
Carmen Pérez vive con la incertidumbre desde el 2 de mayo de 1.982. “Es lo que me tocó en vida”, dice al borde de quebrarse. “Vengo a todas estas actividades porque no quiero que la sangre de mi hijos se haya derramado en vano”, afirma a Plan B.
Carmen Pérez es la mamá de Osvaldo Martínez, el cabo segundo que se desempeñaba como enfermero en el Crucero General Blegrano el 2 de mayo de 1.982, cuando un submarino ingles disparó 5 torpedos nucleares al buque argentino. Murieron 323 argentinos de un total de 1093 tripulantes.
“Vengo porque quiero que la sangre de mi hijo no se haya derramado en vano. Que la gente entienda lo que pasó en Malvinas, especialmente a la juventud que no lo sabe. Los que nacieron después de la guerra, no saben nada de lo que pasó”, dice Carmen a Plan B en la Cámara de Diputados de La Pampa, donde se puede ver una muestra de objetos y escuchar vivencias de excombatientes.

“Nosotros éramos de Mendoza, ahora toda la familia está acá en La Pampa. Mi hijo tenía 23 años, un año y medio de casado y un bebé recién nacido. Era cabo segundo. Mi nieto, que se quedó en San Luis donde vivía mi hijo y se había casado, trabaja por la causa Malvinas, igual que mi ex nuera”, resaltó.
El martes pasado estuvo en Santa Rosa Ramón Barrionuevo, el último hombre en dejar el crucero cuando la nave se hundía de manera definitiva. Siempre que visita la provincia, para con su familia en lo de Carmen. “Hace 7 años estuvieron por primera vez y se quedaron una semana en casa. Desde entonces, cada vez que viene se quedan en casa. Yo vivo en santa rosa, hace 11 años que perdí a mi esposo. Vivo sola”, afirmó
– ¿Pudo reconstruirlos últimos momentos de su hijo?
– Nadie pudo decirme con exactitud una versión única. Una dice que mi hijo, que era enfermero, estaba curando a los heridos y que vino alguien que le dijo que se tirara y se tiró último
Otro enfermero con el que estaba junto de guarida a 4 de la tarde, cuando se produce el ataque, asegura que mi hijo dijo “nos dieron, rajemos”. Esas palabras las tengo grabadas. Y no lo vio más. Mi hijo estaba muy cerca del impacto, en el tercer camarote abajo.
Otros me dicen que el cayó al tirarse a la balsa, que un compañero lo tomó de la mano y se resbaló. Pero nadie me ha dicho una sola cosa para que coincida.
– ¿Cree que los han reconocido a los héroes de Malvinas?
– Si, acá sí. Tal que a mi hijo, a pesar de no ser pampeano, lo han adoptado como un hijo más de La Pampa. En San Luis también lo han reconocido como un hijo adoptivo. Hay cuatro pampeanos muertos en Malvinas y uno más, que se lo considera el quinto, que es mi hijo, porque se lo ha adoptado como pampeano. Mi familia se destrozó. Estos momentos me dan alegría y tristeza a la vez. Es lo que me tocó en suerte – finalizó.

