
Detenida casi 4 meses, fue torturada en centros clandestinos de detención que operaron en Santa Rosa. La Universidad Nacional de La Pampa quemó su título mientras estaba presa. La denuncia contra ella y cientos de militantes, se hizo por primera vez en democracia.
La ex embajadora itinerante de Argentina, hija del ex gobernador José Aquiles Regazzoli, estuvo 100 días, desde el 24 de marzo de 1976, detenida entre la Seccional Primera y el edificio que hoy se conoce como Accidentología, en Río Negro y Raúl B Díaz de Santa Rosa.
“Me es muy difícil decir la sensación que uno tiene luego de que se ha hecho justicia porque justicia lenta no es justicia. Declaré en el Subzona I 5 horas y en el Subzona II otras 5 horas y me hizo muy mal por remover todo lo que pasamos y recordar a los compañeros que no están. Tanto es así que el cardiólogo me recomendó que no fuera. Tengo una válvula puesta después de corazón luego de una operación muy bien, pero no tenía ganas de volver a verle la cara a ninguno de estos represores”, indicó.
– ¿Qué te pareció la sentencia?
– Tendría que haber cerrado antes y más fuerte, cuántos años pasaron paseando por las calles y con domiciliaria, te los encontrabas en todos lados. Debo haber sido una de las mujeres que más sufrió…
– ¿Están todos los que tienen que estar?
– Hay algunos que faltan pero están muertos, como el capitán Amarante, Iriart nunca supe porque íbamos a hacer una teleconferencia y no se hizo. Hoy resulta que Iriart años después del primer juicio, siguió vivito y coleando. Y faltan los civiles… pero que los juzgue Dios
A mí me dejaron desangrando y para que me muriera, tapada por un mandril. Un sargento le fue a decir a mi mamá para que hiciera algo. Me sacó de ahí el obispo Arana… cuando Dardo cuenta lo que pasó, era una habitación que estaba a 10 metros de los represores, venia un tipo con una ametralladora para ir al baño y lo hacían una vez al día.
Era un asco, hacíamos las necesidades en bolsa, venían y nos requisaban. Me sacaron el Martín Fierro, la Biblia, y me rompieron todo lo que iba escribiendo sobre lo que nos estaba pasando.
– ¿Qué pasó luego de la detención en lo que hoy es Accidentología?
– Volví a la Primera sola y recién me legalizan el 1 de julio de 1976 cuando me pasan a la Colonia Penal. Fui la única mujer apresada ahí. Luego me enviaron Devoto. A mi padre le dieron recién un arresto domiciliario para el 17 de octubre cuando vino Videla. En noviembre a él le dan la libertad y 10 días después a mí. Con mi decreto estaba Nelson Nicoletti, pero Nelson no estaba en Devoto, estaba en Rawson. En código le pude avisar a Blasich (su ex marido, padre de sus hijos) para que le avisara a la familia de Nicoletti para que lo fueran a buscar porque era común que cuando salieran, como tenían que atravesar un campo, inventaban una rebelión, un ataque y los mataron. Lograron que el juez federal se instalara allá en Rawson y por suerte pudimos salir
– ¿Quién te denunció?
– Bueno, quién no me denuncia, la denuncia venía de antes, Marín, Aragonés, una persona que no está y que nunca pude entender por qué lo h izo, que fue Telleriarte, del Blanco, María Elena Torales, que ahora está muy mal de salud. A las personas las juzgan los hombres y también las juzga Dios, tendrán que dar cuenta también ante dios. era un compilado de punching ball contra Regazzoli y contra mí. Militancia siempre tuve, en la universidad, acompañe la provincialización, acompañe a los obreros en la huelga salinera, siempre estuve comprometida con lo verdaderamente democrático y era profesora de la universidad
– No fueron unos locos aislados…
– Estaban persiguiendo una forma de pensar el país, el pensamiento de esa época ha llegado hasta hoy porque el proceso dividió a la Argentina. Y La Pampa no fue una isla, el primer día en una población chica como esta hubo 2 mil detenidos. Además fue un lugar de tránsito, yo que estuve más de 100 días en un calabozo, veía que iban y venían detenidos y cuando compartíamos el baño, preguntaba de dónde venían y eran personas en tránsito que no sé dónde fueron a parar después de ese paso por acá.
– Te cruzabas a tus denunciantes en democracia ¿alguna vez hubo una charla, algún pedido de disculpas?
– No hubo pedido de disculpas, no hubo charlas, lo que pasa es que recuperar la democracia era todo y cuando uno es una persona comprometida se espera el momento como el del juicio para decir y hablar. Con Aragonés me crucé en una campaña, cuando fui elegida convencional constituyente. Después de esa elección me dijo ‘las trampas que te hicimos ahora y antes y algún día vamos a hablar’. Pero nunca hablamos, cuando la gente es miserable, es miserable, no le importó que tuviera 4 hijos, a Blasich lo echaron del Banco Hipotecario (después por el apoyo de sus compañeros, recuperó el trabajo). Mientras a mí la universidad quemó mi título, la colación de grado era el 25 mayo y estaba presa.
Entraron a culatazo a mi casa a las 4 de la mañana, estaban mis 4 hijos y mi sobrina que ese día estaba durmiendo en casa. Fue terrible
– Cómo se hace para seguir, ya que te los cruzabas en todos lados…
– Hice fuertes ejercicios de perdón porque uno no puede vivir rompiéndose las venas todos los días, después murió mi papa, luego mi mamá en un accidente.
– ¿Cómo fue estar en el gobierno de Menem cuando indultó a los responsables de la dictadura militar?
– El presidente puede indultar y es el que pensó que había que hacer una reconciliación nacional… a mi cuando lo indultó al Almirante Rojas de me hizo un nudo porque mi papa estuvo 22 veces presos por el plan CONINTES (Plan represivo aplicado en Argentina, creado secretamente el 14 de noviembre de 1.958 y que rigió hasta el 1 de agosto de 1.961). Lo hablé, fui la única funcionaria que le dijo algo y tiempo después renuncié de manera indeclinable
– Por qué no volviste a La Pampa luego de tu exilio en EEUU
– Yo me vine a La Pampa pero Marín me echó, me dijo que acá no me quería. Le pedí trabajo en Casa de La Pampa en Buenos Aires y tampoco me lo dio porque me dijo que yo tenía vuelo propio… después, pude trabajar con el maestro Vicente Saadi. Ahí estuve y ahí empecé. Cuando Menem se presenta, mi papá fue de los lanzadores de él en Cosquin. Yo me aparecía con los botones prendedores de Menem y mis amigas me decían, salí loca, sacate eso. Y acá le ganamos, no le creía nadie
– Después Marín se acomodó con Menem…
Los gastos siempre se acomodan. Marín se acomodó siempre.
Entrevista: Uno por Semana – LU 100

