
El gobernador de San Luis Alberto Rodríguez Saá se acerca a una reelección al frente de la provincia al obtener el 45,48% de los votos en la compulsa de este domingo. Se impone por más de 10 puntos al senador nacional Claudio Poggi, quien relega al tercer lugar al exmandatario provincial Adolfo Rodríguez Saá.
En el marco de un masivo apagón que impactó en todo el territorio argentino y también en Uruguay, los puntanos asistieron a las urnas para elegir el futuro provincial, dirimido ente los Rodríguez Saá y Poggi.
El actual titular del ejecutivo provincial se impone por 45,48% y logra subsanar la batalla intestina al superar por casi 30 puntos a su hermano Adolfo Rodríguez Saá, candidato por la Alianza Juntos por la Gente, que obtiene el 18,44%.
Pese a las complicaciones que generó el apagón general, la Justicia Electoral de San Luis resolvió que no se extendiese el horario de votación.
Poco antes de las 21 horas, el expresidente Adolfo Rodríguez Saá se pronunció en su bunker ante sus votantes, reconoció la derrota y agradeció a quienes lo apoyaron y acompañaron en la carrera electoral. “El pueblo de San Luis ha hablado y es soberano. Ha sido una elección histórica. Reconozco el especial significado que tiene para la historia política. Siempre he creído en la democracia, en la libertad, en las oportunidades y en la voluntad de aprovecharlas”, dijo apenas tomó el micrófono.
“Es natural que esta noche nos sintamos un poco decepcionados, tristes, cansados”, prosiguió, «pero es porque hemos trabajado juntos por la provincia que nos necesita. Luchamos juntos tanto como pudimos, y aunque nos quedamos atrás somos hombres y mujeres de convicciones que seguiremos luchando por nuestras convicciones”.
Tras reconocer la derrota, sostuvo que “estoy profundamente agradecido a todos los que nos apoyaron con su voto y también a los que se decidieron por otra opción”.
Tensión
Desde 1983, Adolfo acumuló cinco gestiones y Alberto, tres. El único gobernador que ganó una elección provincial fuera de ellos fue Poggi. Todos serán rivales el domingo.
El pacto de alternancia entre los hermanos se rompió. La principal razón, la sucesión en 2019. Mientras Adolfo quería despedirse de la política con un mandato en la gobernación, Alberto pretendía su propia reelección. La disputa se trasladó al control del peronismo. Otros argumentos de la ruptura: para el albertismo, la relación con la Casa Rosada. Mientras el actual mandatario batallaba juicios para cobrar la deuda histórica por retención indebida de fondos coparticipables (en marzo, la Corte Suprema obligó Nación a un pago de $15.000 millones) y se bajaba de la foto del Pacto Fiscal, el senador garantizaba a Cambiemos apoyo a leyes clave en el Congreso. Del lado del senador, ven una puja en torno de “la forma de hacer política”. “Adolfo tiene una mirada más productivista industrial y Alberto de planes sociales”, dijeron desde su entorno.
Otro punto a tener en cuenta es que no hubo referencias nacionales en toda la campaña. Sin expresiones sobre la fórmula Fernández-Fernández, ni sobre la mudanza a Cambiemos de Pichetto, ni sobre los designios de la astillada Alternativa Federal. Los hermanos se refugiaron en la puntanidad y Poggi prefirió evitar la asociación con Mauricio Macri.
Intendencias
Los dirigentes albertistas que tomaron las riendas del partido tras el polémico congreso del 8 de febrero expulsaron del PJ a todos los integrantes del frente Juntos por la Gente que postula la fórmula Adolfo Rodríguez Saá-Marcelo Sosa. Un trazado que recuerda a lo que ocurrió el pasado domingo en Tucumán, aunque sin lazos de sangre en el NOA. Una de las claves que redondeó la victoria de Juan Manzur sobre su antecesor José Alperovich fue que el aparato partidario y la territorialidad jugaron a su favor. En este caso, la estructura del PJ puntano está con Alberto.
Pero, a diferencia del caso tucumano, Adolfo Rodríguez Saá tiene un vínculo más profundo, de décadas, con sus votantes, con varias gestiones en el lomo. Por ende, en su entorno confían en el éxito de una “campaña sin aparato”, en la decisión final del votante en el cuarto oscuro. De todos modos, los tres intendentes de mayor peso en la provincia están repartidos. El de Villa Mercedes, Mario Merlo, cerró filas con Adolfo. Por eso, el cierre de campaña del senador fue en ese municipio, al cual piensa volver pronto si da el batacazo. “Acá vine en 1983 después de ganar”, recordó nostálgico el también expresidente tras presentar ayer su libro “El Adolfo Sí Cumple” en una radio local.
Por su parte, en Merlo, el intendente Miguel Ángel “Rody” Flores, selló alianza con Alberto. En la capital, Enrique Ponce será candidato a vice de Poggi. En Merlo y Mercedes el domingo se renovarán las intendencias (entre otras tantas). La capital provincial tendrá municipales en noviembre.
“Poggi recorrió la provincia dos veces. Hizo un cara a cara, pero enfrente el enemigo es poderoso en estructura y en recursos. Será duro”, manifestaron en los cuarteles de Poggi, donde creen que el impacto negativo “de Macri influirá pero no es tan determinante”. En el espacio del exgobernador no ven con malos ojos un segundo puesto, a sabiendas de que el actual gobernador corre con ventaja. “Estamos ante un final de ciclo de los hermanos. El que pierda se va y si gana ‘el Alberto’ no tiene reelección”, sostuvieron. Un tercer puesto lo dejaría golpeado para el futuro. Pero con el segundo lugar quedará bien posicionado hacia 2023, precisa la nota de Ámbito Financiero.

