
Esta tarde se llevó a cabo el «Fest Fem» en la Plaza Martín Fierro, una propuesta cultural barrial con la participación vecinos, feriantes, y el desarrollo de distintos talleres e intervenciones artísticas, organizado por Feministas Humanistas de Santa Rosa.
Contra la violencia de género y la prostitución, se realizó este sábado el Festival Feminista Humanista. Durante la actividad se desarrollaron danzas, bailes, lectura de poesía, recitales de bandas, hubo exposiciones artísticas, talleres y feria de ropa y otros productos.
Además, brindó una charla Elena Moncada, victima de trata y militante por el abolicionismo de la prostitución.
La concejala del Partido Humanista, Alba Fernández, dijo que también tiene como objetivo colaborar con libros y materiales para la Biblioteca Popular «León alado» que funciona en el local de la calle Wilde y Delfín Gallo. «Además el festival busca visibilizar la biblioteca para conseguir fondos por que nosotros solo tenemos la personería jurídica provincial y no tenemos ayuda de la CONBIP», aclaró.

También, adelantó que desarrollarán una serie de actividades orientadas al acceso a la educación y el trabajo para el colectivo trans. «Queremos algo más que la ordenanza municipal», manifestó y añadió que entablaron conversaciones con el Ministerio de Educación para arribar a un convenio para facilitar dicha tarea.
Fernández adelantó que para abril de 2019 realizarán un nuevo festival que coincidirá con el 3° Encuentro Internacional del Movimiento Humanista Feministas. »
Por último, resaltó la participación de los artesanos y manualistas asistentes «porque es ayudar a llevar el pan a la mesa en un momento tan complicado de la economía como el que estamos viviendo», dijo.

Por su parte, Moncada alertó por la prostitución infantil y dijo que no se trata solo de mujeres «sino que hoy también se están llevando a los niños varones».
En esa linea invitó a denunciar estas situaciones y planteó que «hay que desandar y desnaturalizar esto entre todos y todas, porque es una problemática que nos compromete al conjunto de la sociedad».
«Queremos elegir lo que queremos hacer. Tenemos que entender que son violaciones sistemáticas hacia los cuerpos prostituidos y que tenemos un Estado que impide que podamos abolir la explotación sexual».


