
El presidente de COSSPRA criticó el sistema implementado desde el gobierno nacional y dijo que el Sistema de Salud debería construirse de abajo hacia arriba, desde las provincias a la Nación. Cuestionó a la CUS y dijo que es muy difícil saber los costos de los medicamentos porque los laboratorios no abren sus números.
Martín Baccaro, presidente del Consejo de Obras y Servicios Sociales Provinciales de la República Argentina (COSSPRA), estuvo en Santa Rosa en el Encuentro de Obras Sociales Provinciales, organizado en conjunto con SEMPRE.
En diálogo con Plan Baccaro señaló que “el COSSPRA está integrado por las 24 obras sociales provinciales del país y nos reunimos en forma mensual. Esta vez estamos aquí porque se cumplen 50 años de la creación del SEMPRE, que es una de las instituciones fundadoras de COSSPRA”, dijo.
“Venimos a conversar un tema que es muy interesante para todos nosotros, que es la cobertura de los afiliados fuera de nuestras provincias, lo que llamamos convenios de reciprocidad. Las obras sociales nacionales tiene cobertura en todo el país y en nuestro caso la cobertura tenemos una cobertura muy amplia en cada provincia, pero nos cuesta a veces encontrar esa misma cobertura en provincias que están alejadas, eso lo resolvemos con los Convenios de Reciprocidad, que se basan en respetar el federalismo, la diversidad de las otras provincias, pensar en el afiliado y consensuar”, agregó.
“Por eso, esta reunión, además de festejar los 50 años de SEMPRE, es para resolver algunos problemas que siempre surgen, por eso trajimos los directivos de las obras sociales, y los equipos técnicos, abogados, contadores, responsables de prestaciones, que son los que llevan día a día estos convenios”, explicó.

—¿Qué mirada tiene del SEMPRE?
—El SEMPRE tiene algunas cosas que son muy de punta, sobre todo en lo que a sistemas e información se trata, además de un listado negativo de medicamentos que no deben ser cubierto, mientras que el resto de las obras sociales tiene un vademecun abierto, y se sigue gastando dinero en medicamentos que la ciencia dice que no sirve y a ese ejemplo, lo queremos copiar. Si hay algo que hacen las obras sociales provinciales es copiarse unas a otras, para llegar a un mejor camino sin entrar en pruebas y errores. La relación con el SEMPRE es muy fluida y el SEMPRE participa muy activamente en las reuniones de COSSPRA. Siempre estamos aprendiendo.
—Acá se conoció que a un colega una obras social no le reconocía un tratamiento que le había determinado un médico y estuvo casi dos meses y medio para que finalmente, la obra social madre, Galeno, le reconociera el tratamiento… ¿qué hay que hacer en estos casos?
—Es un problema muy grande que tenemos en el interior del país, los organismos de control funcionan en Buenos Aires y no siempre tienen conocimiento de lo que ocurre. Por lo tanto, debemos avanzar a un modelo en donde haya organismos de control reguladores locales, ya sean superintendencias regionales, provinciales o agencias provinciales de salud, donde el ciudadano pueda tener cerca la respuesta.
Algo similar nos pasa en Salta, donde la gente se queja de una obra social y la respuesta de la Superintendencia es que se puede cambiar de obra social, cuando en realidad tiene el poder de policía para sancionar a esa obra social. En el caso de las obras sociales provinciales, no nos escondemos y estamos en todos los lugares de la provincia, somos fáciles de encontrar y vivimos en las provincias.
—¿Las coberturas se garantizan o hay inconvenientes en las obras sociales provinciales?
—Siempre hay inconvenientes, decir que no, sería engañarnos. Para eso trabajamos, pero estando más accesibles los funcionarios, es probable que resuelvan más cerca de la gente.
—Entonces el sistema en algún lugar falla…
—El Sistema Nacional de Salud fracasó. Es una noticia que debería ser titular en todos los medios, pero hace muchos años que tenemos un sistema fracasado. Tenemos que construir un nuevo sistema de salud y estoy convencido que se tiene que construir desde las provincias, garantizando las provincias la regulación y prestación de cosas básicas, del primer y segundo nivel de atención que se pueden hacer en todos lados y dejar que la Nación resuelva solamente las cosas de altísimo costo, pero hoy se trabaja en la Cobertura Universal de Salud, en la CUS, en darle un carnet a cada ciudadano para referenciarlo a un centro de salud, algo que las provincias lo hacen habitualmente más allá de tener un carnet o no, la gente está referenciada al centro de salud más cercano.
—¿La CUS no es un ajuste a los derechos y prestaciones?
—No, creo que surge de un compromiso con la Organización Mundial de la Salud que propone que los países lleguen a determinados años con una cobertura universal y que disminuya el impacto en el gasto de bolsillo, pero el impacto del gasto de bolsillo, a la gente en general se le cobra diferencias, plus, algo que sucede en el interior y la CUS no viene a solucionar eso. Es una respuesta académica de laboratorio, con desconocimiento de una realidad que es diversa en cada provincia, por eso es fundamental que esta construcción de un proyecto de salud, sea de abajo para arriba, de cada localidad y provincia a partir de las necesidades del ciudadano y de ahí construir un modelo de salud.
—¿Los elevados costos de los medicamentos oncológicos, tiene que ver con las marcas patente o realmente son costosos?
—Nadie tiene información real sobre los costos de los medicamentos. Se puede hablar de precios, de altos precios. Hay una experiencia con la Hepatitis C en Inglaterra, que se largó a 80.000 euros y el costo era 1 euro. No digo que esa sea la misma proporción en todos los medicamentos, pero no lo sé, los laboratorios no abren sus números para que uno pueda ver los costos. Es muy difícil enumerar el costo de una investigación, si se investigó en serio, con tecnología propia, el costo será más alto que si te subvenciona el Estado, con costos más bajos. Hablar de costos de medicamento es muy difícil, por eso un modelo interesante es el modelo uruguayo, que cuenta con un Fondo Nacional de Recursos, que junta toda la compra de determinadas drogas y negocian precios, al ser el único comprador, si el precio no es accesible, no te compro. La mayoría, a veces, bajan los precios.
—¿Qué posición tiene la COSSPRA respecto al cannabis medicinal?
—Hay montones de cuestiones con el cannabis que la ley está fijando posición y nuestra postura es respetar la ley. Hay provincias que ya hay adhesiones a la ley y la cosa funciona y en otras no, en referencia a la epilepsia refractaria. También sabemos que pronto va avanzar la utilización del cannabis con respecto al dolor y ahí el requerimiento será mayor, por eso necesitamos contar con producción local, no hay necesidad de comprar a Estados Unidos una marca de aceite si se puede producir acá.


