
El periodista Javier Urban, envió una nota a la sección Libertad Expresión de este medio donde advierte: “la ligazón entre la devaluación con fines sancionatorios del presidente Macri porque los argentinos no lo votaron, con la embestida contra las provincias con sus hipócritas medidas aliviadoras frente al tendal de nuevos pobres que la misma genera paralelamente al enriquecimiento de funcionarios y sojeros”.
Textualmente la nota del periodista dice lo siguiente:
DE NO CREER, AUNQUE DE ESPERAR
A decir verdad nunca me entusiasmó demasiado como slogan o compromiso de campaña, habitualmente utilizado en las elecciones por los candidatos a legisladores nacionales, el manifestar que se comprometen a defender los derechos de La Pampa o de nuestra provincia, como estilan decir. Y no es solamente por la obvia promesa, no sería recomendable decir lo contrario, naturalmente, sino porque los derechos de nuestra provincia nunca deberían considerarse vulnerados cuando se apliquen políticas que beneficien al conjunto de la sociedad, porque en ese caso siempre beneficiarán en mayor o menor medida a La Pampa.
Digo que no me entusiasma ese slogan porque no sería extraño que haya ocasiones en la que La Pampa tuviera que resignar alguna cuestión en beneficio de los intereses de la patria en su conjunto, y alguno podría demandar que permitiendo tal cosa no se esté defendiendo algún derecho de La Pampa. Vale aclarar hay provincias que son más pobres que otras y es justo que a las que más tienen de alguna manera directa o indirecta se les quite para satisfacer un mínimo común entre todas las provincias. Eso no estaría nada mal, porque argentinos somos todos.
Pero este gobierno de Mauricio Macri que tan huérfanos nos dejó de acompañamiento nacional y cuyo desprecio quedó de manifiesto en muchas cuestiones, pero más patéticamente en su negativa a seguir sosteniendo los envíos regulares de fondo para la construcción de viviendas porque en La Pampa no hay villas de emergencia, o sea, no habrá más casas sociales hasta tanto no haya villas de emergencia en nuestra provincia. Este gobierno de Macri, decía, ahora se las quiere dar de popular en la toma de algunas medidas con el afán de recuperar algunos puntos tras su catastrófica derrota en las PASO. Y para eso no se le ha ocurrido nada mejor que hacerse el generoso con los recursos que no le pertenecen, que son de las provincias.
Veamos, para congraciarse con el electorado, sobretodo de la clase media, porque alguien que vive en la indigencia no tiene auto, por ejemplo, y en nada lo beneficiará directamente el congelamiento en el precio de los combustibles…para congraciarse con el electorado decía, toma medidas que suenan lindo en algún sentido, pero que las solventará con fondos que les retaceará a las administraciones provinciales, por ende también a la de La Pampa.
Justamente en la semana en la que el gobierno de Carlos Verna, para dar cumplimiento a su compromiso de que en La Pampa el sueldo de los trabajadores no perderá ante la inflación, no tuvo ningún prurito en acordar un aumento en paritarias (palabra que el gobierno de Macri desconoce) con los trabajadores estatales del 13% de acá a fin de año, y, por más que sabe que con la suba del dólar de los últimos días, su traslado a precios hará que la inflación se desboque, también dispuso de dos cláusulas gatillo para corregir los desfasajes que se temen. Justo en esta semana, Macri hizo anuncios electorales y con ellos, le aplica la tijera a los ingresos provinciales recortándolos en mil millones.
Por mes, nuestra provincia percibe aproximadamente -dependiendo de la recaudación- unos 3 mil millones de pesos de coparticipación, y con el inconsulto paquete de medidas impositivas que lanzó la Casa Rosada, se le quitarán de acá a diciembre entre 750 millones y 1000 millones de pesos por menos recaudación y distribución de la coparticipación federal. Y esto es así porque las bajas del IVA a alimentos y, sobre todo para La Pampa, la suba de los mínimos no imponibles a Ganancias, merman la recaudación de impuestos, que en parte se distribuyen en las provincias, generando un impacto más que significativo. Además La Pampa, por más que Macri no la considere así, es una provincia productora de petróleo y como tal perderá un ingreso en concepto de regalías de 299 millones de pesos ante el congelamiento del precio de los combustibles.
Ahora bien, hacer mención a las consecuencias que las medidas pretendidamente populares de Macri acarrearán injustamente al Estado provincial, no significa para nada que esté en contra de estas medidas que en algún sentido pueden obrar de reparadoras para la desesperante situación de mucha gente… aunque proviniendo de quien proviene es natural que generen dudas los eventuales beneficios a los más urgenciados.
Es cierto que ni por asomo se le descontará el IVA a la totalidad de los productos de la canasta familiar, que sería lo atinente en este crítico momento, pero no por eso deja de ser para celebrar que se le quite por lo menos a algunos productos, porque de entre ellos, algunos son esenciales.
Sería lo esperable que se desdolarizara el precio de los combustibles, pero con lo insuficientes que son en su mayoría los salarios, no está mal que se controlen sus precios o que se los congele directamente.
