
El cosecretario general de la CGT, Héctor Daer, rechazó de forma «absoluta» a partir de su «insuficiencia» y «la realidad económica de los sectores más vulnerables», el nuevo salario mínimo de 16.875 pesos, en tres tramos, que laudó la Secretaría de Trabajo, y convocó a los argentinos a modificar «el modelo económico en octubre».
Las cámaras empresarias de todas las actividades ofrecieron una mejora del 25 por ciento en un tramo desde agosto y otro 5 por ciento en noviembre, según consignó Infogremiales. La propuesta fue rechazada por la CGT y las dos CTA, y el ministro de Producción y Trabajo, Dante Sica, laudó según sus facultades y fijó el nuevo mínimo en 16.875 pesos.
El encuentro del Consejo del Empleo, la Productividad y el Salario Mínimo, Vital y Móvil, se realizó el viernes en la mañana con los primeros planteos y finalizó en horas de la tarde sin acuerdo.
La reunión anual del organismo tripartito, que determina el ingreso mínimo para el personal no encuadrado en los convenios colectivos y los beneficiarios de prestaciones por desempleo y planes sociales, concluyó en «un rotundo fracaso» ante las disímiles posiciones, según coincidieron en señalar los dirigentes sindicales de la CGT.
A la salida del conclave, Daer dijo que la propuesta empresarial «no generó satisfacción» y que las centrales obreras habían pedido «un mínimo idéntico al valor de la canasta básica» hoy cerca de los 32 mil pesos. «Tiene una lógica muy clara recomponer el básico, que es el ingreso inicial de todos los argentinos. Tanto las cámaras como el gobierno señalaron la imposibilidad de acceder a eso», manifestó el dirigente sindical.
«Hubo una devaluación del 200 por ciento, lo que tiene impacto real y concreto sobre los alimentos y consumos sensibles de los sectores más vulnerables. En el resto del mundo se toma el 60 por ciento del promedio salarial, que ronda los 30 mil pesos. Además, el gobierno decidió que el ingreso mínimo no sea acumulativo», precisó.
El cegetista dijo que «no se acordó tampoco una actualización del mínimo por cláusula gatillo»; convocó a modificar «el modelo económico en octubre» para recuperar «los ingresos y construir un país diferente» y descartó la posibilidad de que la Central convoque a medidas de fuerza ante «la proximidad de la elección presidencial».
«La inestabilidad y vulnerabilidad de estos días es un termómetro de la situación. La gente ya se expresó con su repudio electoral. El 70 por ciento total de los argentinos rechazaron la política económica oficial. Ahora hay que pedirle al Ejecutivo que gobierne y que trate de no hacer sufrir a los sectores más vulnerables», concluyó.

