
El debate oral se completa en las jornadas de hoy y el próximo lunes. El tribunal determinará si las transcripciones de las escuchas telefónicas sirven como prueba a pesar de que se perdieron las grabaciones. Las defensas pedirán que caiga la acusación.
Este martes en el Tribunal Oral de Santa Rosa se realiza una nueva jornada del juicio oral y público contra el jefe comunal de Macachín, Jorge Cabak, del PJ, imputado como partícipe necesario e incumplimiento de los deberes de funcionario público por trata de personas, al permitir la habilitación de un caberé.
También está imputado el comisario Hugo Iglesias -por las mismas figuras- y el dueño del local, Luis Daniel Deluca, su socio Esmundo Blas, los colaboradores Oscar Moya y Leandro Otero. Además está imputado un hijo de Deluca, Maximiliano, también está imputado.
El abogado defensor de Otero y Blas, Gaston Gómez, señaló que este lunes continúan las declaraciones testimoniales. “Eso se daría hoy, para continuar el 3 de diciembre que se darí la conclusión de pruebas y los respectivos alegatos”, dijo al periodista de Radio Nacional, Daniel Lucchelli.
Gómez recordó que sus defendidos “habrían tenido, en principio alguna que otra relación en la causa que se está investigando respecto el cabaré que había existido en San Martín”, dijo.
Consultado sobre la pérdida de escuchas, para Gómez, “nunca salieron de la esfera policial y habrían ingresado al Juzgado de Instrucción Federal. Es una causa que se inició en el 2011 y es algo que está por investigarse”, precisó.
“Las grabaciones estaban en cassette y los habría mandado a entregar. Eran 36 y luego de enviarlos, no conoce la suerte de ellos. Sí el doctor Triputti le repreguntó a ver qué había pasado y la hoy sucomisario, no pudo responder”, dijo. “Para nosotros, no entendemos que haya otro cauce de investigación, independiente a este”, agregó el letrado.
Ante esta situación el tribunal determinará si las transcripciones de las escuchas telefónicas sirven como prueba a pesar de que se perdieron las grabaciones. Las defensas pedirán que caiga la acusación.
Dos de las declaraciones de esta mañana, fueron de personas que conocían al remisero Oscar Moya, acusado como partícipe necesario en el juicio de trata de personas.
“Yo fui vecina del lugar (donde se ubicaba el cabaré “La Chicha Show”) y me preguntaron si conocí al remisero Moya y dije que sí, que lo utilizaba para hacer viajes. Él es remisero en la localidad y lo conozco porque hacía y hago viajes con él”, señaló Ana Rodríguez al periodista de Radio Nacional, Daniel Lucchelli. “Yo sé que hacía todo tipo de viajes, pero es su trabajo”, precisó Ana.
Consultada sobre si conocía la existencia del cabaré, Ana contestó que sí. “Había mujeres y eran de todos lados. Yo las veía ahí”, indicó.
Otra de las testigos fue Sonia Beatriz Marín. “Yo sé que estaban los cabaré ahí, pero no sabía que él era el remisero del cabaré. Lo conozco como remisero personal, que me llevaba y traía a mí. Actualmente es mi remisero”, dijo. “Me preguntaron si lo conocía y si tenía contacto tenía con él”, agregó.
Cabe recordar que la semana pasada todos los imputados se mantuvieron en silencio. Hubo testimonios de policías y se ventiló que la caja con los casetes con las grabaciones de las escuchas telefónicas -principal prueba de la causa- se perdieron. La policía encargada del caso, Belén Pérez Fassi, declaró que en esas llamadas había evidencias de la actividad de una red de trata y de la relación que tenían los encargados del cabaré con el municipio y la comisaría local.
Al juicio llegaron acusados por la fiscala federal subrogante Adriana Zapico de dar protección a una banda dedicada a la explotación de mujeres en situación de vulnerabilidad en el prostíbulo. Los jueces Pablo Díaz Lacava, José Mario Tripputi y Marcos Aguerrido fijaron una audiencia más aparte de este lunes, el próximo 3 de diciembre.
Las víctimas comprobadas entre 2006 y 2011 son siete mujeres de nacionalidad paraguaya, pero no declararán en el debate. Cuando se hizo un allanamiento, hace siete años, el local había cerrado una semana antes y habían sacado a las mujeres de las viviendas aledañas al cabaré donde se albergaban.
En total, los acusados son siete. Como autores del delito de trata están imputados Luis Daniel Deluca (61), un comerciante marplatense con vínculos en Macachín, y Esmundo Blas (61), un macachinense que estaba encargado del prostíbulo. Como partícipes necesarios figuran un remisero de la localidad, Oscar Moya (55), y el transportista Leandro Otero (47). Como partícipe secundario está acusado el hijo del dueño, Maximiliano Deluca (31). El jefe comunal Cabak (57) y el comisario Iglesias (47) completan el banquillo de los acusados.
La investigación se inició cuando una persona que pidió reserva de identidad presentó una denuncia en esa repartición, el 21 de febrero de 2011, porque había prostitución en el cabaré de la localidad y, además, tenían menores en la red de locales que manejarían Luis y Daniel Deluca en el oeste bonaerense y la provincia.
Durante meses hicieron escuchas telefónicas y en agosto de 2011 se dispuso el allanamiento en el lugar. En el lugar se secuestró documentación, como el libro de actas del cabaré, una fonola, preservativos y se comprobó que había comunicación con las habitaciones de las mujeres y luces rojas en el lugar.
La policía mencionó que en las escuchas aparecían conexiones con locales de Guatraché, Salliqueló y Guaminí, donde se movía y trasladaba a las mujeres, generalmente extranjeras. Al frente del prostíbulo figuraba otra persona, Julio Greer, que en realidad era un testaferro de Deluca, según los pesquisas.
El municipio mantuvo la habilitación municipal a pesar de una ordenanza que prohibía la actividad -en un artículo exceptuaba a este local- y el intendente firmaba las libretas sanitarias de las mujeres que “trabajaban” en el local. (Fotos: Daniel Lucchelli.)


