
Mas de setenta comerciantes de la localidad se reunieron convocados a través de un grupo de whatsapp denominado «Comerciantes en alerta» en la plaza central de Realicó en reclamo de la presión fiscal y reglamentaria a la que se sienten sometidos por los intensos controles de inspectores de AFIP y del Ministerio de trabajo que señalan que “asiduamente se constituyen en la comunidad para llevar adelante los operativos”. También hubo reclamos hacia las autoridades del Centro de Industria y Comercio local por la falta de acompañamiento.
El martes cerca de las 21 horas comenzó a tomar forma la convocatoria cuando dueños y empleados de diversos rubros comerciales se fueron acercando hasta la plaza para dar testimonio de las situaciones que atraviesan cada vez que son visitados por los trabajadores de los organismos nacionales.
Hugo Mendoza, conocido dueño de un Maxi Kiosco, manifestó en líneas generales cual era la preocupación común y el motivo de agruparse en este punto de encuentro. Mendoza agregó que si bien el sector tiene una entidad representativa, en alusión al Centro de Empleados de Comercio, no todos eran asociados del mismo y participaban de las decisiones.
Entre quienes contaron cuáles son las experiencias que han atravesado, la titular de un comercio de ropa manifestó no estar en desacuerdo con los controles, pero si con las exigencias a corto plazo de la incorporación de elementos de alto valor imposibles de costear en momentos económicos muy crueles para el comercio.
Además Nancy Bazzani se refirió a los modos en que se desarrollan estos operativos «sentimos como una agresión, nos dicen que nos faltan cosas que está perfecto pero no nos dan un plazo para adquirirlos, vienen te controlan hasta cosas que son privadas y no te dan opción; en mi caso me falta el controlador fiscal, son $40.000 que tengo que juntar y no me dan un tiempo para ponernos al día de lo que nos falta, al igual con el tema de papeles, a veces a uno le falta algo por que no sabe, no veo bien que nos apuren y no nos den un plazo para regularizar».
Por su parte Delia de Bessone, dueña de un geriátrico local, manifestó su descontento y cuestionó el rol del municipio por «no defender al comercio local, vienen, atropellan, es una cosa de locos, y creo que el municipio debería al menos defendernos ante estas situaciones. En mi caso tuve que prescindir de una ayudante de cocina porque no me dan los números, y sino le tengo que cobrar $30.000 a cada abuelo, no se, es una situación difícil».
Del rubro gastronómico se vio la presencia de varios dueños de bares, restaurant, rotiserias, pizzerias y casa de comidas rápidas.
La protesta culminó con una concentración colectiva de todos los comerciantes y la charla entre ellos sobre las diversas circunstancias que atraviesan.
Fuente y foto: Infotecrealio.com

