
En una entrevista extensa al diario Página12, el jefe de la Policía pampeana, Roberto Ayala, manifestó su rechazo a la intención de la ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich, de dar vía libre para que las fuerzas federales disparen con armas de fuego por la espalda y sin dar voz de alto, y dijo que «nunca se debe tirar por la espalda».
Tras el anuncio de Bullrich, La Pampa se sumó a las provincias que plantearon sus reparos a la resolución que posibilita el «gatillo fácil» por parte de las fuerzas federales de seguridad. La misma gobernadora de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, dijo que no y hasta el Gobierno de Córdoba, donde la represión ilegal es moneda corriente, le bajaron el pulgar a la ministra.
Ayala diferenció el protocolo de actuación de las fuerzas de seguridad pampeanas y sostuvo que «la prioridad de los efectivos debe ser preservar la vida de todos», tanto de los inocentes como de los que delinquen, a quienes se debe aprehender y “poner a disposición de la Justicia”. “No hay que efectuar un disparo si se tiene otras alternativas”, afirmó.
Para el jefe policial, “Se debe seguir a la persona. Hay que recurrir también al equipo de comunicación, el handy o el teléfono”, dijo. El agente involucrado debe llamar a sus compañeros y, de esa manera, “otro personal lo va a interceptar”. “Es la forma que nosotros aplicamos permanentemente, siempre sobre la base de que ante cualquier circunstancia hay que preservar la vida”, remarcó. “Se debe solicitar apoyo para interceptar a esa persona que, si huye, es porque cometió un delito que, por grave que sea, el policía no debe disparar y mucho menos por la espalda”, agregó Ayala.
Además, resaltó que el protocolo pampeano da otros recursos para la detención del fugado. “Hay quienes prefieren hacer un disparo al aire para que se detenga o a las extremidades inferiores para no dar en zonas vitales”, explicó. Sin embargo, señaló que en zonas urbanas se desaconseja realizar un tiro al aire porque “la bala cuando cae es letal”. En el caso de disparar para abajo, tiene la desventaja de que “puede llegar a dañar a terceros por el rebote”, aclaró.
Ayala dijo que el protocolo de intervención policial, vigente desde 2012, “está basado principalmente en las normas del Código Penal”. Explicó que, para el uso de armas de fuego, se tiene en cuenta el artículo 34, que refiere a la legítima defensa. “Ante la inminencia, ante el riesgo que significa estar ante una persona armada, se debe proceder según la gravedad del caso”, sostuvo. “Si la persona no arroja su arma y si la dirige hacia el policía, el policía queda autorizado para disparar”, afirmó. Según Ayala, el policía debe disparar si le apuntan directamente y “antes de que el poseedor del arma dispare”. “El funcionario se tiene que defender y a eso se refiere la legítima defensa”, sostuvo.
«Nosotros vamos a proceder como siempre. Se le va a pedir que tire el arma y, si se dirige al policía o lo pone en riesgo, el policía va a efectuar el disparo”, aseguró. “Si después se determina que es similar será otra cuestión, pero ante la inminencia del peligro, el policía está habilitado a protegerse a él y a terceros”, agregó y argumentó que es imposible saber de antemano si se trata de un arma falsa.

Durante la entrevista Ayala defendió a las fuerzas de seguridad de La Pampa cuyo accionar dista mucho de garantizar la seguridad de las personas. Los últimos acontecimientos por los cuales habían tenido repercusión nacional el jefe de Policía junto al exministro de Seguridad, Juan Carlos Tierno, fue por la represión a las y los vecinos del Partido de Rivadavia (Bs.As) en el Meridiano V, en medio de las inundaciones en febrero de 2016, y el asesinato del cazador Santiago Garialdi. Crimen por el cual hubo un policía condenado en la justicia.

