
De vacaciones en Valeria del Mar, el dirigente es crítico con la gestión de Mauricio Macri y también con la actitud del radicalismo en los tres años de gobierno de Cambiemos. «Nunca vi a un partido tan alejado de sus idearios», aseguró.
Ricardo Alfonsín, de vacaciones en Valeria del Mar, analizó el rol de la UCR dentro de la alianza Cambiemos y criticó al radicalismo. Recientemente operado del corazón el dirigente radical fue crítico de la posición que tomó la mayoría de sus correligionarios en el frente Cambiemos, Alfonsín cree que la UCR debe volver a ser leal con sus bases y encuentra en él mismo -aunque lo dirá con modestia- pero sobre todo en la figura joven de Martín Lousteau una opción para vencer en las internas de la alianza y cambiar el rumbo. «La UCR tiene miedo, pero Lousteau le puede ganar a Macri y tendríamos un presidente radical», dice Alfonsín.
En diálogo con el portal Infobae Alfonsín precisó: «Creo que Martín Lousteau es un buen candidato para el partido, que le puede ganar a Macri en las PASO y que en 2019 podemos tener un Presidente radical», sostiene, con esa forma de enunciar sus convicciones que recuerda a la que tenía su padre.
En el reportaje, Alfonsín criticó el rol de la UCR dentro de la la alianza Cambiemos. «Nunca vi a un partido tan alejado de sus idearios, tan acrítico, ni siquiera cuando gobernaba Alfonsín o De la Rúa la UCR fue tan acrítica, tan afín, tan apocada. Eso se da porque creyeron que hacer lo que habíamos dicho que íbamos a hacer era algo que podía generar más problemas que soluciones. ¡Pero era debatir! Yo no le tengo miedo a la discrepancia si uno actúa de manera responsable en una alianza. Era necesario que hubiera diálogo dentro de Cambiemos para que saldáramos las diferencias. No hubo un acuerdo programático. Eso es muy difícil de explicar. Y yo lo reclamo y me miran como algo impropio, inadecuado. Pero es lo más natural pedirlo», dijo.
Consultado sobre si el radicalismo haya sido usado para acceder al Gobierno y dejado afuera para gobernar, Alfonsín dijo: «el radicalismo no fue usado. Se autocolocó en esta posición. Nunca nadie le dijo «ustedes no pueden opinar». Probablemente el partido creyó que no señalar diferencias era lo mejor para el país. Pero a mí nadie me puede convencer de que acompañar decisiones que no son buenas para el país es lo mejor para el país. Y la UCR no reclamó el acuerdo programático. Es más, tendría que haber sido condición para el acuerdo del frente electoral. Teníamos el derecho y la obligación de tratar de evitar que cometieran errores. Y la única manera era opinar antes de que se tomaran las decisiones», precisó.
Ante la pregunta si el radicalismo intentará ir a internas con el PRO o acatará en este caso también la decisión de Macri de ser «el candidato natural», Alfonsín dijo que «Cuando los representados sienten que no los representan empiezan a exigir. Y esto pasará en la UCR. Los propios radicales de base exigirán comportamientos más representativos. Primero hay que discutir si se ratifica el acuerdo que se decidió en Gualeguaychú y en 2017. Ahora hay que ver si se vuelve a acordar para la elección de 2019», dijo.
Alfonsón dijo que los radicales de base quieren un candidato propio y se refirió al nombre de Martín Lousteau. «Yo quiero ser respetuoso porque Martín no ha dicho que quiere ser candidato. Me hacés una pregunta y no ponés la pregunta y parece que yo dije Lousteau va a ganar. Yo creo que el acuerdo se va a ratificar y creo que Lousteau y yo queremos que se amplíe Cambiemos. Esa era la mejor propuesta. Creo que Martín es un buen candidato para el partido. Me he sentido más acompañado por sus posiciones que por el radicalismo de mi propia provincia. El manifiesta sus discrepancias y elabora propuestas para enfrentar problemas de manera diferente a lo que lo hace el PRO», dijo, para agregar que cree que le ganaría a Macri en una interna. «Porque los resultados están a la vista de lo que hizo el PRO. Ya pasaron tres años. Mucha gente todavía quiere que Cambiemos le gane a Unidad Ciudadana. No quiere que vuelva Cristina y el instrumento que encuentra esa gente es Cambiemos», añadió.
