
La directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Chrsitine Lagarde, afirmó que subestimaron la crisis económica generada por el gobierno nacional y a la inflación no hay quien se anime a ponerle el cascabel.
Lagarde admitió en Washington que el FMI “subestimó la situación complicada de Argentina al inicio del programa con el FMI”, pero aclaró que tiene “esperanzas” sobre el futuro de la economía de nuestro país y que cree que, s el programa actual se sigue aplicando con “continuidad”, será exitoso para los argentinos.
En una charla organizada por el American Enterprise Institute Lagarde admitió las dificultades que enfrentó la economía argentina. “Fue una situación increíblemente complicada”, dijo y agregó que “varios actores –entre los que me incluyo—subestimamos la situación” cuando se comenzó a negociar el programa de financiamiento a nuestro país.
Señaló que hubo una “herencia muy dura” del gobierno anterior al de Mauricio Macri y que la inflación “fue mucho más resiliente de lo que habíamos pensado” y que controlarla “tomó mucho más tiempo de lo que habíamos anticipado”.
Sin embargo, afirmó que la economía “ha mejorado y continuará mejorando” y que tiene “esperanzas” de que si hay “una firme continuidad de la situación” y con “la masa monetaria como ancla” como hasta ahora, el programa “va a ser exitoso para los argentinos y la economía argentina”. Destacó, además, que ve a Macri “muy comprometido con el programa”, que implica un desembolso de unos 57.000 millones de dólares.
El directorio ejecutivo del FMI debe analizar ahora si otorga un nuevo tramo del préstamo por 5.400 millones. En los próximos días (aún no se conoce la fecha) los técnicos del organismo que el mes pasado estuvieron analizando los números en Buenos Aires, encabezados por Roberto Cardarelli, elevarán un informe (staff report) al directorio presidido por Lagarde para que de luz verde al nuevo desembolso.
Lagarde viajará a Japón y allí se reunirá con el ministro Nicolás Dujovne y el jefe del BCRA, Guido Sandleris, con quienes estuvo en abril durante la asamblea del FMI y el Banco Mundial en Washington.

