
El desdoblamiento de las elecciones provocó el adelantamiento de los plazos para la conformación de listas y frentes electorales. Tres fuerzas, hicieron y deshicieron a su antojo, a troche y moche. “Si la justicia los intimara, quedarían fuera de plazo”, afirmaron altas autoridades gubernamentales.
El adelantamiento de las elecciones provocó que los partidos políticos tuvieran que anticipar sus planes para poder participar del proceso interno y de las generales de 2019.
Se supone que la ley se hace para cumplirla… pero, a troche y moche, hicieron los trámites a su antojo.
Según el calendario electoral establecido para que las internas se hagan el 17 de febrero, los frentes debían inscribirse el 10 de diciembre y las litas, de alianzas o partidos en solitarios, cerrarse el último segundo del 20 de diciembre.
Los partidos minoritarios tienen en la inexperiencia su mayor justificación, aunque como la máxima jurídica reza, el desconocimiento no exime de responsabilidades.
Pero esa excusa no le serviría a quienes vienen siendo parte de la vida institucional desde 1983.
¿Quiénes son? La alianza Frente Cambiemos, entre radicales, macristas, desarrollistas y mofepistas, se anota entre las que más violaron la reglamentación para participar de las elecciones. Justo es decir que quienes siguen modificando sus lugares son los integrantes del PRO – Propuesta Federal, que proponen a Mac Allister – Passo contra Kroneberger – Evangelista.
Los boinas blancas cerraron su fórmula provincial dentro de los plazos establecidos. Sus correligionarios capitalinos, no hicieron lo mismo. El mismo día que “el Colo” se lanzaba a la gobernación, el 22 de diciembre, modificaron la lista de concejales de unidad para subir a los amarillos Marcelo Guerrero y Patricia Berhongaray.
Por izquierda, faltaron a la norma el trotskista Movimiento Socialista de los Trabajadores y el marxista ortodoxo, Desde el Pie. Ambos consiguieron la personería después del 10 de diciembre, lo que no los dejaba afuera, pero los obligaba a completar listas de candidatos para el 20 de diciembre.
La justicia exige que para ese día las juntas electorales partidarias confirmaran más de una lista para internas o, en su defecto, proclamaran la única que se presentó. Este sería el caso de los dos partidos minoritarios.
Al día de hoy, se sabe que los dos partidos se apuraron en decir que tenían personería, pero ninguno dio a conocer públicamente las listas completas en las localidades que se presentan o para cubrir los 40 cargos de diputados provinciales. Se supone que lo harán ante la justicia electoral, cuando ya transcurra 2019.
Ese plazo, del que se sirven para violentar el cronograma, es el del 2 de enero, donde lo que las juntas electorales aceptaron el 20, debe oficializarse en el Tribunal Electoral de La Pampa. Lo concreto es que las tres fuerzas mencionadas se apropiaron del calendario para hacer de cuenta de que el 20 de diciembre no existió.
Fuera de competencia. Altas fuentes gubernamentales contaron a Plan B que el cronograma fue comunicado a los partidos y todos sabían cuáles eran las exigencias. “Si los intimaran, se quedarían afuera. O en todo caso, el que no llegó, no llegó, y el que anotó una lista, no la podría modificar después del 20 de diciembre. Lo cierto es que al día de hoy, algunos siguen buscando candidatos”, afirmaron.
Es más, consideraron que “los plazos se establecieron en base a la ley electoral, que los partidos deberían conocer”.
Es cierto que si una fuerza fuera sacada de la competencia por unos días, recurriría a la victimización para justificarse. Radica allí el principal argumento por el cual no quedaría otra que aceptarlos, aun cuando con la ley, hicieron lo que quisieron.

