
Marcelo Pedehontá, recibió de manera pública los primeros y más severos cuestionamientos por el desempeño de sus funciones. Despedidos de Alpargatas lo trataron de “mentiroso”.
Marcelo Pedehontáa no está acostumbrado a que su exposición pública esté relacionada con una situación donde queda expuesta su falta. Por el contrario, ha sido el garante de la paz social en la relación del gobierno pampeano con los sindicatos estatales.
Ayer jueves, enojados por considerarse engañados, los extrabajadores de la fábrica de calzados estallaron de bronca. Y lo hicieron en su cara y ante la prensa.
Lo culparon de las promesas de trabajo y hasta los señalaron como el responsable de “habernos usado para la foto de campaña” cuando en la vieja Usina de la CPE asistieron a una prueba que hizo la empresa John Foos, que prometía hacerse cargo del vacío que dejó Alpargatas.
Luego de la marcha en reclamo de las promesas de trabajo, los recibió e intentó dialogar, pero primero, tuvo que poner el oído a las quejas.
Cuando pudo expresarse, logró que la responsabilidad se diluyera con funcionarios del Ministerio de la Producción, como para reducir, pero no evitar, el costo político. Recibiendo los mismas cuestionamientos, se mostró el Subsecretario de Industria, Comercio y PyMES, Silvio Tonelotto.
En rigor de verdad, ese hecho que mencionaron los y las despedidas fue producido por el Ministro de la Producción, pero no es menos cierto, que a la hora de celebrar la presencia de la empresa, también estuvo para enfrentar a las cámaras de televisión y las de los medios gráficos y digitales.
Ante esa acusación, el funcionario de Trabajo descartó que los hayan utilizado con fines electorales, defendió al ministro Ricardo Moralejo, agregó que el empresario nunca ofreció puestos de trabajo y cara a cara, les dijo: “Les puedo asegurar que jamás Ricardo (Moralejo) se hubiera prestado para una maniobra electoralista”.
Entre el rosario de reproches le cuestionaron haber prometido máquinas, ayuda y empleo. “Ni a uno de los más de 100 trabajadores pudieron darle aunque sea un puesto de portero”, se quejaron.
Pero además, otro trabajador le enrostró inacción por años al señalar que “vos estabas al tanto desde el principio de la situación, no es solo por estos 100 trabajadores… éramos más de 250 cuando empezamos a informarte”, acusaron.

El mandamás de trabajo, mal acostumbrado por la política salarial estatal del gobernador Verna, seguida hoy por Ziliotto, con cláusula gatillo y recupero de poder adquisitivo por inflación, mostró una faceta desconocida.
A raíz del funcionamiento de la paritaria general, y a pesar de la deuda del avance en las sectoriales, la Intersindical y los gremios docentes, le permitieron los 4 años más tranquilos en el ejercicio de la función estatal. Pero, distinta es la relación que pudo establecer con este sector de la economía privada.
Trató de defenderse y terminó echando a la prensa de una reunión que empezó siendo pública y siguió a puertas cerradas al ver que las críticas no cesaban.
Este viernes, intentaron apaciguar los ánimos con ayuda social. Necesitados de la asistencia, es probable que la acepten, pero en ningún momento los despedidos de Alpargatas dejaron de demandar trabajo.
La empresa cerró el año pasado en medio de la crisis económica causada por la política de Mauricio Macri de apertura indiscriminada de las importaciones, un sideral aumento de tarifas de los servicios públicos y la falta de crédito accesible para el sector fabril argentino.

