
FOTO: difundida con autorización de Myriam Sánchez
El 11 de febrero pasado un joven de 19 años apareció sin vida en el patio de su vivienda. Estaba casi en posición fetal, con la cabeza apoyada en una pared. Al lado había una cuerda y el cuerpo, según la investigación judicial, tenía signos de ahorcamiento. Se descartó la presencia de terceras personas en el lugar y el forense fue categórico: «muerte por un fenómeno físico complejo, un suicidio». El pedido de explicaciones de una madre que perdió a un hijo.
Una serie de sucesos en las horas y días previos, hacen que Myriam Sánchez no crea en la teoría de un suicidio y pide que se le den mayores explicaciones. Su hijo Pablo, de 19 años, fue encontrado en el patio de su casa sin vida.
La investigación judicial fue caratulada, como es habitual hasta que se tienen definiciones, como “averiguación causal de muerte”. Ella se dedica a vender ropa y su hijo vendía zapatillas. Las compraban en Buenos Aries y las revendían en Santa Rosa.
Días previos al 11 de febrero, quiso cobrar una cuenta de 320 pesos a un hombre que le había comprado una camiseta de River. Entre idas y vueltas de audios de Whats App, convienen que ella con su hijo fueran a una casa del Fonavi 25. Con ellos dos había un amigo del adolescente de 19 años, hallado luego sin vida.
Fueron hasta el lugar, el hombre, según cuenta Myriam, manda a los dos jóvenes a comprar cervezas mientras conversa con ella.
“Al ratito mi hijo viene corriendo, el amigo también, detrás de una pedreada que les tiraban personas que los habían visto comprar las bebida. Al ver que pasaba eso, los quise ayudar, volví a mi auto y logro subir a mi hijo. Su amigo no pude saltar un tapial y salgo con el auto unas cuadras y llamo a la policía. Se supone que me iban a pagar y nos sacaron así”, relata. Minutos después, el joven que no pudo subir al auto, se comunica con ellos y cuenta que se encuentra bien.
Al otro día vuelve a producirse un diálogo con quien le debía pagar la camiseta y convienen que ese 11 de febrero, él se dirigirá a la vivienda de Myriam a cancelar la deuda, en el barrio Esperanza. El hombre llega, se pone a hablar con su hijo y se ponen a tomar cerveza en el frente de la casa. El pago no se produce. Cerca de las 21.30 ella carga la basura en el coche y se prepara para llevarla al contenedor del barrio Vial. El hombre le pide que lo acerque unas cuadras, con lo cual, los 3 suben al auto. Un Corsa de 3 puertas. Solo abre la del lado del volante.

Aquí el primer elemento de sospecha de Myriam. “Yo iba con la plata para todos lados. Cargué la cartera, donde tenía una billetera con la recaudación de la ropa y un monedero con el sencillo para todos los días”, explicó.
“El hombre va atrás, mi hijo en el asiento del acompañante y la cartera la coloco entre los dos asientos, sobre la palanca de cambios. Aprovechamos la salida para comprar cigarrillos. Dejamos la basura, se baja J y volvemos a la pollería por los puchos. Cuando me bajo a comprar, me doy cuenta de que no tengo la plata. Me la habían sacado cuando me bajé a dejar la basura. Le cuento a mi hijo y me pide que demos la vuelta y que vayamos a buscar a J, el único que podía habérsela llevado”, añade.
Myriam evitó que su hijo fuera por la billetera “porque el día anterior sin que nos haya pasado nada, cuando fueron a comprar cerveza, nos sacaron a piedrazos de ese barrio. No podía dejarlo ir, tenía miedo que le pasara algo. Iba a ir detrás de una persona a la que considerábamos que nos había robado. No podía dejarlo ir”.
“Llegamos a casa, revolvimos todo, y no encontramos la plata. Le dije que no fuera a ningún lado y me fui a dormir. Desde que quedé viuda, cuando Pablo tenía un año, tomo medicamentos para dormir. Él se quedó acá. A las 3 de la mañana me despierto y me encuentro con que el frente de mi casa está colmado de policías. Salgo a preguntar qué pasó y me dicen que alguien llamó al 101 porque vieron a 3 hombres peleando. Mi hijo no estaba”, cuenta.
Luego de ello, Pablo es hallado sin vida en el patio de la vivienda. “Lo encontré yo, apoyado en la pared. Dicen que se ahorcó pero no se puede ahorcar con esta cuerda del cordel”, dice y muestra una soga que no parece dar la altura para que se quite la vida una persona.
Lo que la madre cree. Myriam está convencida de que Pablo se fue a la casa de J a buscar la billetera con el dinero de la venta de ropa. También cree que la pelea frente a su casa tiene que ver con eso y que de allí su hijo resulta muerto.
Además, a esa altura tenía 3 perros, una pitbull pura y dos hijos de cruza: “Tuve que poner rejas y encerrarlos en el patio porque me habían hecho una exposición porque no dejaban pasar a nadie y podían morder a las personas. Por eso también digo que no puede ser que se hayan peleado acá sin antes dormir a los perros. Unos días después, la perra se murió en casa. Para mí los durmieron, los envenenaron”.

En un tramo de la entrevista con Plan B, muestra su casa y la habitación de su hijo: “un pibe que se piensa ahorcar no se lleva a la cama un fierro para defenderse de algo. Habíamos venido de comprar ropa y zapatillas, estuvimos comiendo y tomando cerveza, estuvimos festejando y ¿horas después me quieren hacer creer que ese chico alegre se suicidó?”, se preguntó.
Otro motivo de sospecha sobre la causa de muerte de su hijo lo halló al otro día: “estaba regando el patio y en un momento encuentro el monedero que me había desaparecido junto con la billetera y la plata ¿cómo hizo eso para aparecer ahí? Par mí, mi hijo fue a buscar la plata y encontró eso. Lo demás no lo sé, pero para mí lo mataron”

Gran parte de lo que se cuenta en esta nota ella lo denunció en la Seccional Primera la noche en que hallaron sin vida a Pablo. También le tomaron declaración judicial y sus dichos fueron tenidos en cuenta, pero la pericia los descarta al dar certeza de un suicidio.
Myriam insiste, espera una explicación que la convenza: “Yo quiero que investiguen, a mi hijo lo mataron”, afirmó.
El cuerpo. La madre contó esta mañana a este medio que “se lo llevaron el 11 de febrero y recién por la autopsia lo pudimos velar el 12. Vi el cuerpo y tenía el cráneo roto, el pómulo negro, la boca torcida y la nariz como quebrada. Para mí esos son signos de la paliza que le dieron”.
La causa. Plan B Noticias habló el fiscal Oscar Cazenave, quien afirmó que “entiendo el dolor de la madre, pero estamos ante un caso de suicidio. Yo estuve ahí ese día, la familia lo había descolgado y por eso dicen que estaba apoyado contra una pared. Estuvo también la policía científica, somos muy serios para trabajar. Si hay algo raro, trabajamos de otra manera. Entiendo el dolor pero no hay elementos como para decir que hubo terceras personas involucradas, ya está descartado prima facie”.
Por último dijo que la pericia del forense Juan Carlos Toulouse fue categórica: al ir al lugar del hecho, se estableció que la muerte fue por ahorcamiento. «Me da la sensación de que los golpes que tiene el cuerpo se producen en el momento de descolgarlo. La consecuencia del fallecimiento es un fenómeno físico complejo, un suicidio”, cerró el fiscal.


