
De acuerdo con los últimos datos del Tribunal Supremo Electoral, Morales contaba con el 46,4 por ciento de los votos y Carlos Mesa, con el 37,07, escrutadas el 95.63% de las actas.
El domingo hubo elecciones presidenciales en Bolivia y desde entonces el escenario es incierto. En un primer momento los resultados indicaban que el presidente Evo Morales iba a tener que enfrentar una segunda vuelta por primera vez en su carrera política. Pero luego el recuento se suspendió por casi 24 horas y las cosas cambiaron: las cifras le daban al cocalero la ventaja suficiente para ganar sin ballottage. Esta mañana el rumbo volvió a cambiar.
De acuerdo con los últimos datos publicados por el Tribunal Supremo Electoral, pasadas las 8, Morales contaba con el 46,4 por ciento de los votos y Carlos Mesa, el candidato de la oposición, con el 37,07. Si bien la diferencia es escasa, no le da al mandatario el apoyo suficiente para evitar la segunda vuelta. De todos modos lo que resta contabilizar del escrutinio podría determinar lo contrario.
Las elecciones presidenciales realizadas el domingo pasado abrieron una crisis interna por la suspensión en la carga de datos durante la noche de los comicios, cuando Morales no alcanzaba a superar el 50% de las adhesiones ni una diferencia mayor a los 10 puntos, condiciones necesarias para imponerse en primera vuelta.
Por su parte la oposición denuncia un fraude y protesta en las calles, mientras los observadores internacionales cuestionan esta ventaja repentina del jefe del Estado. Después de una jornada violenta en la que manifestantes quemaron urnas y sedes electorales, la oposición, sindicatos, organizaciones empresariales y ciudadanos preparaban nuevas protestas para hoy.

