
A seis meses de la toma de terrenos en el Barrio Santa María de La Pampa, apenas unas 6 familias continúan viviendo en forma permanente en el lugar en condiciones de completa indigencia. Piden un techo para vivir.
El terreno está entre las calles Victor Arriaga, Tello Norte y Victor Ortíz. La toma se hizo el 16 de julio del año pasado. Decenas de personas ocuparon tierras empujadas por la necesidad habitacional y la imposibilidad de hacer frente a un alquiler. Pero sin recursos materiales, sin agua y con 40° de calor, realmente las condición de vida en el lugar se hace insostenible.
“Estoy viviendo desde el primer día de la toma”, cuenta Gisela, la madre de la familia. Viven en una piecita de ladrillos de 3×3 levantada de manera precaria por ellos mismos. No tienen luz, gas y el agua es de prestado. Atrás improvisaron un baño con unas chapas que recogieron de la basura que se encuentra en el lugar.

Gisela es madre de 3 hijos. Uno de 4 años, otro de 2 y acaba de ser madre de un tercer bebé. Todavía tiene la cesaría abierta a la mitad y con estos calores tiene que recorrer 200 metros para buscar agua para la casa. Durante la noche esa tarea la realiza su pareja porque en el lugar hay todo tipo de alimañas.
Lo primero que pide es un lugar donde vivir. «Me dijeron hasta no se cuando que no iba a haber casa. Yo pregunté por las casas que sacaron (desadjudicadas)», contó. Según contó los trámites ya están hechos. Ahora pasó a integrar el grueso listado de familias que aguardan por una vivienda social del IPAV.
“No se acercó nadie ni antes ni ahora. Nadie. Necesitamos una ayuda”, contó a Plan B. “Desde que nació el nene estoy acá en la casa esperando y no vino nadie”, agregó.

Ella cobra la AUH y su pareja, padre de los nenes, trabaja lavando coches en el centro de la ciudad. Con esos magros ingresos apenas pueden hacer frente a las necesidades básicas de alimento y pañales para los niños.
En el lugar supo haber más de 50 familias, y ahora solo quedan 6. El resto “todos se fueron”, dijo Gisela. “No es fácil vivir sin luz, sin gas y sin agua”, agregó.
“Con este calor los nenes van y se mojan allá. Pero el bebe no puedo andar majándolo a cada ratito. Con el cambio de clima los nenes agarraron un virus, levantan fiebre, andan con mocos y vómitos. Los dos más chiquitos no usan pañales y el más grande, bueno, desde que vinimos acá él está con mi mamá porque ya tiene 4 años y entiende, y estar acá a la noche le da miedo, además el anda para todos lados y no puede andar acá”, relató la madre.
“Y ahora con este calor tenemos mucho miedo a las víboras. Han matado muchas y alacranes. Esta re peligroso”, describió.
“Yo quería ver si se podía hacer algo. Que venga el intendente para que vea en la situación que vivimos o alguien que nos de una ayuda, porque no es fácil vivir acá con los nenes recién nacidos”, pidió.

(Las fotos de las personas no son publicadas para preservar sus identidades)

