
Ricardo Cheli, abogado e integrante del Frente Ciudadano, envió a Plan B Noticias una nota de opinión, sobre el día después de los comicios del 11 de agosto.
Cheli criticó la actitud del presidente Mauricio Macri ante la derrota en las PASO y señaló que espera que en las próximas y definitivas elecciones, “se resignifique la memoria y sean muchos más los que elijan los candidatos que encarnan un Proyecto nacional, popular y latinoamericano”.
Textualmente escribió lo siguiente:
LA GRANDEZA DE LOS ARGENTINOS EXIGE RESIGNIFICAR LA MEMORIA
A la hora de exhibir y valorar la grandeza política y personal ayer pudimos observar dos imágenes bien definidas, por un lado el Presidente de la Nación Mauricio Macri, que no se hizo cargo de la derrota electoral y menos aún de los efectos que la misma disparó sobre los mercados que –supuestamente- su gobierno maneja y, por el otro, la mayoría de los políticos de la oposición y en especial de los ganadores en la contienda electoral que se pusieron a disposición para aportar sus ideas para salir de la crisis.
Pese a que existen muchas acepciones de grandeza, a la que nos estamos refiriendo es aquella que tiene que ver con la Patria Grande, la Patria, el pueblo, los pueblos, la comunidad y el bien común. A lo largo de nuestra historia Argentina y Latinoamericana han existido y existen, gestos notorios de esa grandeza. Nuestra historia encuentra innumerables gestos de grandeza, que limitaremos a la cita de nuestros próceres más significativos con lo fueran Manuel Belgrano, José de San Martín para nosotros los argentinos y Bolivar para los Latinoamericanos. No tan sólo por sus gestas militares que en el caso del cruce de los Andes es considerado una de las mayores hazañas de la historia militar universal. Sino también por su amplia visión política de liberación de su propia Patria y los pueblos hermanos. Son estas posturas de una visión abarcativa, signos y acciones de grandeza, como las de nuestros jóvenes héroes de Malvinas, que a su vez sirven para mostrar los valores con que se construyó nuestra Patria y de ejemplo para las generaciones que se sucedieron hasta nuestros días.
Trasladándonos más acá en el tiempo, cabe preguntarse si los avances que se habían logrado en el marco del Mercosur o en la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) no conllevan un gesto de grandeza de sus países y dirigentes que la integran, donde cada estado cediendo posiciones, perfilaron objetivos específicos al momento de su creación en 2008, entre otros, para fortalecer el “diálogo político” para asegurar la concertación e integración regional; así como la “cooperación económica y comercial” entre sus países miembros, según su Tratado Constitutivo. ¿A quién sirve esa grandeza? Ante todo al pueblo de cada nación, o sea a los pueblos de Latinoamérica. Los detractores de la misma, entre los que se destaca el hasta hoy el presidente de Argentina, que no sólo defeccionó ante la grave situación de la hora, sino que ya antes lo hizo ante el propio ex monarca español Juan Carlos de España, en el marco de los festejos por el bicentenario de la independencia argentina, expresando la supuesta angustia de nuestros patriotas que debieron tener al tomar la decisión de separarse de España, o con la política de sumisión ante el mismísimo presidente de Estados Unidos o ante el Fondo Monetario Internacional o con sus conductas omisivas y de ocultamiento frente a la desaparición del ARA San Juan y su 44 tripulantes.
Macri cuando asumió como presidente juró “desempeñar con lealtad y honestidad el cargo de Presidente de la Nación Argentina y observar y hacer observar con fidelidad la Constitución de la Nación Argentina…”. Mintió, como lo ha venido haciendo desde el mismo día que asumió la Presidencia, lo ratificó ayer y antes también, donde lo más inolvidable y contundente fueron las falacias en el debate con Scioli por Televisión y si por las dudas alguno no las vio o no las recuerda, cito el enlace de dicho debate del 15 de Noviembre de 2015 (https://youtu.be/H7Lnw-fk__k). Será muy sano que lo haga, para poder recordarlo para confrontarlo con la realidad de hoy.
Lo que nos ha ocurrido, aunque para algunos parezcan comparaciones odiosas, es como una grave inundación, o un terremoto y ante ello no podemos ser indiferentes y esperar un mayor desbarrancamiento de nuestro país. Ya nos pasó en diciembre del 2001 y primer semestre de 2002 con más de 40 asesinados en las acciones de protestas. No podemos darnos el lujo de no tener memoria y dejar la mayor o menor cuota de dignidad y grandeza, que tenemos cada uno de los habitantes de Argentina, nacionales o extranjeros, librada al azar de gobernantes que nos entregan y ultrajan. Tampoco rendirnos a esa fe-creencia mítica “salvadora” que nutre las mentes de muchos connacionales, que desatinadamente apela al imaginario que dice “Dios es Argentino” o que “La Argentina tiene riquezas interminables” o que “los argentinos estamos condenados al éxito” por sólo citar tres, a la que se suma, la más hipócrita, a la que recurren aquellos políticos gobernantes -cuando pretendiendo ser redimidos de sus culpas y gravísimos yerros, ligeramente afirman “la historia me absolverá”.
Lo que sí debemos asumir, como comunidad, es que debemos “ser” más que “parecer”, tener memoria y no repetir las historias trágicas, porque esta realidad de hoy lo es. Muchos de nuestros mejores literatos políticos han sostenido con notable acierto, que los argentinos como conjunto social, tenemos una vertiginosa capacidad de olvido de los hechos de nuestra historia política y nos sentenciamos a reincidir en los errores. Y así mientras debatimos sobre la necesidad de tener un proyecto o modelo de crecimiento sustentable, omitimos el compromiso de llevarlo adelante poniendo por delante mezquinas urgencias por sobre lo trascendente, optando al mismo tiempo por un plan de falacias incumplibles como hoy lamentablemente vemos ha sucedido en Argentina. Esa falta de memoria permite que la violencia, la destrucción, la pobreza y la muerte funcionen como hechos consumados e inevitables, sin eslabones con el pasado, y mientras eso se mantenga, se sostiene también la dificultad para asegurarnos que no se vuelva a repetir en el futuro.
Debemos apoderarnos de la idea que cada uno de los habitantes de nuestra patria, puede poner su grandeza a favor de un proyecto de crecimiento, dejando de lado sus miedos, sus vanidades y sus orgullos, tal como observo que ya lo han asumido miles de jóvenes que advirtieron esa falla social que nos penetra, entendiendo que lo colectivo vence al individualismo, que comunidad es unidad en lo común. Y a eso debemos apuntar tal como lo dispone la Constitución Nacional en el art.75 incisos 18 y 19 cuya lectura invita a reflexionar y preguntarse porqué no lo hemos cumplido, si allí está escrito como un verdadero proyecto de desarrollo prácticamente intacto desde 1953. Nos queda nuestra conciencia y la actitud concreta para lograrlo, el destino es nuestro y nadie vendrá a salvarnos si no lo hacemos nosotros.
Así fue entendido por la gran mayoría del pueblo en las elecciones primarias del domingo, convencidos que la única salida es organizativa y es colectiva, que es el camino que nos lleva a las fuentes de la reconstrucción de la comunidad organizada y en base a un proyecto de país que incluya a todos y rechace la restauración periódica de un modelo liberal de dependencia que siempre dejó a millones de excluidos en un país destruido estructuralmente. Ojalá en la próximas y definitivas elecciones, se resignifique la memoria y sean muchos más los que elijan los candidatos que encarnan un Proyecto nacional, popular y latinoamericano.
*Ricardo Víctor CHELI
Foto: Elchubut.com

