
Esta mañana comenzó a deliberar la Asamblea del 2° Foro Interprovincial por la Tierra y la Vivienda digna con participación de militantes de barrios populares, comunidades, y organizaciones sociales, entre otros.
Como lo dice el mismo nombre del encuentro, el debate giró en torno al derecho humano al acceso de la tierra y a un techo propio.
El Foro se desarolló en el espacio del Desayunador de Villa Germinal, organización comunitaria que ya tiene más de 15 años de construcción en ese barrio.
Al respecto, Miki Fiol, referente de ese espacio, adelantó que el Foro surgió por dos caminos: “nosotros estamos trabajando pensando en llevar adelante un Bachillerato Popular desde principio de año y a partir de las tomas que se produjeron en los últimos meses, surgió una actividad de pensamiento de hacer un taller para nutrirnos de información sobre esto, y nos cruzamos con la gente de Chakra Raíz, que ya forma parte del Foro y cruzamos ideas y terminamos organizando este segundo encuentro”.

“La idea es que se pueda dar un espaldarazo a las tomas. La gente resolviendo sus problemas por sus propios medios. Para eso tiene que servir, para apoyar a todas las familias que están en los asentamientos”, dijo en diálogos con Plan B Noticias.
Acceso a la tierra y la vivienda: “Hay que resolver la situación ya”
Participan referentes como Lila Calderón, referente de la Mesa Nacional de Barrios Populares y de CTEP, que se conformó con vecinas y vecinos de estas barriadas y consiguió que en 2018 se sacara una ley que regularice dominialmente las casas de las villas, además los protege ante un eventual intento de desalojo, y que se materializó en el Registro Nacional de Barrios Populares (RENABAP).
Sobre esto expuso esta tarde en la comisión de Acceso a la tierra como derecho humano. Diferencias entre ocupación y usurpación. Lucha y resistencia. RENABAP.
Calderón es del Barrio Obreros de Cipolleti, barrio en el que se ganó la expropiación para las familias luego de varios años de lucha. «Venimos a que las y los compañeros conozcan ampliamente lo que se está discutiendo a nivel nacional respecto a los barrios populares, que fueron incluidos en el RENABAP», contó. Forman parte del RENABAP la comunidad Chakra Raíz de Toay, y otro barrio de la localidad de 25 de Mayo.
“Tienen que haber en municipios y provincias políticas de tierra que incluyan a los vecinos”
La toma de la tierra donde habitan las familias Chakra Raíz está judicializada. El abogado representante de la comunidad, Ivan Alarcón, planteó que «todavía no se realizó la primera audiencia, ya que está suspendida la orden de desalojo por aplicación de la ley, ahí está la tacha de in constitucionalidad, y la jueza pide como medida que se informe si hay algún convenio entre el gobierno municipal, provincial y nacional, para expropiar ponerle un precio a la tierra, algo que está totalmente fuera del proceso de desalojo, y ahora estamos a la espera de la respuesta que sabemos va a ser negativa, pero la idea es ir construyendo elementos para que el día que haya que decidir sea a favor de la tenencia de la tierra y la constitucionalidad del artículo que suspende el desalojo», adelantó.
Alarcón, junto a Eleonora Cordero, aportaron desde la perspectiva legal en la Comisión de Legalidades: Derecho humano a una vivienda digna.
También fue convocado el arquitecto Nicolas Milani, integrante del Espacio Latinoamericano de Arquitectura Comunitaria, un encuentro que se realiza en el continente y que viene discutiendo el hábitat popular. «Es algo paradigmático a nivel nacional, porque en época donde los movimientos sociales tratan de sostener las ollas populares, los comedores, bajo la crisis económica, escuchar que hay tomas de tierras es alentador», dijo el profesional.
Milani contó sobre su trabajo sobre las diversas experiencias de las que participó en torno a la organización popular para la construcción de barriadas, en la comisión ¿Que es una vivienda digna? Hábitat y buen vivir. Distribución de la tierra, uso, urbanidades.»Venimos discutiendo la producción social del hábitat. La que no produce el Estado ni el mercado. Sino las que producen los pueblos organizados que desarrollan unidades habitacionales o barriadas, con experiencias muy importantes en distintos países», contó.
Al finalizar el trabajo en comisión, la asamblea de las organizaciones emitió un documento de conclusión en el que resaltan que «el derecho a la tierra es de todas las personas, sin el cual no se pueden realizar ni garantizar los derechos humanos fundamentales ya adquiridos como la soberanía alimentaria, la igualdad de género, los espacios comunitarios para la diversidad cultural y la utilidad colectiva de la tierra. La tierra no es una mercancía es un derecho».