«Ahora muy bien, pasaron tres años de gestión, los indicadores son iguales o peores que los de 2015 y si le damos la oportunidad en Cambiemos de votar a alguien que seguirá con estas políticas o de votar a alguien que va a tratar de mejorar los problemas y cambiar, seguramente votará al radicalismo. Claro, tendremos que persuadir a la sociedad de que lo podemos hacer. Si gana el radicalismo gobernará la UCR, no el PRO. Como hoy gobierna el PRO», precisó.
Para Alfonsín se trata de plantear las posiciones internas de manera transparente. El quiere que sus electores sepan qué pueden esperar de cada uno de los candidatos. «Que no sea algo para retener votos», remarca sobre las decisiones de los próximos meses, y advierte: «Y algunos en el PRO tienen temor de que puede ganar una alternativa en Cambiemos, porque si Martín le gana a Macri, gana la general. Y Lousteau puede ganar».
Consultado sobre la negativa de Macri a someterse a una interna, Alfonsín dijo que «Creerán que puede complicar sus chances electorales. Porque algunos pensarán que puede haber sorpresas y es preferible suponer que se va a ganar y para qué hacer la interna. Y es preferible creer que hay un candidato natural antes que enfrentar proyectos diferentes pero constructivos.»
Ante la consulta de si los radicales le temen a Macri, Alfonsín precisó: «Han salido algunos a decir que el candidato lo tiene que poner el PRO. ¿Por qué razón? Si hubo PASO en 2015. No hay candidatos naturales. La democracia es rendir cuentas y someterse a competencias».
Alfonsín resaltó las cualidades de Lousteau y las contrapuso a las de Macri. «Tres años de un gobierno radical serían muy distintos a lo que tenemos con el PRO. Las políticas aplicadas serían distintas, en una visión ideológica diferente. No injurio, no acuso a alguien que piensa distinto. Describo un hecho. La primera idea diferente es que nosotros creemos que los problemas de la Argentina no los resuelve el mercado solo; al contrario, los puede complicar, no porque el mercado sea malo, sino porque la función es generar riqueza y lo que mueve el mercado es el ánimo de lucro, pero una Nación no se construye solo con eso. Sin el Estado es muy difícil. Nosotros queremos un país industrializado, qué tipo de industria, qué tipo de crecimiento necesitamos. Esto no lo puede resolver el mercado. La diferencia que hay entre el PRO y la UCR es la que hay entre un partido pro mercado y uno social demócrata, más de centroizquierda, que cree en la economía como actividad importante y no debe ausentarse el Estado. No aprobaría la reforma laboral ni la reprivatización de las jubilaciones, cuidaría la industria nacional», agregó.
Al referirse a la alianza Cambiemos, dijo: «nosotros no ocultamos las diferencias. Cambiemos es un frente plural de fuerzas que piensan distinto. Dijimos que ese era un activo. Nos reunimos para aventar amenazas a valores fundamentales de la República. Durante los años del gobierno kirchnerista se registró un proceso de degradación de valores republicanos. Cambiemos se conformó para tratar de salvar la República y se garantizó la alternancia. Pero gobernar es mucho más que eso. Y ser radical es también pelear por la construcción de una sociedad justa y la distribución equitativa del ingreso. Y sin embargo nos olvidamos de todo eso. Nos olvidamos de las ideas. Y estos tres años el partido radical suspendió sus ideas. Fue casi un desierto de ideas».
Alfonsín resaltó su capacidad de hablar con todos. Dice que ve buenos dirigentes en las figuras de Massa, Filmus, Lifschitz, Stolbizer, Felipe Solá, entre otros. También Lavagna, con quien estuvo reunido días atrás en Cariló. «Hablamos de economía. Yo me reúno con todo el mundo, pero todo se interpreta en clave electoral. Me reúno con empresarios, con sindicatos, con peronistas. Yo no soy gorila. La verdad que me tienen cansado los gorilas.»
«Cuando hablo de los gorilas hablo de la dirigencia. Los políticos, los periodistas, los que influyen en las percepciones. Entonces el gorilismo me parece difícil de defender en la dirigencia. Habrá que dar un día la discusión de con quién se junta el radicalismo. Ojalá volvamos al bipartidismo, porque es más fácil consensuar, y es más fácil consensuar cuando un partido es previsible y no anda cambiando de ideología cada dos años. Espero que en el radicalismo dé esta discusión. Reunir en un frente fuerzas que piensan distinto no es lo más racional», cerró.

