
Ayer, en más de una oportunidad, la vicepresidenta de la Cámara de Diputados de La Pampa se quejó ante sus pares porque no fue invitada a la reunión en la que el gobernador electo, Sergio Ziliotto, presentó su ley de ministerios a los jefes de bancadas en la provincia.
Alicia Mayoral comenzó la reunión del plenario de comisiones resaltando que no había sido invitada al encuentro, pero de todas maneras, asumió su rol oficialista y la condujo con el objetivo de obtener el aval para que sea sancionado el nuevo organigrama ministerial.
Al escuchar a los y las legisladoras de ambos lados, oficialismo y oposición, volvió a introducir el reproche: “no estuve en la reunión pero veo que fue muy fructífera”, soltó en una oportunidad. En otra, cuando la radical Marcela Coli pretendía que le respondieran sobre la cuantía de la deuda de Nación con la provincia, dijo que “no estuve pero entiendo que ese tema se discutirá más adelante”.

En el medio, el presidente de bloque, Espartaco Marín y el presidente de la Comisión de Hacienda, Roberto Robledo, intervinieron para dejar en claro que la radical estaba mezclando y confundiendo los temas, ya que lo que se trataba era la modificación de un organigrama ministerial y nada tenía que ver con partidas presupuestarias o demandas a la Nación.
La discusión se desvió por ese lado y los reproches internos pasaron a segundo plano, pero fue advertido por los y las presentes. En cada ocasión que la vicepresidenta primera de la Legislatura recordó la falta de convite, hubo miradas cruzadas entre asesores y funcionarios del peronismo.
¿Es el principio? La diferencia de ayer puede ser el anticipo de la discusión que se viene para la nueva composición de la Cámara de Diputados de La Pampa, donde la gran mayoría de los y las legisladoras dejan su banca, pero los principales del peronismo, han renovado: Mayoral, Marín, Robledo están entre ellos.
Luego de que los pliegos personales sean aprobados, comenzará la definición oficial de las autoridades del Legislativo Provincial y de la bancada oficialista. Los tres principales cargos, viecegobenador y presidente, vicepresidente del cuerpo y titular del PJ, son ejercidos por Mariano Fernández, Alicia Mayoral y Espartaco Marín. Los tres, seguirán en funciones por 4 años más. Pero lo que no está claro es si Mayoral y Marín seguirán en el mismo lugar de conducción.
En las últimas semanas varios rumores recorrieron los pasillos legislativos. Entre ellos, el de una riña intestina por lo que significa el ejercicio del poder en el edificio de la calle Corrientes. Y se producirían cambios.
Mariano Fernández se ganó su lugar en las urnas al integrar la fórmula que encabezó Sergio Ziliotto y aplastó a la de Cambiemos en la elección de gobernador y vice. En cambio, esa votación a los otros dos protagonistas de la discusión, les sirvió para renovar la banca, más no, el lugar de conducción que cada uno tiene.

Cuando todo indicaba que Mayoral repetiría, un movimiento de piezas ha puesto en dudas esa certeza. Y ocurre porque la discusión viene de más abajo, por la conducción de bloque. Si Espartaco Marín obtiene el respaldo para continuar, pocos dudan que la actual vicepresidenta tenga inconvenientes para mantener su lugar. Pero si a Marín le discuten el rol de mandamás del PJ, como se prevé y dónde aparecen los nombres de Julio “Tato” González y Oscar Zanoli, habría un corrimiento.
Un acuerdo palaciego, cuyas probabilidades crecen día a día, indica que al ser desplazado de la conducción del bloque, Espartaco Marín sería promocionado a la vicepresidencia de la Cámara de Diputados de La Pampa. Y si eso ocurre, además de un movimiento de piezas en el tablero interno del peronismo, se producirá uno de carácter institucional: no habrá mujeres en la escala sucesoria gubernamental.

