
Inglaterra se impuso por 19-7 a Nueva Zelanda en la primera semifinal del Mundial de Japón y cortó la larga racha de los All Blacks sin derrotas en Copas del Mundo.
Hubo un furioso arranque inglés. Unos 100 segundos se habían jugado cuando el pick& go de Tuilagi se asentó en el ingoal neozelandés. En ese primer tiempo hubo dominio inglés, sin oportunidades de try para los All Blacks que se fueron en 0 al entretiempo tras siete años (diciembre 2012, ante el mismo rival en Twickenham).
Inglaterra no pudo volver a hacer tries. O de los que valen: porque le anularon uno a Underhill en el primer tiempo (pantalla de Curry) y otro a Youngs en el arranque del complemento (por knock-on).
La única chance real de Nueva Zelanda fue un obsequio inglés: line en las 5 para la Rosa, la pelota se fue a la cola, donde Ardie Savea recibió y apoyó. Podía ser un renacer para los de Hansen, campeones en las últimas dos ediciones de la Copa del Mundo.
No sucedió. Los penales de Ford estiraron la diferencia y el juego inglés, firme en todas sus líneas, no dio más oportunidades a los All Blacks.
Desde los cuartos de final de 2007, Nueva Zelanda no perdía en Mundiales (20-18 ante Francia). También en 2007 había sido la última vez de Inglaterra en la definición de una Rugby World Cup.

