
Este domingo se desarrolló el «Festival por la memoria» en Plaza San Martín, a 43 años del secuestro de las y los estudiantes secundarios en la ciudad de La Plata y que se conoció como «La Noche de los Lápices».
Distintas organizaciones estudiantiles, políticas y sindicales participaron de la actividad que se desarrolló en horas de la tarde y que comenzó con la lectura de un documento en memoria de Francisco López Muntaner, María Claudia Falcone, Claudio De Acha, Horacio Ángel Ungaro, Daniel Alberto Racero, María Clara Ciocchini, estudiantes desaparecidos como parte del plan de represión ilegal desatado por la dictadura tras el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976.
«La idea del festival es conmemorar no solo a esos compañeros sino a todos los pibes que militamos hace muchos años. Una militancia que se pueda llevar a todos los lugares. Esto es para que siempre se recuerdo lo que fue y va a ser la lucha de los estudiantes secundarios y los trabajadores», dijo Elizabeth Marcos, referente de la Federación Juvenil Comunista.
«Estos compañeros siempre van a formar parte de nuestra lucha. Es muy importante esta fecha, justo ahora en como está la situación en el país y la represión contra los pibes y las pibas», agregó.

Por su parte, Agustin Cases de la Juventud Guevarista, recordó que «se viene de un conflicto universitario pero con gran apoyo de los secundarios, con reivindicaciones que tenían estos estudiantes en el 76» y dijo que «ellos tenían un proyecto político, que era una transformación social y es lo que nosotros queremos recuperar».
«Este festival venimos haciéndolo desde 2015. El año pasado se hizo en plena lucha estudiantil, con las tomas en todo el país, y este año cuando se está llamando a la desmovilización, la idea central era estar movilizados y demostrar que el proyecto de transformación social se milita y se defiende en la calle», concluyó.
Los estudiantes desaparecidos participaban de la lucha por la creación de un boleto estudiantil en la ciudad -esas movilizaciones se habían realizado un año antes del golpe de Estado del 76– pero ya estaban «marcados» por la dictadura como «delincuentes subversivos» por su militancia política. Cuando los secuestraron tenían entre 16 y 18 años.


