
Hoy por la mañana, personal del Departamento de Ambiente de la Municipalidad de Santa Rosa trasladó nuevamente a los perros callejeros recogidos durante el pasado fin de semana, a la misma zona donde originariamente deambulaban.
En ese marco, el jefe del departamento Jorge Luis Marani, se refirió a la problemática en general de los perros sueltos en la vía pública y a los eventuales riesgos que muchas veces su comportamiento implica para los seres humanos y otros animales.
Primeramente, el profesional explicó que dada la realización durante el reciente fin de semana de dos eventos muy convocantes en los alrededores de la Plaza San Martín, como la Mini Maratón y la propia Maratón a Pampa Traviesa, se tomó la determinación desde la comuna de recoger un total de 14 perros callejeros que siempre deambulan por dicho sector, con el objetivo de minimizar el riesgo de que durante tales actividades, algún corredor, niño o persona del público sufriera mordeduras o tropiezos y golpes por consecuencia del cruce con dichos canes, como lamentablemente ha ocurrido en anteriores ediciones de dicho evento.
En ese marco, señaló que todos los animales levantados de la vía pública fueron llevados en guarda a los caniles del Departamento de Ambiente, donde se los alimentó y controló sanitariamente, para regresarlos en buenas condiciones nuevamente hoy a su lugar de origen.
Marani expresó además que la complejidad del tema de los perros sueltos sin dueño, o mal llamados comunitarios en la vía pública es muy grande. Es problema que divide mucho a la sociedad, y por eso hay quienes aplauden que se retire momentáneamente a los perros que vienen mostrando un comportamiento agresivo y han mordido a alguna persona de la vía pública, y quienes ven dicha acción como un acto de maltrato o desmesura hacia dichos animales.
En tal contexto señaló que el caso de los perros llamados comunitarios es difícil de abordar, dado que son animales que son alimentados esporádicamente por 2 o más personas, que aunque se tratan de velar por su salud, no se ocupan de los mismos como si fueran sus propias mascotas y no residen en sus domicilios, sino que deambulan libremente por distintos sectores de la ciudad, a veces provocando inconvenientes a los transeúntes, motociclistas o conductores de vehículos, o dañando bolsas de basura, o ensuciando veredas con sus excrementos , de lo cual nadie se hace cargo.
También explicó que dicha clase de perros por su etología, tienen en general un comportamiento de resguardar mucho su territorio, y ante algunos movimientos repentinos como el paso de una bici o moto por sus inmediaciones, la identifican como una amenaza y tarde o temprano muerden o ponen en riesgo a quien circula al tratar de esquivarlo.
Ante esos casos, Marani detalló que existe un protocolo que se sigue desde la comuna, que implica que ante una denuncia realizada por un perro que mordió o atacó a una persona, y no se logró identificar al dueño o poseedor de ese animal, se lo trata de recoger para llevarlo a los caniles municipales, para dejarlos algunos días en observación, y descartar que su comportamiento agresivo no tenga que ver con la problemática de la rabia, que es otro problema que a menudo se registra en casos aislados, sobre todo en sectores donde existe proliferación de animales hospedantes de dicha enfermedad como los murciélagos.
Por otro lado, argumentó “es entendible que haya muchas personas que se dediquen a proteger, alimentar y ayudar a los perros sin dueño que habitan distintos espacios públicos de la ciudad, pero en una sociedad moderna y organizada, no deberían existir los perros comunitarios, dado que se convierten en una especie de res nulius o cosa de nadie, tal como si fueran animales silvestres, cuando en realidad se trata de animales domésticos, de los que nadie se hace responsable cuando causan inconvenientes a los vecinos”.
En ese contexto, remarcó que es loable el trabajo que llevan adelante las entidades protectoras de animales de la ciudad, tratando de buscar un hogar y dueño responsable para algunos de los tantos perros sueltos que habitan no solo en el centro de la ciudad sino en todos los barrios, pero como esas acciones por si mismas no son suficientes para encausar la problemática de los perros sueltos en la vía pública, también se está trabajando en forma mancomunada entre el municipio y una de las protectoras, en lo que tiene que ver con el programa de castración de mascotas.
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