
Una nueva toma de tierras se produjo este mediodía. Son 40 familias que no tienen una solución habitacional y se espera que con el correr de las horas se acerquen más.
Se trata de los terrenos municipales que están entre las calles Arriaga, Tello Norte y Victor Ortíz, esta última solo delimitada.
Los motivos y las realidades son iguales a las de las familias del asentamiento que se armó hace 2 semanas a la vera de la calle Gobernador Duval y llegan hasta el relleno sanitario de la ciudad, denominado «el nuevo Salitral». No hay dinero para pagar una alquiler, se vive de prestado y en muchos casos llegan a convivir hasta 3 nucleos familiares bajo un mismo techo.
Uno de los casos es el de Lili Tomaso, trabajadora de la economía popular y que junto a otras vecinas se organizaron para tomar estos terrenos. Son 10 hectáreas. Ella calcula que «pueden darle una solución de vivienda a 200 familias», dijo a Plan B Noticias.
«Hay una situación de superpoblación de viviendas. En una misma casa viven 3 núcleos familiares y en algunos casos más», dice y aclara que «no queremos que nos regalen nada, sino que nos den a pagarlo porque no se puede pagar más lo que están pidiendo de alquiler y vivir con nuestros hijos en esas condiciones».

Por otro lado planteó que quieren «que la Municipalidad reconozca la urbanización del lugar y que los diputados declaren la emergencia habitacional en Santa rosa».
En esos terrenos la empresa Jubete está tirando tierra que traen el cuenco que está cruzando la vía de acceso al barrio, al lado del ProCrear.
Para Lili «no es casual» y aseguró que los camiones «empezaron a entrar y a tirar tierra desde que se hizo la toma de los terrenos del nuevo salitral». «Les vamos a decir que se retiren porque va a vivir gente», dijo. Otros vecinos coinciden pero también señalan que el terreno tenía restos de arboles y residuos desde antes.
Mientras anota en su libreta los datos de las familias que llegaron hasta los terrenos «Queremos que nos diagramen un barrio y pagar los terrenos con una cuota accesible. Y con una clausula para que no venga después ningún vivo a querer vender los terrenos», aclaró.

Otro caso es el de Rubén. Changuea para pagar un alquiler porque con más de 60 años sigue sin poder acceder al derecho de tener un techo propio.
«Corto pasto. Pero no alcanza y es cada vez menos. Esperemos que salga todo bien», dice mientras se tapa con la bufanda del viento.
Esta noche las temperaturas invernales se harán sentir y ya Ruben se adelanta: «hay que ir a juntar leña para pasar la noche».

Carlos, otro de los vecinos que llegó para ocupar un terreno, changuea y vive en su casa con sus hijos, las parejas y los nietos. Son 7 personas que viven en una casa de 2 habitaciones. «Es muy dificil hoy para los jovenes pagar un alquiler, sin trabajo o con un sueldo que no alcanza», dijo.
«Veremos como podemos hacer para hacer una sacrificio y en vez de pagar un alquiler que lo inviertan en hacer una pequeña habitación con un baño como para solucionar lo esencial», relató.

Como se puede ver en el terreno hay cercos perimetrales que fueron colocados hace años por la empresa constructora que se encargaba de la obra de la Circunvalación.