Es plausible que se eleve el mínimo no imponible de ganancias, porque si se pretende que los salarios tengan algún poder adquisitivo, se espera que en mucho se los eleve, en procura de empardar lo más posible la carrera contra la inflación…
Pero el tema está en quién paga los costos de todas esas medidas que, insisto, al menos en los títulos parecen convincentes. Y ahí es donde es lógico que los gobernadores, todos, hayan puesto el grito en el cielo y 13 de ellos hayan iniciado una demanda judicial. Porque tomando esas medidas que afectan los fondos coparticipables, las mismas se estarán instrumentando con plata de las provincias y no del tesoro nacional, no con la plata que administra Macri que es quien supuestamente se beneficiará con los dividendos electorales que las mismas puedan otorgar.
Por eso es que Verna y sus pares reclaman enérgicamente un fondo compensador de esos saqueos a las finanzas de las provincias. Si Macri tiene intenciones populistas, debe cargar con sus costos, es natural.
Pero Macri es Macri. Es Macri y sus amigos. Es Macri, sus intereses y los intereses de sus amigos. Porque ¿qué debería hacer Macri para instrumentar esas medidas que verdaderamente podrían traer un alivio a la gente más necesitada? eh…ir en contra de lo que es su biblia. No eliminar impuestos sino aplicárselos a los que más tienen y más han ganado durante su gestión para después redistribuirlos, por ejemplo en formato de compensación a los gobiernos provinciales a los que les talará la coparticipación.
Porque es aberrante que, por ejemplo, con la disparada que pego el dólar aquel lunes post elecciones, el ahora ex ministro de hacienda Dujovne ganase $43.808.000; el jefe de los espías, el titular de la Agencia Federal de Inteligencia, Gustavo Arribas ganase $45.584.000; el presidente del Banco Central, Guido Sanderlis ganase más de dos millones de pesos; la ministra de seguridad Patricia Bullrich ganase casi tres millones de pesos; el actual titular de la AFIP, Leandro Cuccioli, ganase más de 3 millones y medio de pesos; y que la titular de la Oficina Anticorrupción, Laura Alonso, responsable de aprobar las declaraciones juradas de todos los funcionarios mencionados, ganase un millón doscientos mil pesos. Ganancias todas sobre patrimonios de 220 millones de pesos en el caso de Dujovne, 245 millones en el caso de Arribas y todos con más o menos lo mismo…ah y me olvidaba del presidente.
Mauricio con la estampida del dólar que dejó que ocurriera, para aleccionarnos porque no lo habíamos votado a él, obtuvo una ganancia de 4 millones 717 mil 181 pesos.
¿Y saben qué? Con la suba del dólar, los productores de soja, los integrantes de la oligarquía sojo-vacuna, obtuvieron una ganancia de 15 mil millones de pesos. Da escalofríos ¿no? Pero Macri, salió a tranquilizarlos. Los de la sociedad rural fueron, le golpearon la puerta de la Rosada y lo apretaron. Macri, sonriente, les aseguró que no habrá más retenciones para ellos.
Lo aberrante es que mientras estos históricamente beneficiados con cada desastre que sufrimos los argentinos se enriquecieron del modo en el que lo hicieron otra vez, con esta nueva devaluación, la pobreza pasó del 34% al 37%. O sea que, mientras los funcionarios del gobierno y los sojeros básicamente, festejan en sus fueron íntimo (los hipócritas ponen cara de preocupación en los medios) porque crece su (en cualquier caso) mal habida riqueza, en la Argentina ya hay más de 16 millones de pobres.
Y lo que no se puede admitir ni tolerar: mientras Macri quiere rehabilitarse electoralmente y ahora parece que descubrió que hay pobres, a los que quiere ayudar con algunas medidas aliviadoras, decide que los sojeros no paguen retenciones y que de esas medidas se hagan cargo los gobiernos provinciales. Es de no creer, aunque sí de esperar.
Por otro lado, puede ser que algunos sino muchos de los que hicieron esa marcha cuyo número, sin ser demasiado importante, fue mayor al esperado en Plaza de Mayo, lo que volvió a poner eufórico a Macri. Seguramente algunos de los que marcharon en Buenos Aires y algunos de los que se movilizaron también en la plaza San Martin en Santa Rosa, desconocía el monto millonario con el que se alzaron esos funcionarios de Macri y el propio presidente solamente con esa devaluación…ahora, ni Josefina Díaz, ni Maximiliano Alliaga, ni el Poli Altolaguirre, ni Miguel Solé, podrán decir que ellos no sabían que mientras sus defendidos se enriquecían tan aceleradamente a 16 millones subía la cantidad de pobres en el país. Tan hipócritas como aquellos personajes, ellos dicen que lo que “no se puede volver a la Argentina de los bolsos de López”.
Siempre fue falso su discurso anticorrupción y mucho más falso todavía su discurso republicanista. Porque eso sumado a “nos van a sacar muertos de la Rosada”, u organizar una marcha en defensa de la democracia porque no te gustó el resultado de una elección, son oxímoros que siempre hicieron a la impronta del macrismo.
Son dislates similares a pretender descalificar a una candidata a vicepresidenta porque está procesada, en un momento histórico donde el presidente por lo menos avala que se actúe en contra del estado de derecho, tiempos donde la presunción de inocencia parece no existir. Y al mismo se defiende a un presidente que pretende ser reelecto con más de 400 causas judiciales, como “estafa y asociación ilícita”, “abuso de autoridad y violación de deberes de funcionario público”, “enriquecimiento ilícito”, “falsificación de documentos públicos”, “amenazas y abandono de personas”, en su contra.
Garcas, hipócritas y fanfarrones, los llamó Grabois, y no les queda mal el sayo.

