en la fórmula. No quieren a un Marín en la cabeza de la lista provincial”, añadieron.
“Sergio (Ziliotto) no quiere a ninguno. Pero el viejo es un caprichoso”, soltaron desde el sector que responde a Mariano Fernández.
El enfrentamiento llegó al punto de tratarse de mentirosos. Lo hizo Rubén Marín respecto de Fernández cuando se lo consultó si en 2015 le habían acercado una terna y que Verna de esos 3 apellidos había optado por el actual vicegobernador. “Es mentira”, afirmó Rubén Marín el viernes a la salida de la reunión del PJ.
La última palabra, la tendrá Carlos Verna. Así como lo hizo con Sergio Ziliotto, se espera que sea el primer mandatario quien defina el entuerto marinista. Una cosa es segura, la herida entre marianistas y marinistas, no se cierra con esa definición y Convergencia Peronista corre el riesgo de debilitarse en cada paso que den por un cargo, el cargo más alto al que podrán acceder en 2019 si el peronismo vuelve a imponerse en las elecciones generales.

